domingo, 6 de marzo de 2022

Teoría de la justicia, de John Rawls

La “Teoría de la Justicia”, de John Rawls, ha sido, desde que se escribió en 1975, uno de los textos más influyentes de la filosofía política y del derecho contemporáneo. También es una referencia en los temas sobre "sociedad justa", "libertad", "igualdad" y "beneficios sociales", convirtiendo a su autor en uno de los filósofos más seguidos, y rebatido, de los últimos años. En su tesis, Rawls busca el significado de justicia para después aplicarlo a la sociedad, convirtiéndola así en una “sociedad ideal”. Para Rawls, una sociedad justa es sinónimo de virtuosidad, lo máximo que se le puede pedir a una sociedad y sus instituciones. 


Según Rawls, para que una sociedad sea justa, tanto colectiva como individualmente, debe ser libre y sus derechos y obligaciones deben ser iguales para todos, al igual que la ley, que debe ser conocida también por todos aquellos que conforman la sociedad para que ninguno esté en desventaja frente a otro, es decir, las reglas sociales deben ser públicas, y sin que los intereses políticos puedan mediar a favor de unos y en detrimento de otros, siempre y cuando no sean los perjudicados los más desfavorecidos. Rawls considera la igualdad como punto de partida. Las expectativas de vida han de ser iguales para todos, buscando ayudar a la sociedad. Se busca el punto intermedio entre el rico y el pobre para que ambos sean iguales en felicidad. Y un hombre es feliz cuando cree posible la realización de sus expectativas. La justicia debe promover la igualdad y la cooperación entre todos  los individuos de una misma sociedad, mejorando en la medida de lo posible el estatus de cada uno de sus miembros ofreciéndoles las mismas oportunidades  sin depender de su clase social. El llamado "sueño americano" es un ejemplo de lo dicho anteriormente. Tanto un maduro obrero como un joven acaudalado deben tener para Rawls las mismas posibilidades de crear una empresa y hacerla solvente. La burocracia debe ser la misma para ambos, aunque sí podría decirse que sería también justo que el obrero recibiese más ayudas económicas que el acaudalado. Esta "ayuda" al desfavorecido que intenta igualar las clases sociales rawlsianas ha sido criticada por los utilitaristas como Nozik, que según él "el estado no debería servirse de la coacción para obligar a ciertos ciudadanos a acudir en ayuda de los demás" y que esto probablemente no maximice la felicidad. A esta crítica responde Rawls que según la moral utilitarista, el rico debería ofrecer su dinero a los más pobres haciendo feliz así a la mayoría, algo que coincide con el sistema de reparto de bienes defendido por él mismo.

Hallada ya la igualdad entre individuos, Rawls busca entonces la justicia social comenzando por las instituciones básicas, denominador común por el cual se debe dirigir a todos por igual, tanto en derechos como en deberes, y regular así las diferentes moralidades. Estas instituciones deben ser totalmente imparciales, como lo debe ser la justicia, partiendo de la igualdad.  Para conseguir esta justicia social, Rawls propone lo que él llama "velo de ignorancia", es decir, los individuos sujetos a la ley deben juzgarse sin saberse el papel que juegan en la sociedad, desde un principio de desconocimiento que equipare a todos por igual en nuestra naturaleza y como parte de ella, y por lo tanto se juzgará en las mismas condiciones a un político y a un peón de la construcción por el mismo delito. Sólo siendo iguales en derechos se podrá actuar con justicia.

Pero Rawls, consciente de la dificultad de conseguir la igualdad en la práctica con cierto éxito, propone también que ya que debe haber injusticia que ésta sea lo más justa posible, beneficiando siempre al más desfavorecido e intentando así acercar, más que alejar, a los diferentes estratos sociales. Por poner un ejemplo diríamos que si una ley no puede beneficiar a dos sectores por igual (empresario y empleado por ejemplo), que beneficie por lo menos al más desfavorecido (en este caso al empleado). 

Esta imparcialidad justa o favoritismo hacia el más debil es una de las razones por las que Rawls niega el utilitarismo, ya que éste , con su máxima del "mayor bien para el mayor número", excluye de su ética a las minorías, y por lo tanto en un país de ricos, el pobre sería a cada ley aprobada más pobre, de la que se beneficiaría la mayoría, la clase alta.

Rawls no desea la discriminación de ningún colectivo. Para evitar dicha  discriminación, Rawls alude dos principios básicos. El primero se aplicaría a la parte social, salvaguardando las libertades primordiales como la libertad de expresión, de reunión, de conciencia y política entre otras. El segundo principio se aplicaría a todo aquello que provocase desigualdades económicas y sociales como el reparto de la riqueza (ingresos sociales) e instituciones autoritarias que velan por la seguridad y el compromiso cívico. El segundo principio no compensa la pérdida del primero, por tanto debe ser prioritario el principio de libertad sobre el estado económico, ya que los derechos civiles no se compran con dinero. 

También alude a la justicia entre generaciones, la cual no debe ser un problema para la sociedad en el tiempo. Las futuras generaciones deben trabajar sobre los cimientos de la justicia generacional anterior, pero modificando  cualquier ley que haya quedado obsoleta. Esta es una  cooperación generacional para que la justicia se alargue en el tiempo. Una cooperación social a la que Rawls también hace mención y le otorga una parte de importancia dentro de su ideal de justicia, la cual no puede depender de la política ni de la excusa del "interés nacional". 

Las posturas entre rawlsianos y utilitaristas son tan distantes que parece imposible un entendimiento. Mientras el utilitarismo, a groso modo, aboga por favorecer a la mayoría, Rawls propone la igualdad entre individuos de una misma sociedad para idealizarla. En un país de listos, el tonto está discriminado y por eso, para que la sociedad sea justa, los listos deben prestar libros al tonto para que éste sea igual que ellos. Todos tenemos el mismo derecho a ser felices.

 Vocabulario 

Contrato social: Al igual que Kant y Rosseau, Rawls es también contractualista. Esto significa que los individuos de una sociedad se someten racionalmente a un contrato con el Estado voluntariamente. Este contrato les obliga a acatar las normas institucionales siempre y cuando éstas sean justas y beneficien a ambas partes.

Equilibrio reflexivo: Se trata de la coincidencia entre los principios sociales y los juicios. Es decir, mediante la reflexión y su posterior solución se consigue realizar lo que se deseaba para una sociedad. 

Felicidad: Según Rawls, el estado de felicidad viene dado por el conseguimiento de las espectativas sociales que uno se haya propuesto realizar a lo largo de su vida. Por ejemplo si uno desea ser presidente de estado y lo consigue se le puede considerar feliz. Aunque renuncie a ello, el mero hecho de saber que podría haber sido presidente le hubiese hecho feliz.

Igualdad: Rawls considera la igualdad como punto de partida. Según Rawls, para que una sociedad sea justa, tanto colectiva como individualmente, sus normas institucionales (derechos y obligaciones) deben ser iguales para todos y que ninguno esté en desventaja frente a otro, siempre y cuando se acepten dichas normas y sean justas. Las reglas sociales deben ser públicas, sin que los intereses políticos puedan mediar a favor de unos y en detrimento de otros, siempre y cuando no sean los perjudicados los más desfavorecidos.  

Justicia: La justicia debe ser lo primero a establecer en una sociedad ideal. Para ello la igualdad entre individuos debe ser total y la política no puede utilizarla en su propio beneficio o en el de unos contra otros. La justicia debe hacer valer los derechos de cada ciudadano sea de la condición que sea. Rawls alude dos principios básicos de justicia. El primero se aplicaría a la parte social, salvaguardando las libertades primordiales como la libertad de expresión, de reunión, de conciencia y política entre otras. El segundo principio se aplicaría a todo aquello que provocase desigualdades económicas y sociales como el reparto de la riqueza (ingresos sociales) e instituciones autoritarias que velan por la seguridad y el compromiso cívico. El segundo principio no compensa la pérdida del primero, por tanto debe ser prioritario el principio de libertad sobre el estado económico, ya que los derechos civiles no se compran con dinero. 

En resumen, la justicia debe ser como su ideal: ciega. El principio de la justicia debe ser favorecer los intereses individuales en condiciones de igualdad. Para Rawls existen tres tipos de justicia: la formal (aplicada a las leyes y las reglas institucionales); la procedimental perfecta (busca el reparto equitativo con garantías); y la procedimental pura (inexistencia de criterio para la correcta resolución de un conflicto).

Libertades Básicas: Imprescindibles para que una sociedad sea justa e igualitaria. Comprende el derecho a voto, el derecho a escoger profesión, la libertad de expresión, de movimiento, de asociación, de pensamiento, de conciencia y la presunción de inocencia. 

Maximin: Se trata de repartir los bienes de tal manera que se igualen las posiciones entre las diferentes clases de la sociedad. La cooperación entre individuos debe ayudar preferiblemente a los más desfavorecidos. Dar un máximo al que está en situación de mínimos.

Sociedad: Una sociedad para Rawls es una asociación de personas racionales que cooperan unas con otras y que reconocen su contrato con la sociedad en la práctica de ciertas reglas establecidas por las instituciones y de obligado cumplimiento. 

Utilitarismo: El utilitarismo es básicamente lo contrario a la filosofía rawlsiana. Mientras Rawls busca la igualdad entre todos los individuos que forman la sociedad mediante la cooperación y el contrato social, Bentham y Mill, fundadores del utilitarismo en el siglo XIX, buscaban hacer el bien al máximo número de personas. La utilidad final dependerá siempre del número de personas a las que beneficie. En este sentido, Rawls lo crítica por discriminar a las minorías, que en el utilitarismo no tendrían ni voz ni voto. Los utilitaristas defienden su filosofía atacando la rawlsiana argumentando, como lo hace Nozik, que "el estado no debería servirse de la coacción para obligar a ciertos ciudadanos a acudir en ayuda de los demás" y que esto probablemente no maximice la felicidad. A esta crítica responde Rawls que según la moral utilitarista, el rico debería ofrecer su dinero a los más pobres haciendo feliz así a la mayoría, algo que coincide con el sistema de reparto de bienes defendido por él mismo. Pero el utilitarismo puede ser una hoja de doble filo, ya que si aquello que beneficia a la mayoría es moralmente malo se impondrá a lo moralmente bueno. Rawls defiende la igualdad entre el ser humano mientras el utilitarismo "selecciona" y promueve la desaparición de las minorías y el contrato social.

Velo de ignorancia: Para conseguir la justicia social perfecta, Rawls propone lo que él llama "velo de ignorancia", es decir, los individuos sujetos a la ley deben juzgarse y tomar decisiones desde la más pura ignorancia, sin conocer el papel que juegan en la sociedad, desde un principio de desconocimiento que equipare a todos por igual en nuestra naturaleza y como parte de ella, y por lo tanto se juzgará en las mismas condiciones a un político y a un peón de la construcción por el mismo delito. Sólo siendo iguales en derechos y desconocimiento se podrá actuar con justicia. Este "velo de ignorancia" tiene por objeto hacer partir a todos los individuos desde lo que él ha llamado "posición original", donde se deben elegir las reglas por las que se guiará la sociedad en un futuro.

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