”Pondrás en el encabezamiento del libro la cepa de vid que hemos dibujado porque es el emblema del trabajo del Creador. Los principios materiales que mejor pueden representar al cuerpo y al espíritu se encuentran reunidos en ella: el cuerpo es la cepa; el espíritu es el licor; el alma, o espíritu unido a la materia, es el grano. El hombre quintaesencia el espíritu por medio del trabajo, y tú sabes que sólo por el trabajo del cuerpo el espíritu adquiere conocimientos”.
El libro de los espíritus - 1857
En este artículo hablaremos del Movimiento espírita y de las enseñanzas de sus dos grandes figuras, Allan Kardec y Chico Xavier.
El nombre real de Allan Kardec era Hippolyte Léon Denizard Rivail, y fue pedagogo. Nació en 1804 y murió en 1869. En 1854, a través de un amigo suyo, comenzó a investigar fenómenos mediúmnicos (mesas giratorias, escritura automática). En 1857 publicó El Libro de los Espíritus, considerado la base del Espiritismo, que presenta la comunicación con espíritus como un medio de enseñanza moral y filosófica. Escribió también El Libro de los Médiums, El Evangelio según el Espiritismo, El Cielo y el Infierno y La Génesis. Definió el Espiritismo como ciencia, filosofía y moral, sin pretender fundar una religión.
Chico Xavier nació en Brasil en 1910 y desencadenó en 2002. Se convirtió en el médium más influyente del siglo XIX. Psicografió más de 400 libros atribuidos a espíritus, sin cobrar por ellos. Su obra más famosa es Nuestro Hogar, dictada por el espíritu André Luiz, que describe la vida después de la muerte en una colonia espiritual. Defendió siempre la caridad, la humildad y el servicio desinteresado. Fue figura clave en la expansión del Espiritismo en Brasil y en América Latina. Como hemos dicho, el Espiritismo se fundó con Kardec en el siglo XIX. Tras Kardec, el Espiritismo se expandió en Francia, luego en Europa y América Latina. En el siglo XX, en Francia, perdió fuerza como movimiento social, pero en Brasil floreció gracias a la obra de médiums como Chico Xavier, Divaldo Franco y otros. Brasil se consolidó como el país con más espíritas en el mundo; hoy cuenta con hospitales, instituciones de asistencia social y centros espíritas activos. En la actualidad el Espiritismo se considera una doctrina de carácter filosófico, científico y moral, con énfasis en la inmortalidad del alma, la reencarnación y la comunicación con el mundo espiritual. Se estima que entre 13 y 15 millones de personas se declaran espiritistas, pero posiblemente haya más gente que crea estas enseñanzas sin identificarse como tales.
Empezaremos el camino espiritista hablando de nuestro planeta. Las enseñanzas de Chico Xavier y Allan Kardec nos dicen que el planeta Tierra está en el tercer nivel de evolución y eso nos afecta. Esto significa que la Tierra está en un estado de evolución intermedio, aunque muchas fuentes espiritistas y ufólogas dicen que estamos casi preparados para pasar al cuarto nivel. En los planetas del tercer nivel, o en sus habitantes, predominan los errores, el egoísmo y las pasiones, pero también existen oportunidades de aprendizaje, regeneración y crecimiento espiritual. Son planetas donde la Ley de Causa y Efecto se manifiesta claramente, y donde los espíritus pueden reencarnar para corregir errores y evolucionar. Los niveles planetarios son:
Primer nivel: Planetas primitivos, con espíritus muy atrasados, donde predomina la ignorancia y la lucha por la supervivencia.
Segundo nivel: Planetas con cierta evolución moral, más orden y cooperación, pero todavía con conflictos importantes.
Tercer nivel: La Tierra, con mezcla de luz y sombra; aprendizaje a través del sufrimiento y la práctica del bien.
Cuarto nivel: Mundos dichosos o felices. El bien predomina sobre el mal. Sus habitantes viven en fraternidad, paz y justicia social. La vida material es más armoniosa: menos enfermedades, menos sufrimiento. La conexión con el plano espiritual es más natural y constante. La muerte no causa temor porque se comprende la continuidad de la vida.
Quinto nivel. Mundos celestes o superiores. Los espíritus que allí habitan son altamente evolucionados moral e intelectualmente. Prácticamente no existe maldad ni egoísmo. Predomina la pureza de sentimientos, el amor universal y la búsqueda del bien común. El cuerpo físico es más sutil, menos denso.
Sexto nivel. Mundos divinos. Moradas de espíritus que ya alcanzaron una elevación casi angélica. El conocimiento, la sabiduría y el amor son plenos. No existen pruebas ni expiaciones. Solo misiones de enseñanza y ayuda a otros mundos menos adelantados.Son planetas de paz absoluta.
Séptimo nivel. Moradas celestiales o estados de perfección. Más que planetas físicos, son planos espirituales de altísima vibración. Solo almas puras y perfeccionadas habitan allí (espíritus puros). Ya no hay necesidad de reencarnar en mundos materiales. Se cumple la meta final de la evolución: la unión plena con Dios.
Vivir en un planeta de tercer nivel significa que todos tenemos oportunidades de crecimiento mediante las pruebas de la vida. Los errores no son condena definitiva, sino lecciones para avanzar hacia niveles superiores en próximas encarnaciones. En la pregunta 56 y siguientes del Libro de los espíritus, Kardec pregunta a los espíritus si hay vida en otros planetas. La respuesta indica que todos los mundos tienen habitantes, pero en diferentes grados de progreso moral y espiritual.
Los espíritus mencionan planetas como Marte, que se describe como un mundo en evolución, donde predominan espíritus de progreso intermedio. Algunos intérpretes lo asocian a un planeta de segundo nivel. Venus es más avanzado moral y espiritualmente, con almas de mayor vibración. Y Júpiter y Saturno son mundos más evolucionados, donde predomina la cooperación, la armonía y la educación moral. Kardec no da nombres “místicos” ni espirituales, sino que usa los planetas conocidos de la astronomía como ejemplo de diferentes niveles evolutivos de vida. La enseñanza principal es que no hay mundos deshabitados, y que la evolución de los espíritus es proporcional a la evolución del planeta que habitan. En este momento se preguntarán cómo es posible que se asegure tan rotundamente que hay vida inteligente incluso en nuestro Sistema Solar. Si no creen en extraterrestres, aquí les dejo alegatos que como mínimo les harán reflexionar.
1. El Universo es inmenso y diverso. Solo en nuestra galaxia, la Vía Láctea, hay cientos de miles de millones de estrellas, muchas con planetas en su zona habitable. Limitarse a la Tierra como único hogar para la vida es un argumento estadísticamente improbable, dado el tamaño y la diversidad del cosmos. La ciencia moderna ya ha confirmado la existencia de exoplanetas, aumentando la probabilidad de vida en otros mundos.
2. La vida y la inteligencia son procesos evolutivos universales. Si la vida surgió en la Tierra a partir de condiciones químicas y físicas relativamente comunes, es plausible que la vida surgiera en otros planetas con condiciones similares. La evolución no está limitada a la Tierra; la inteligencia y la conciencia podrían desarrollarse en otros entornos como sucedió aquí.
3. El espiritismo y la multiplicidad de mundos habitados. Allan Kardec, en El Libro de los Espíritus, establece que todos los mundos tienen habitantes, aunque en diferentes niveles de progreso moral y espiritual. Chico Xavier y otros médiums confirman la existencia de planetas de diferentes niveles evolutivos, lo que sugiere que la vida inteligente y espiritual está extendida en el cosmos.
4. Limitaciones de los viajes interestelares físicos. Que no podamos actualmente viajar a otras estrellas no implica que las civilizaciones avanzadas no existan. Espíritus y entidades superiores pueden existir en planos de conciencia que trascienden las limitaciones físicas, lo que permite interacciones y aprendizaje cósmico sin necesidad de viajar como humanos en naves. La espiritualidad y la ciencia moderna coinciden en que el universo es mucho más vasto y multidimensional de lo que percibimos.
5. Conclusión racional y espiritual. Negar la existencia de vida extraterrestre por la dificultad del viaje físico es una falacia de percepción limitada. Tanto la astronomía como el espiritismo sostienen que el universo es un laboratorio de evolución moral y espiritual, y la vida no se restringe a la Tierra. La apertura a la existencia de otras civilizaciones es una invitación a expandir la conciencia y reconocer la grandeza de la creación.
Así pues, creer que somos los únicos habitantes del infinito universo y los más avanzados tecnológicamente no sólo es un pensamiento egocéntrico sino que también deja a la altura del betún nuestra inteligencia.
Como habitantes de tercer nivel planetario nuestra misión es aprender a vivir en paz y armonía, alejándonos del egoísmo y el materialismo. Una vez hayamos aprendido a ser así, nuestro planeta evolucionará al cuarto nivel o cuarta dimensión. Una manera es ser conscientes de que la muerte sólo es un paso hacia otra vida y que en una siguiente vida arrastraremos los karmas provocados de la anterior. La idea que aparece con frecuencia es que La Tierra está en proceso de transición: de un estado de “pruebas y expiación” hacia estadios de regeneración y mayor espiritualidad. Esto implica crisis sociales, conflictos y también movimientos de renovación moral. La transición es colectiva y gradual: depende de la elección ética de grandes grupos humanos. Las catástrofes o crisis son una oportunidad para reorganizar valores (solidaridad, justicia, fraternidad) y transformar la sociedad empezando por nuestras actitudes cotidianas. Para este cambio no hay fechas. En muchos mensajes espiritistas se habla de periodos críticos o “plazos”, pero conviene aclarar que no suele tratarse de una fecha apocalíptica cerrada, sino de umbrales de oportunidad: momentos en que las decisiones colectivas orientan el curso futuro. Médiums prudentes (como Chico Xavier) evitan fijar fechas exactas porque eso puede crear fanatismo o miedo. Es mejor interpretarlo como advertencia moral: hay páginas abiertas para cambiar el rumbo si la humanidad elige el bien. Allan Kardec ya advirtió hace más de un siglo tiempos críticos en el planeta, no para sufrir, sino para despertar. El planeta evolucionaría y en él sólo habitarían almas con sentimientos bondadosos elevados. Los presos del egoísmo y del materialismo serían enviados a otro planeta menos evolucionado.
Las señales que precederían a este salto evolutivo serían hambre en abundancia junto a desperdicio en abundancia, avance material sin elevación moral, tecnología avanzada sin propósito alguno y violencia que nace de la ausencia de sentido. Esto llevaría a una mayor conciencia espiritual, obediencia ciega en la intuición, mayor meditación y amor al prójimo. En ese nuevo estadio del planeta, el mundo espiritual y el terrenal se harán uno, estarán conectados para seguir evolucionando. El verdadero progreso de la humanidad vendrá cuando el mundo visible respete al invisible y cuando la ciencia y la parapsicología trabajen juntas para explicar lo hoy no explicado. En ese momento, sus habitantes recordarán vidas pasadas, se comunicarán con los desencarnados sin esfuerzo alguno e incluso algunas fuentes sugieren que se comunicarán telepática mente. Para saber un poco más de esto tienen en mi blog numerosos artículos que hablan de ello en la sección Espiritualidad. Por eso concluiremos que está en nosotros la opción de hacer el bien o hacer el mal siendo seres encarnados (libre albedrío) y cambiar así el rumbo del planeta. El verdadero mal no destruye, sólo intenta convencer de que no vale la pena seguir haciendo el bien. Por eso, no debemos desistir nunca de hacer el bien por muchas piedras que nos encontremos en el camino. El diablo no existe como tal, somos nosotros quienes nos convertimos en diablo al dejar de hacer el bien, al dejar de amar al prójimo, al menos evolucionado en épocas de cansancio o desánimo.
Saber cuando nos encontramos frente a almas con luz y no sombras es fácil. Hay personas que viven, pero su alma está adormecida, callada, escondida. Una persona que tiene alma no interrumpe, no juzga, solo escucha y escucha con el corazón. También el ser con luz ve al otro como es, sin deseo de cambiarlo, sin condiciones, y el otro lo percibe. Otra señal es la conmoción del dolor ajeno, no solo de los más cercanos a él. Cuando se tiene alma despierta, se comprende que todos formamos parte del Creador y por lo tanto todos estamos conectados entre nosotros. La cuarta señal es la humildad, la discreción. Reconocer a una persona con alma despierta es ver que deja huella aun sin él quererlo. La quinta señal es su presencia tranquilizadora. Una persona con luz cambia el ambiente cuando entra en un lugar, incluso el clima se armoniza. Llenan de energía a aquellos que notan su presencia. La sexta señal es la falta de juicio, es decir, que no juzga. Quien tiene alma en paz, ofrece perdón. La última señal es la fe silenciosa, que no grita. Esa persona no impone, no predica su fe, pero sigue creyendo incluso después de haber caído mil veces. En un espíritu despierto, estas señales surgen sin esfuerzo. El silencio y el disfrutar de la soledad, sólo atendiendo a nuestros pensamientos, puede comunicarnos con nuestra alma. Oír al alma es una necesidad urgente para evolucionar, y posiblemente ya lo esté haciendo en forma de intuición. Sólo hace falta hacerle caso. Perdona, ama y ora si crees que has perdido tu alma y ella volverá a ti.
Todos tenemos una misión, una prueba a superar en el plano terrenal. En ocasiones la muerte de unos es una prueba para otros. Según Chico Xavier, sabemos que nuestra misión en La Tierra, y por tanto nuestra encarnación, está llegando a su fin por estas señales:
Desapego de lo material. Lo que antes era importante, deja de serlo. Desatendemos nuestros objetivos.
Aumento de recuerdos antiguos o de la infancia. Se siente añoranza e incluso sentimos que seres queridos piden que regresemos a ellos.
Deseo constante de estar en silencio. El ruido del mundo incomoda. Deseo de estar solo y reflexionar.
Se tienen momentos de lucidez y sabiduría. Al margen de la religión que se profese, el conocimiento espiritual es alto.
Intensificación de la sensibilidad emocional. Las lágrimas aparecen a menudo aún por cosas banales.
Se tiene más fe, aunque no sea creyente. Se reza más y se habla con Dios.
Despedidas disimuladas con las personas queridas intentando dejar rastros de amor y cariño. También se pide perdón y se intenta reconciliar con aquellos con los que están enfadados.
Sueños recurrentes con seres queridos desencarnados. El moribundo relata visitas de personas que no están vivas. Estos encuentros no dan miedo, sino consuelo.
Se pierde la noción del tiempo.
Se tiene necesidad de dejar huella, como una carta, una canción, un libro, etc. Dejar mensajes que puedan ayudar a otros mediante la experiencia vivida.
Se sienten toques leves, escalofríos suaves o tranquilidad repentina en momentos de dolor.
Cambio súbito en la expresión facial como mirada profunda, una mirada que mira al más allá.
Todas estas señales nos muestran que nuestro espíritu está más allá que acá. El alma se está preparando para volver a su hogar, feliz si ha cumplido su misión. Incluso en muertes trágicas como accidentes o caídas desde gran altura, el alma abandona el cuerpo antes del impacto para evitar el intenso dolor que eso produciría.
Nadie desea ver morir a un ser querido, pero debemos saber cómo tratar el duelo. Nuestros pensamientos y sentimientos llegan a los que ya no están, y la desesperación puede ser una cadena que los ata. Nuestra tristeza dificulta la adaptación del ser querido al nuevo plano. Recordarlos con cariño les da fuerza para adaptarse a su nueva condición. En el duelo, tu estado emocional influye en su tránsito al Edén. Sufrir por la marcha de un ser querido es un acto puramente egoísta, ya que pensamos en que no lo veremos más. Pero esto no es cierto. Piense en la emancipación de un hijo. Si en vez de ayudar se entristece con su marcha, le pide que no se vaya, que se lo piense bien, y le recuerda a todas horas lo mucho que lo echará de menos, su hijo afrontará su nueva vida con tristeza y sintiéndose culpable de abandonar el nido. Solo un padre o una madre sumamente egoísta le haría eso a su hijo. Un buen padre o madre afrontará la emancipación de su hijo con alegría, sabiendo que ha hecho bien su trabajo y haciéndole saber que allí estará cuando su hijo le necesite. Cuando alguien muere, su espíritu vuelve a su hogar, con los suyos, y por lo tanto no debemos sentir tristeza por ellos. Su ser querido ha cumplido con su misión en La Tierra y eso debe ser un ejemplo para los que todavía están haciendo el examen de conciencia. Así pues, la muerte de un ser querido debería ser vista desde el amor y el orgullo, no desde el egoísmo y el reproche. Si de verdad amaban a su ser querido, dejen que marche en paz y recuerden que no es un adiós, sino un hasta luego.
Tras el desencarne, el alma despierta en un estado de percepción diferente, más sutil. La sensación de estar vivo continúa. Ese primer despertar puede ser confuso pero la presencia de nuestros guías espirituales nos tranquiliza. Nunca estamos solos. Nuestros espíritus protectores y guías se acercan para brindarnos apoyo y orientación. Ese momento de confusión será más o menos acusado dependiendo del grado de preparación espiritual del recién fallecido y la conexión que la persona haya cultivado en vida con sus guías espirituales. No sólo los guías espirituales nos reciben en el Edén. Muchos espíritus también son recibidos por familiares o amigos ya desencarnados, lo que genera consuelo y facilita la adaptación al nuevo plano. Esta experiencia puede ser de gran alegría para quienes vivieron con amor.
La manera en que se vivió la vida terrenal determinará en gran medida cómo se experimenta ese “primer amanecer”. Quienes cultivaron el bien, la fe y la fraternidad suelen sentir paz y serenidad. Quienes vivieron en odio, egoísmo o materialismo pueden enfrentar turbación, miedo o sensación de vacío. Es muy importante el haber orado en vida, haber practicado el bien, mantenido pensamientos elevados y haber vivido con gratitud, porque esas actitudes facilitan un despertar espiritual sereno, lleno de esperanza y continuidad. Lo que la Iglesia llama Juicio Final no es más que un enfrentamiento en silencio con nuestros actos. No hay justificaciones para los malos actos, ni excusas, sólo puede haber arrepentimiento, redención. Según Chico Xavier, todo acto genera consecuencias, y las acciones negativas dejan marcas en el espíritu. Nadie queda impune, pero tampoco nadie está condenado eternamente. Al desencarnar, el alma se enfrenta a la verdad de sus actos. Surge el arrepentimiento al comprender el daño causado, y ese dolor interior es el inicio de su propio proceso de regeneración. Dios no castiga de forma vengativa, sino que permite al alma aprender a través de experiencias reparadoras, reencarnaciones y oportunidades de servicio y amor.
La justicia divina es inseparable de la misericòrdia. Incluso quienes hicieron mucho mal tienen siempre la oportunidad de mejorar si se arrepienten de verdad de sus actos. El sufrimiento, la reflexión y la reencarnación son caminos que ayudan a rescatar deudas pasadas y a evolucionar espiritualmente. La vida después de la muerte no es un fín, sino continuidad. Cada alma, por más caída que esté, encontrará posibilidades de redención y progreso a lo largo de sucesivas existencias. Las almas que han hecho daño no van a un “infierno eterno”, sino que atraviesan planos de sufrimiento y turbación después de la desencarnación. Muchas de ellas se quedan ligadas a la Tierra, en regiones oscuras y de dolor llamadas en el espiritismo el “Umbral”. Allí experimentan el peso de la culpa, el recuerdo constante del mal que hicieron y la compañía de espíritus afines (otros que vibran en odio, egoísmo o violencia). Este lugar no es un castigo eterno, sino un espacio de purificación y toma de conciencia para un arrepentimiento verdadero. El dolor vivido en el Umbral impulsa al alma a este arrepentimiento y a pedir ayuda. Cuando esto sucede, cuando el alma se arrepiente sinceramente y abre el corazón, recibe auxilio de espíritus superiores o guías que la conducen a hospitales y colonias espirituales para su recuperación. Más adelante, tendrá nuevas oportunidades de reencarnación, donde enfrentará pruebas y expiaciones que le permitirán aprender y reparar el mal hecho.
Cada alma vive su “infierno” de manera distinta. Algunos experimentan soledad y vacío. Otros conviven con multitudes de almas en dolor, violencia o confusión. Todo depende de lo que sembraron en vida. No hay que olvidar que el “infierno” entendido como Umbral es transitorio: un estado del alma que dura lo que sea necesario para que surja el arrepentimiento y el deseo de cambio. Cuánto más se niegue a arrepentirse más estará en el Umbral.
A través de la psicografía, Chico Xavier recibió mensajes de espíritus que en vida fueron ricos, influyentes o poderosos. Tras desencarnar, muchos expresaron arrepentimiento por cómo usaron su dinero y autoridad. Éstos descubrieron que el poder y la riqueza no tienen valor en el plano espiritual y que lo único que permanece eternamente son las acciones de amor, caridad y justicia. Muchos se sintieron vacíos al darse cuenta de que habían invertido su vida solo en lo material, sólo en ellos. Algunos de estos ricos y poderosos espíritus narraron experiencias dolorosas en el Umbral, donde debieron enfrentar el peso de sus actos egoístas. Algunos de estos personajes que se comunicaron con Chico Xavier fueron:
Humberto de Campos. Escritor y periodista brasileño muy reconocido. Tras morir en 1934, dictó a Chico Xavier varios libros desde el más allá, como Crónicas de Além-Túmulo. En ella se reflexionaba sobre cómo la fama y la intelectualidad no lo salvaron de enfrentar sus propias falencias morales.
Padre Manuel da Nóbrega (fundador de São Paulo). Se comunicó en obras psicografiadas, reconociendo errores cometidos en nombre de la religión y el poder.
Otros personajes como hombres de negocios, abogados, jueces y políticos, mandaron mensajes (recogidos en Cartas de una Muerta y otros libros) narraban sufrimiento en el Umbral por haber abusado del poder, acumulado riquezas egoístamente o ignorado el dolor ajeno. Otros mensajes de médicos o académicos admitían haber usado su posición más para prestigio personal que para servir.
Las confesiones de los poderosos sirven como advertencia y enseñanza: usar los bienes y la influencia en favor de los demás es lo único que garantiza paz después de la muerte. Mantener estos personajes en el anonimato tenía como objetivo no “denunciar”, sino transmitir la enseñanza de que la riqueza y la influencia no evitan la rendición de cuentas en el plano espiritual. Algunas de estas confesiones fueron:
“Creí que el dinero podía comprar la paz. Hoy descubro que solo compró mi soledad.”
“Mandaba sobre hombres en la Tierra, pero aquí me descubrí esclavo de mis propios errores.”
“Tuve banquetes y fiestas, pero negué un pedazo de pan a quien tenía hambre. Es ese pan el que hoy me falta en el espíritu.”
“Mi nombre fue celebrado en periódicos y homenajes. Hoy es polvo. Lo único que quedó fue lo que amé o lo que herí.”
“El llanto que ignoré se convirtió en eco en mi conciencia. No hay juez más severo que el recuerdo de las lágrimas que no sequé.”
“Tuve más de lo que necesitaba, y aun así no compartí. Descubrí demasiado tarde que la fortuna verdadera estaba en dar.”
“Nadie me condenó, me condené yo mismo al ver lo que pude haber hecho y no hice.”
Las lecciones que se pueden extraer de esto son numerosas. La primera es que la vida material, el materialismo, las posesiones, son solo una prueba temporal. El verdadero “tesoro” que llevamos con nosotros por toda la eternidad son nuestras obras de bien y la capacidad de amar. Y la más importante, incluso quienes más se desviaron tienen la posibilidad de arrepentirse y regenerarse espiritualmente, pero no si antes haber sufrido en el Umbral todo el mal que hicieron. Se debe tener en cuenta que el mal no impone, seduce, engaña, te hace tomar atajos para conseguir en dos días lo que haciendo el bien tardarías años. El mal tiene prisa, reacciona sin razonar. El mal alimenta el ego, te lleva hacia su camino para consolarse con el mal de otros, para justificarse, autoengañarse. El mal triunfa cuando callamos la voz interna que nos invita a hacer el bien y cuando nos atribuimos ser las víctimas de nuestro propio destino para desanimarnos de hacer el bien. El mal te elogia, te alaba para que tu ego aumente. Y al mal no hace falta vencerlo, basta simplemente con apartarte de su camino.
Otro pecado espiritual es el suicidio. Tanto Allan Kardec como Chico Xavier (a través de sus psicografías) trataron el tema del suicidio con mucha seriedad y compasión. Según el Espiritismo codificado por Kardec el suicidio no resuelve el sufrimiento, sino que lo prolonga y lo agrava en el plano espiritual. El espíritu suicida despierta en el más allá con la misma angustia, dolor o desesperación que lo llevaron a quitarse la vida. El sufrimiento se intensifica porque el espíritu percibe que interrumpió de manera violenta un plan de aprendizaje que había aceptado antes de encarnar. Según Chico Xavier, en sus libros psicografiados (muchos dictados por el espíritu André Luiz), las consecuencias espirituales del suicidio son:
Persistencia del dolor. El cuerpo espiritual (periespíritu) queda “marcado” por la forma en que se produjo el suicidio. El suicida puede sentir durante mucho tiempo la misma dolencia o agonía que experimentó al morir.
Zona espiritual de sufrimiento (Umbral). Muchos suicidas despiertan en regiones oscuras del Umbral, donde conviven con otros espíritus en desesperación. No es un castigo eterno, sino una etapa de purificación y aprendizaje.
Esperanza y rescate. A pesar del sufrimiento inicial, nunca hay condena eterna. Con el tiempo, el suicida recibe auxilio de espíritus amigos, familiares desencarnados y equipos de socorro espiritual.
Reencarnaciones reparadoras. El espíritu suicida suele reencarnar con pruebas relacionadas con la forma en que se quitó la vida:
Quien se envenenó puede volver con problemas digestivos o de salud debilitada.
Quien se ahorcó puede reencarnar con problemas respiratorios o en la garganta.
Quien se disparó puede traer secuelas cerebrales o limitaciones neurológicas.
Estas pruebas no son castigos, sino oportunidades de rehacer el camino interrumpido.
El papel de la oración. Chico Xavier insistía en que las oraciones de los familiares llegan al espíritu suicida como un alivio profundo. Aunque no quitan todas sus penas, funcionan como un “bálsamo” de amor que lo fortalece en su proceso de rescate.
Para Chico Xavier, el suicidio es un acto que genera un profundo desequilibrio espiritual, prolonga el sufrimiento y marca la trayectoria futura del alma. Sin embargo, no hay condena eterna: siempre existe la misericordia divina, la ayuda de los buenos espíritus y la posibilidad de reparación a través de nuevas encarnaciones.
Hemos visto como la reencarnación existe, pero Xavier nos ilustra con las señales que nos advierten de que ya hemos vivido otras veces, en otras épocas. Estas señales son:
Lugares no visitados antes que resultan familiares o en los que te encuentras como en casa.
Personas recién conocidas que parecen conocerse de toda la vida, ya sea para bien o para mal.
Talentos que surgen sin esfuerzo como herencia espiritual.
Un miedo que no tiene origen aparente, irracional, como fobias, al ser emociones no resueltas o muertes traumáticas de otras vidas.
Sueños recurrentes con escenarios antiguos o situaciones no vividas en esta vida.
Intereses profundos por épocas pasadas o culturas distintas a la suya.
Marcas o enfermedades de nacimiento que representan heridas de vidas pasadas o misión a cumplir en esta.
Sentimiento de no pertenencia, de sentirse fuera de lugar, al venir de tiempos muy distintos, e incluso de otros planetas.
Vocaciones sentidas desde bien pequeños para acabar en esta vida lo que dejó a medias en otra.
Si olvidamos nuestras vidas pasadas es para comenzar de cero la misión en la actual vida, para sanar y evolucionar con el libre albedrío. Además, imagina cargar con todos los sufrimientos, traumas y karmas de vidas pasadas. Esto sería insoportable para la mayoría de almas poco evolucionadas. Para esta nueva misión, que nosotros escogemos en el Más Allá, estamos acompañados por familiares y seres queridos que nos ayudarán con las pruebas que debemos superar. Relaciones malas entre espíritus solo se solucionan en convivencia. Unos ayudan, otros desafían, cada miembro de una familia tiene un papel específico, pero todos enseñan. En la familia reside la mayor oportunidad de crecimiento espiritual. Con ayuda de espíritus evolucionados, elegimos la vida que vamos a llevar, una vez reencarnados, según la vida llevada en la anterior reencarnación para aprobar la asignatura pendiente. Un alma que mató puede escoger ser asesinado para vivir en él mismo lo que le hizo a los demás en su anterior vida. Esta aceptación es querer evolucionar aceptando dolor para no repetir los mismos errores. Si no aprovecha su vida para evolucionar y lleva una vida sin pena ni gloria, siente esa alma al regresar al plano espiritual el dolor del tiempo perdido. Y con más humildad propondrá una mayor dificultad en la vida siguiente. No solo no repetirá curso, sino que tendrá que aprobar con un sobresaliente. Kardec nos anima a no desanimarnos y cualquier acto bondadoso, por pequeño que sea sirve para evolucionar. Si reencarnamos demasiado pronto nos produce un dolor psíquico, desequilibrios profundos y sensación de pérdida en la infancia. Todo tiene su tiempo en el mundo espiritual y debemos reencarnar cuando estemos preparados. Cuando un alma retorna antes de estar lista puede comprometer su progreso por siglos, ya que no se planifica bien la nueva reencarnación ni queda clara la misión a llevar en el plano terrenal. Esta reencarnación precipitada puede ser por desesperación de los encarnados, magias o pactos inconscientes entre dos espíritus. Esta rápida reencarnación provoca que el alma no se acoja bien al cuerpo y nazca sin dirección. Un ejemplo de ello nos lo relata Kardec cuando nos habla de la historia de un niño muerto prematuramente. Sus padres, al no asimilar su pérdida insistieron en su retorno creando lazos magnéticos que lo obligaron a volver. El niño volvió, pero volvió confuso, enfermo, triste, con un sentimiento de no pertenencia a ese momento de la historia y desde la infancia con un sentimiento de que era un error. Los sentimientos humanos pueden interferir en el proceso de la reencarnación y por ignorancia podemos hacer mucho daño al ser querido que se vuelve a reencarnar. Es muy posible que los precipitados reencarnados tengan problemas psicológicos severos de adultos y por lo tanto debemos respetar los tiempos espirituales. La prisa es enemiga del progreso. Leer muy rápido provoca que perdamos el hilo de la historia o no entendamos bien el texto. No conocen su misión, no reconocen a sus seres queridos, algo que provoca aislamiento y rechazo a todo lo que los envuelve.
Una vez los espíritus pasan la fase de adaptación, llegan al mundo espiritual que nosotros llamaremos Edén. En este mundo no hay cuerpos físicos, sino formas espirituales, moldeadas por la vibración y evolución del alma. La conciencia es plena, ya que los espíritus sienten, piensan y perciben más claramente que en la vida terrenal. También se está libre de sufrimiento físico, hambre, dolor o enfermedad.
El Edén no es un “lugar” físico como la Tierra, sino un plano de energía más sutil y armonioso. Podríamos decir que está en otra dimensión. Según André Luiz en el libro psicografiado a Chico Xavier titulado Nosso Lar, el entorno tiene ciudades, jardines, instituciones educativas y hospitales espirituales, todos adaptados a la vibración de los espíritus. El paisaje y la organización reflejan paz, orden y belleza, pero siempre como expresión de la conciencia de los habitantes. En el Edén las almas participan en trabajos espirituales: enseñanza, servicio a otros espíritus y/o asistencia a los encarnados. Esto es así porque nunca cesa el aprendizaje y ninguna alma deja de evolucionar, aunque ya no sufra las limitaciones físicas. Este aprendizaje en el Más Allá se centra en el amor, en la fraternidad y el crecimiento moral. Por supuesto que las almas en el Edén no están solas. Las almas mantienen contacto con otros seres desencarnados de su misma evolución espiritual, con guías espirituales y, a veces, con encarnados a través de la mediumnidad. Existen reencuentros con seres queridos, reconciliaciones y oportunidades de reparar errores del pasado. La vida social está organizada según afinidad vibratoria y nivel de evolución, pero siempre basada en el respeto y la cooperación. En este lugar se experimenta paz, alegría, plenitud y satisfacción moral. La felicidad depende de la armonía interna y la conexión con Dios, más que de circunstancias externas.
En el “mundo celestial” no hay Umbral ni dolor por karma, a diferencia de los planos de purificación. El Umbral se halla amantes de llegar al Edén. En este plano el alma disfruta los frutos del trabajo moral y espiritual que realizó en la vida terrenal. Según las enseñanzas de Allan Kardec, Chico Xavier y los relatos de André Luiz, en el “mundo celestial” las almas no viven solas, sino que comparten vivienda o espacios según afinidad vibratoria y nivel evolutivo. Estos compañeros de piso pueden ser:
Guías espirituales (presentes para enseñanza, protección y orientación).
Familiares y seres queridos terrenales con lazos afectivos profundos. Esta convivencia permite curar emociones, reconciliarse y aprender juntos.
Compañeros de afinidad moral. Las viviendas y ciudades espirituales se organizan por vibración y evolución. Se comparte espacio con otros espíritus que tienen intereses, objetivos y nivel de evolución similares, lo que facilita la armonía y el aprendizaje colectivo.
Almas en proceso de evolución. Muchos espíritus recién desencarnados viven en zonas de transición (cercanas al Umbral) hasta que alcanzan suficiente serenidad y comprensión. Allí conviven con otros que también están aprendiendo a desapegarse de errores pasados.
Comunidades y grupos de servicio. Se organizan comunidades de trabajo y estudio espiritual, donde las almas colaboran en enseñanza, asistencia a encarnados o en labores de regeneración. Estas comunidades son más funcionales y cooperativas que “hogares” individuales, aunque cada alma tiene su espacio personal.
¿Notas presencias mientras duermes? Pues estas presencias son guías espirituales o familiares que pretenden comunicarse con nosotros o simplemente quieren ver cómo nos va o ayudarnos en algún problema que tengamos. Distinguimos estas presencias reales de sueños porque:
Las sensaciones son más reales que en un sueño y no se olvidan
La emoción es desproporcionada, normalmente de alegría, paz o coraje.
Los recuerdos son muy nítidos, generalmente mensajes o frases.
La comunicación es específica con la persona. Son mensajes explícitos que van dirigidos al encarnado en particular y no a más gente.
Podemos despertar oliendo perfumes relacionados con el visitante o sintiendo abrazos y besos.
Hay sincronicidades o “casualidades” al recibir llamadas o ver objetos que te recuerdan al desencarnado, por ejemplo un recuerdo de él en una charla informal con otro familiar.
El encuentro colectivo donde dos o más personas “sueñan” con la misma persona es también una distinción entre visita real y sueño.
Despertar con menos miedo a la muerte o ganas de vivir o cambiar de vida, ya que los mensajes siempre son esperanzadores.
Todos tenemos la opción de recibir visitas, pero no se presentan a personas cuya aparición puede hacerles mal o provocar más miedo, tristeza o dependencia. Otras veces es por el estado del desencarnado en fases de transición que impiden la comunicación con el mundo terrenal. Dormirse ansiando una visita espiritual producirá el efecto contrario. Antes de dormir hay que orar sin esperar nada a cambio. Los espíritus no están a nuestro servicio, tienen su propia vida y se comunican con nosotros cuando quieren y pueden. No hay que obsesionarse. Y recordar que quien ama no viene a asustar. Estas visitas tienen como única misión mostrarnos que hay vida después de la muerte o hacernos llegar algún mensaje importante. Podemos distinguir sus mensajes porque son pensamientos que nos vienen a la cabeza rápidamente y no tienen nada que ver con lo que pensábamos en ese momento. Estos pensamientos repentinos vienen acompañados siempre de emociones fuerte como escalofríos o nudos en la garganta, por ejemplo.
El mensaje espiritual se distingue de nuestro pensamiento porque es sereno, se corrobora inmediatamente o en un breve espacio de tiempo, es reiterativo, fomenta la paz interior y proviene del corazón y no del oído. Los mensajes son en su mayoría de nuestros guías espirituales. También familiares y amigos desencarnados afines a nosotros pueden enviarnos mensajes, pero no muy a menudo. Otros mensajes pueden ser de espíritus en sufrimiento, confundidos, que buscan encarnados con sensibilidad mediúmnica para ser ayudados a encontrar la luz. Para oír estos mensajes debemos evitar la negatividad, el cotilleo, el miedo, la culpa o el rencor. Debemos también orar y meditar a menudo, cultivar buenos sentimientos y comprometerse a hacer el bien. La mejor respuesta a un mensaje es la gratitud desde el alma y la acción coherente como perdonar o ayudar si el mensaje pedía eso mismo. Los mensajes son para ser aplicados.
Si nuestra conducta atrae a espíritus bondadosos o maliciosos, también nuestro hogar puede atraerlos. La mayor parte del tiempo la pasamos en casa, y es en ella donde realmente podemos ser quienes somos por el amparo que da la intimidad. Los hogares que acogen discusiones, gritos y malas vibraciones en general pueden atraer “almas perdidas” o espíritus perturbados. Estas almas se sienten atraídas por ambientes con energías densas o negativas, fruto de emociones y hábitos de quienes habitan allí. El hogar puede convertirse tanto en un foco de desarmonía como en un refugio protegido, según el cuidado espiritual que se le dé. Kardec explica que los espíritus se sienten atraídos por la afinidad de vibraciones. Una casa donde abundan los conflictos, la violencia verbal, las adicciones o el egoísmo genera un “clima vibratorio” que atrae entidades en sufrimiento. Las señales que advierten a sus habitantes de que la casa acoge entidades perturbada son:
Sensación constante de cansancio o pesadez.
Discusiones frecuentes sin motivo.
Ruidos, perturbaciones o sensación de presencias.
Desgaste en la salud o en las relaciones familiares.
La oración eleva la vibración del lugar y la lectura edificante de textos espirituales (Evangelio en el Hogar, por ejemplo) crea un “escudo” de luz. Pensamientos elevados y actos de bondad, como evitar la crítica, la ira y las emociones bajas también protegen nuestro hogar. Pero el amor y la paciencia entre los miembros del hogar son el mejor blindaje contra energías negativas. También ayuda tener una casa ordenada y limpia. Un espacio descuidado favorece vibraciones densas. Un hogar armonioso no solo protege de espíritus perturbados, sino que también favorece la salud emocional, el descanso, la creatividad y la unión familiar. Elevar la vibración de la casa atrae espíritus protectores y amigos espirituales, que inspiran a los moradores en el camino del bien. El hogar es un templo: si lo cuidamos con amor, oración y armonía, se convierte en un espacio protegido. Si lo descuidamos con hábitos nocivos y emociones densas, puede transformarse en un imán de almas perturbada. Para que esto no suceda, presento aquí un ejemplo de rutina diaria para mantener la energía elevada en el hogar según las enseñanzas espíritas de Chico Xavier, André Luiz y Allan Kardec.
Mañana
Oración al despertar (2–5 min). Agradece por la vida, pide protección para la familia y armonía en el día. Puedes recitar el Padre Nuestro o una oración espontánea.
Lectura edificante (5 min). Leer un fragmento de El Evangelio según el Espiritismo o mensajes de Chico Xavier. Reflexionar sobre una frase para aplicar en la jornada.
Vibraciones positivas en el hogar. Mentaliza luz blanca envolviendo cada rincón de la casa. Pide que la paz y el amor habiten en tu familia.
Durante el día
Cuidar las palabras y pensamientos. Evitar discusiones innecesarias, críticas o queja s.Recordar que pensamientos y emociones crean un “ambiente espiritual” en la casa.
Música o lectura edificante. Escuchar música suave, himnos o canciones con mensajes de esperanza. Puedes poner de fondo música binaural. Evitar ruidos agresivos, programas violentos o conversaciones tóxicas.
Actos de caridad. Practicar la bondad con familiares y vecinos. Orar mentalmente por alguien que esté enfermo, triste o necesitado.
Tarde/Noche
Leer un trozo del Evangelio en el hogar (1 vez por semana, preferiblemente mismo día y hora) con la familia reunida y conversar brevemente sobre cómo aplicarlo. Después hacer una oración en conjunto y enviar vibraciones de paz al mundo.
Oración al anochecer (5 min). Agradecer por el día vivido y sus enseñanzas. Pedir protección durante el sueño y ayuda para los espíritus necesitados.
Higiene espiritual antes de dormir.
Evitar terminar el día con discusiones, violencia en TV o pensamientos de odio. Leer un pasaje edificante o una psicografía consoladora antes de acostarse.
Otras opciones para sanear nuestro hogar son usar flores naturales, ventilación y luz solar para renovar el ambiente, orar por los desencarnados de la familia y por las almas que puedan visitar la casa y practicar el perdón y la reconciliación diaria, no dejando acumular resentimientos.
Chico Xavier, inspirado por mensajes del plano espiritual, reveló que hay siete Edenes o Reinos Espirituales. El primero y más bajo en evolución es el Reino de Confusión o Ignorancia, almas con baja vibración, ligadas a pasiones, egoísmo y sufrimiento. El segundo es el Reino de Aprendizaje, almas que comienzan a comprender sus errores y buscan crecer. Tercero, Reino del Arrepentimiento, surge la conciencia de los actos negativos y el deseo de repararlos. Cuarto, Reino de la Regeneración, el alma actúa para mejorar, practicar la caridad y la fraternidad. Quinto es el Reino de la Elevación, mayor claridad, serenidad y desapego de lo material. Sexto, Reino del Servicio y la Sabiduría, donde el alma dedica sus energías a ayudar a otros y transmitir conocimiento. Y por último el Reino de la Plenitud Espiritual, máximo nivel de evolución: paz, amor incondicional y conexión total con lo divino. Esto nos ayuda a identificar en qué reino estamos vibrando ahora mismo, observando nuestros pensamientos, acciones y emociones. La práctica del bien, la oración, la meditación y la caridad ayudan a elevar la conciencia y subir de reino. Recuerden que nuestra razón de ser es el aprendizaje continuo. Cada alma progresa según su esfuerzo y voluntad de mejorar. Los reinos no son fijos; nuestra vibración y elecciones actuales determinan nuestro lugar en la escala espiritual.
En este aprendizaje evolutivo no estamos solos, ni en La Tierra ni en El Cielo. Los ángeles de la guarda o guías espirituales nos ayudan a evolucionar. Sus labores son:
Inspirarnos, darnos ideas para llevar el mejor camino
Protegernos de influencias negativas salvo las pactadas para nuestro aprendizaje espiritual. El egoísmo, el pesimismo, etc., crean una barrera que impide que llegue a nosotros la luz enviada por nuestro ángel de la guarda.
Actúan a través de los sueños y no nos abandonan aún cometiendo graves errores
Solo pueden ayudarnos si estamos calmados. En momentos de enfado, angustia, temor, etc no pueden llegar a nosotros.
Libros, películas y música violentos nos impiden comunicarnos con nuestro guía espiritual.
Estos guías espirituales pueden comunicarse con nosotros o incluso visitarnos, al igual que otros espíritus. Para ello suelen usar los Portales Espirituales que tenemos en el planeta. Los portales espirituales son puntos energéticos en la Tierra que facilitan el tránsito de espíritus entre el plano físico y el plano espiritual. Estos portales no son solo “puertas” tras la muerte, también influyen en la vida diaria. Son zonas donde la espiritualidad se intensifica, y donde es más fácil sentir presencias, inspiración o incluso desequilibrio, dependiendo de la vibración. No se reducen a un único lugar geográfico. Están presentes en distintas regiones del planeta, muchas veces en áreas de gran concentración energética (montañas, valles, centros religiosos o lugares marcados por sufrimiento o devoción). Los portales tienen una función educativa y evolutiva. Facilitan el paso de las almas desencarnadas, permiten experiencias de consuelo y comunicación con lo espiritual y nos recuerdan la conexión permanente entre la vida material y la vida eterna. Comprender los portales espirituales cambia la manera de ver la vida y la muerte: no como realidades separadas, sino como partes de un mismo camino de crecimiento.
En España los portales más importantes son:
Montserrat (Cataluña). Un centro espiritual desde la Edad Media, con su monasterio, la Virgen Negra y formaciones rocosas únicas. Es considerado un lugar densamente cargado de energía telúrica que facilita la meditación y la elevación del espíritu.
Teide (Tenerife, Islas Canarias). El volcán sagrado de los antiguos guanches sigue inspirando una conexión con el cosmos. Su altitud, el aire puro y el entorno volcánico crean una atmósfera especial para experiencias trascendentes.
Bosque de Irati (Pirineos, Navarra). Uno de los hayedos más grandes de Europa, con una energía suave y envolvente. Ideal para meditar en contacto profundo con la naturaleza.
Ronda (Andalucía). Su emblemático puente sobre el Tajo simbólicamente representa la conexión entre mundos. La mezcla cultural e histórica refuerza su energía inusual.
Playa de las Catedrales (Galicia). Un templo natural esculpido por el mar. Su belleza y la energía del agua hacen de este lugar un sitio ideal para meditar y sentir armonía profunda.
Es Vedrà (Ibiza, Baleares). Rocoso y misterioso, se dice que posee un campo magnético especial que podría provocar fenómenos energéticos inusitados, como desorientación en brújulas. Al igual que grandes centros energéticos del mundo, muchos afirman experimentar inspiración o transformación allí.
Monasterio del Escorial y Monte Abantos (Madrid). Se considera un “lugar de poder”, una zona con leyendas sobre fenómenos paranormales ligada a la tradición y la energía ancestral.
Islas Baleares – Monumentos megalíticos. Talayots y construcciones prehistóricas en Mallorca y Menorca forman parte de espacios cargados de energía ancestral, asociados a prácticas rituales antiguas y percepción espiritual. Allí el campo electromagnético de la Tierra se concentra o fluye de manera especial, lo que aumenta la sensibilidad psíquica.
En estos lugares, si te acercas con mente abierta y corazón tranquilo, el portal amplifica paz, intuición, conexión. Si llevas miedo, confusión o negatividad, el portal puede intensificar esas emociones. Por eso se dice que son “neutrales”, pero reflejan y potencian tu estado interior. En estos lugares, los médiums y personas sensibles relatan sentir más fácilmente la presencia de guías espirituales, mensajes intuitivos (ideas súbitas, claridad mental), y consuelo de seres queridos desencarnados. No se trata de “magia”, sino de un campo propicio para la percepción espiritual. No son sitios para temer, sino para recordar que la vida continúa. Los portales ayudan al alma desencarnada a orientarse hacia planos más elevados y para los encarnados, inspiran reflexión, renovación interior y propósito.
Nuestros seres queridos hablan con nosotros desde el más allá, solo hay que saber escucharlos. Se nos pueden aparecer en sueños, con semblante sereno o sonriente, callado o diciendo aquello que necesitamos oír. En momentos de soledad podemos sentir su presencia, solo sentirla, no los vemos, y los sentimos sin miedo. Y si estamos atentos, podremos ver las señales que nos envían, como objetos que podemos encontrar donde jamás habríamos imaginado encontrarlos.
Pero si no creemos no veremos las señales. Si piensas en un ser querido desencarnado y de repente se enciende el televisor, se abre la ventana o se para un reloj, ten por seguro que tu ser querido te ha escuchado y te ha respondido. En este sentido los niños, al estar su alma menos corrompida por lo material y más cercana al mundo espiritual que la de un adulto, son los que más sienten estas presencias, incluso pueden verlas. Creánles si les sucede con sus hijos, no los tachen de locos, posiblemente sean ustedes los locos al no creerles. En el silencio es donde los espíritus nos hablan. Si usted nota presencias espirituales es, según Allan Kardec y el espiritismo, debido a su magnetismo espiritual, es decir, la energía que emite. Cada ser humano irradia un campo fluídico (energía vital y emocional). Los espíritus se sienten atraídos por esas vibraciones. Si son positivas y elevadas, atraen espíritus buenos, protectores y guías. Si son negativas o desequilibradas (ira, tristeza, vicios, egoísmo), atraen espíritus inferiores o perturbadores. Por eso, algunas personas son más propensas a tener experiencias espirituales: su energía funciona como un “imán”. Kardec enseña que el cuidado moral, la oración y la disciplina interior ayudan a armonizar ese magnetismo y a evitar influencias negativas. En conclusión, no se trata de azar, sino de sintonía vibratoria: los espíritus se acercan a quienes vibran en una frecuencia similar a la suya.
Todos tememos sufrir alguna enfermedad. Una de las enfermedades que más afectan a la sociedad es la depresión. Según la doctrina espírita, la depresión viene dada por los lazos que nos unen a espíritus rencorosos, dolidos o tristes. Por esto la depresión debe tratarse en conjunto con esas almas y vidas pasadas, no debe ser personalizada. La oración ahuyenta a estos acompañantes no deseados. También ayuda para curarse gestos caritativos. Con esto la sensación de vacío disminuye. La depresión ayuda al alma a madurar. La depresión suele venir dada por la culpa arrastrada de vidas pasadas. El espíritu pide reparación a través de una “educación del alma”. Esto significa que debemos:
Disciplinar el pensamiento evitando la negatividad poco a poco, empezando por oraciones positivas cortas al despertar e ir aumentando estas con el tiempo. También las palabras positivas, sustituyendo el no por el sí o el estoy enfermo por el estoy en tratamiento o recuperándome, pueden crear beneficios.
Practicar la caridad para disfrutar de la alegría del ayudado y acercar a nosotros espíritus bondadosos
Aceptar la depresión no como una enfermedad, sino como un aprendizaje, un problema que debemos resolver para pasar de curso. Debemos tomarnos la depresión como una misión en esta vida para que nuestra alma madure.
Rodearnos de gente, ya que la depresión es más fácil soportarla en compañía de otros. Animar a los familiares a que visiten a los depresivos.
Otras enfermedades comunes que tienen orígenes espirituales son:
Problemas cardíacos. La visión espírita nos dice que el corazón refleja el “centro del sentimiento”. Sus posibles causas pueden ser:
En el plano emocional, el egoísmo, el orgullo y la falta de amor al prójimo endurecen el alma y generan tensiones constantes que afectan al sistema cardiovascular.
En el plano kármico: espíritus que abusaron del poder, generando sufrimiento emocional en otros, pueden reencarnar con predisposición a cardiopatías.
El objetivo espiritual de sufrir un infarto es aprender la compasión, la solidaridad y la apertura emocional.
Cáncer. No es un castigo, sino consecuencia de energías densas acumuladas. Las posibles causas son:
Emociones reprimidas (odio, resentimiento, culpa profunda).
En algunos casos, pruebas elegidas para acelerar el aprendizaje espiritual.
Los espíritus obsesores pueden intensificar el debilitamiento orgánico, si hay afinidad vibratoria.
Objetivo espiritual: Enseñar al alma el desapego, la reconciliación y la resignación con amor.
Enfermedades mentales (esquizofrenia, psicosis y otras). En parte puede ser orgánica, pero también resultado de conflictos del alma a.Posibles causas:
Espíritus que abusaron en otras vidas de la mente ajena (manipulación, tortura psicológica, crueldad intelectual o usar el intelecto en beneficio propio) reencarnan con limitaciones neurológicas.
En la vida presente es una influencia espiritual obsesiva, espíritus apegados que invaden la mente del enfermo.
El Objetivo espiritual es desarrollar paciencia, tolerancia en la familia, y reajuste de deudas morales.
Parálisis o discapacidades congénitas. Tampoco son castigos, sino pruebas o expiación. Las posibles causas son:
Espíritus que en vidas pasadas usaron la fuerza física para dañar (guerreros, verdugos, abusadores).
Elegidas antes de encarnar como vía de reparación y crecimiento moral.
Objetivo espiritual: Fortalecer la humildad, despertar la solidaridad de los demás y sublimar la vida interior.
Enfermedades respiratorias (asma, bronquitis, falta de aire). Los pulmones están vinculados al “aliento vital” y a la libertad interior. Posibles causas:
En lo emocional: miedos profundos, sensación de opresión o incapacidad de “respirar libremente”.
En lo kármico: muertes pasadas ligadas a asfixia, incendios, ejecuciones (ahorcamiento, hogueras, gaseamientos).
Objetivo espiritual: Trabajar la confianza en la vida, superar angustias, abrirse al perdón.
Enfermedades de la piel. La piel refleja la relación con el mundo exterior. Posibles causas:
Emociones de vergüenza, rechazo o necesidad de esconderse.
En expiación: espíritus que despreciaron o maltrataron cuerpos ajenos pueden reencarnar con afecciones visibles.
Objetivo espiritual: Aprender aceptación de sí mismo y de los demás.
Adicciones (alcohol, drogas, juego, sexo compulsivo). Visión del periespíritu, reflejo de vacíos internos no resueltos. Posibles causas:
Vicios de existencias anteriores que aún no fueron superados.
Influencia de espíritus desencarnados que buscan a través del encarnado revivir sensaciones terrenales.
Objetivo espiritual: Autocontrol, disciplina, elevación moral y búsqueda de lo espiritual en lugar de lo material.
En el movimiento espírita (Kardec, Chico Xavier, André Luiz y otros autores), se considera que muchas enfermedades tienen causas más profundas que lo puramente biológico. No niegan la medicina, pero explican que el origen puede estar en tres planos que se combinan:
1. Causas físicas. Aquí la medicina convencional actúa directamente.
Hábitos nocivos (alimentación, exceso, vicios).
Falta de higiene o cuidados básicos.
Factores hereditarios y genéticos.
2. Causas psicológicas / emocionales. Son vistos como desequilibrios de la energía vital que poco a poco afectan órganos.
El estado mental y emocional influye en el cuerpo: Ira, rencor o resentimiento pueden somatizarse en problemas digestivos, hipertensión o úlceras.
Tristeza crónica, depresión no tratada, desgaste inmunológico, cansancio producen vulnerabilidad a infecciones.
Miedo y ansiedad llevan a problemas respiratorios, taquicardia, insomnio.
3. Causas espirituales. Aquí la orientación es oración, reforma íntima y caridad, junto al tratamiento médico. Según la doctrina, algunas enfermedades se relacionan con:
Pruebas reencarnatorias: el espíritu acepta venir con cierta limitación física o enfermedad para aprender humildad, paciencia o desarrollar virtudes.
Expresiones kármicas (ley de causa y efecto): desequilibrios de vidas anteriores pueden reflejarse en dolencias actuales (ej.: alguien que abusó del poder físico en otra vida puede venir con fragilidad corporal).
Influencia espiritual: obsesiones o vampirismo energético de espíritus inferiores pueden agravar problemas ya existentes.
En resumen, las enfermedades no son castigos, sino lecciones y oportunidades de progreso. El espiritismo siempre recomienda tratar con la medicina humana, y complementar con oración, armonización interior, evangelio en el hogar, pases magnéticos y práctica de la caridad. Un consejo que da Chico Xavier para sanar es, además de orar, conectar con el poder espiritual y energético del ombligo, considerado un centro vital que conecta con el origen de la vida. Se plantea que el ombligo guarda un poder ancestral oculto, capaz de influir en la energía personal, la salud y la espiritualidad. Aquí se presentan prácticas sencillas que pueden realizarse cada mañana para reconectarse con la propia esencia y origen, elevar la energía vital y alcanzar un mayor equilibrio emocional y espiritual. El ombligo puede funcionar como una llave de autoconocimiento, ayudando en el camino del despertar interior y en la vida espiritual cotidiana. En esencia, el mensaje es que el ombligo no es solo una cicatriz física, sino un portal energético y espiritual que, si se activa conscientemente, puede contribuir al bienestar integral y a la conexión con lo divino. Según lo que transmiten este tipo de enseñanzas espirituales inspiradas en Chico Xavier y en tradiciones energéticas, las prácticas diarias para activar el poder del ombligo suelen ser muy simples y se enfocan en la respiración, la intención y la conexión espiritual.
Aquí te detallo algunas prácticas matinales para activar el ombligo:
Respiración consciente sobre el ombligo
Coloca una mano suavemente sobre tu ombligo al despertar.
Respira profundo, sintiendo cómo tu abdomen se expande y se contrae.
Imagina que una luz cálida entra por tu ombligo y recorre todo tu cuerpo.
Visualización de energía vital
Imagina tu ombligo como un punto de entrada de energía universal.
Visualiza cómo absorbe luz dorada o blanca que fortalece tu cuerpo, mente y espíritu.
Oración o afirmación positiva. Mientras respiras, repite frases como:
“Que la energía de la vida fluya en mí con armonía.”
“Soy uno con mi origen, con la creación y con la luz.”
Masaje circular
Con la yema de los dedos, haz un suave masaje circular en el área del ombligo, en el sentido de las agujas del reloj.
Esto estimula la circulación de energía y calma el sistema nervioso.
Conexión con la gratitud
Dedica unos segundos a agradecer por el nuevo día y por la oportunidad de existir.
La gratitud “abre” aún más este centro energético.
El objetivo de estas prácticas es despertar la energía vital al comenzar el día, recordar el vínculo con el origen de la vida (pues el ombligo fue nuestra conexión física con la madre), fortalecer la salud emocional y espiritual y usar el ombligo como un símbolo de puerta hacia el autoconocimiento. También meditar es una buena forma de conectar con tu espíritu.
Si no se sabe cómo orar, aquí dejo algunas oraciones que pueden ayudar a ello:
Oración de la Mañana
“Señor de la vida, gracias por un nuevo día. Guíame en mis palabras y actos, que hoy pueda sembrar bondad y aprender con humildad. Permíteme ser instrumento de tu paz.”
Oración de Gratitud
“Padre amado, agradezco lo que tengo y lo que me falta, pues en ambas cosas encuentro enseñanza. Gracias por la familia, los amigos, las pruebas y las alegrías. Enséñame a vivir con un corazón agradecido.”
Oración de Serenidad
“Señor, dame calma en los momentos difíciles, paciencia para esperar y fuerza para seguir. Que mis pensamientos se iluminen en la fe, y mi corazón permanezca en paz.”
Oración por los que sufren
“Padre de bondad, te pido por quienes atraviesan dolor, por los enfermos del cuerpo y del alma. Que tu luz los envuelva en esperanza y consuelo, y que nunca se sientan solos en su caminar.”
Oración de la Noche
“Gracias, Señor, por este día que termina. Perdona mis errores y fortalece mis aciertos. Descanso en tu amor, confiando en que mañana será otra oportunidad para crecer y servir.”
Oración para invocar la presencia del guía espiritual
“Amado guía y amigo del alma, te invoco con respeto y gratitud. Que tu luz me envuelva en este instante de silencio. Ayúdame a abrir el corazón, para recibir tus inspiraciones de paz y sabiduría. Que juntos podamos caminar en el bien y en el amor.”
Oración de conexión durante la meditación
“Espíritu amigo, que me acompañas desde lo invisible, te ofrezco mi pensamiento sereno y mi deseo sincero de aprender. Guíame a través de la intuición y de la voz silenciosa del corazón. Que pueda escuchar, más allá de las palabras, la vibración de tu consejo y la ternura de tu compañía.”
Oración de agradecimiento al guía espiritual
“Gracias, hermano del espíritu, por tu paciencia y tu dedicación. Sé que muchas veces no comprendo tus señales, pero confío en tu constancia y en tu amor fraterno. Permíteme crecer en la luz del bien, para honrar tu esfuerzo y caminar hacia Dios.”
Oración de protección del magnetismo espiritual
Señor de la vida, en este momento elevo mi pensamiento hacia Ti. Purifica mis sentimientos, limpia mis pensamientos y fortalece mi corazón. Que mi magnetismo se llene de luz y paz, para que solo los buenos espíritus se acerquen a mí. Aleja de mi lado toda influencia perturbadora, y que mis palabras, mis actos y mis emociones vibren en armonía con Tu amor. Agradezco la presencia de mi ángel guardián y me entrego a Tu protección y guía. Así sea.
Como conclusión subrayaremos los datos más importantes del movimiento espírita. En él, la oración es vista como un puente de conexión entre el alma, los guías espirituales y Dio s.Existen oraciones para la sanación, para los desencarnados y para mantener la armonía en el hogar. Al morir, el espíritu se despierta en función de su vida terrenal: amor y paz si vivió con bondad; sufrimiento y confusión si se entregó al mal. No hay condena eterna: el arrepentimiento y la regeneración son siempre posibles. El Umbral o infierno no es un lugar físico de castigo eterno, sino un estado de conciencia ligado a las vibraciones y culpas del espíritu. Cada alma crea su propio “infierno” o “cielo” según su vida y elecciones. Los portales espirituales y el magnetismo son puntos energéticos en la Tierra que facilitan el tránsito de espíritus. Algunas personas atraen más fenómenos espirituales por su magnetismo personal. Los planetas también progresan en siete niveles, desde mundos primitivos hasta estados de perfección espiritual. La Tierra está en transición del nivel 3 al nivel 4. Los desencarnados continúan aprendiendo, conviven en colonias, se reúnen con seres queridos y colaboran en tareas de bien. La vivienda espiritual se comparte con espíritus afines en vibración y lazos afectivos. Algunas dolencias pueden estar ligadas a desequilibrios morales, deudas del pasado o aprendizajes del espíritu. El cuerpo refleja, en parte, el estado del alma.
Podrán creer en todo lo que se ha explicado o no, pero no cabe duda de que cada vez hay más gente que cree en el bien por encima del mal, que hay más personajes influyentes que creen en la vida después de la muerte y que los textos más antiguos ya hablaban de reencarnación. Sinceramente, los que no creen en la vida después de la vida son pocos y malvados, ya que les conviene creer que eso es así para no tener que expiar sus pecados en una vida posterior. Y si no creen pero quieren pruebas, sólo hace falta que se las pidan a sus seres queridos que viven en paz en el más allá.
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