La desaparición de las belicosas fronteras con el Islam y el descubrimiento de nuevas rutas comerciales con las dos Indias hizo que una nueva clase social surgiese en las cada vez más pobladas ciudades: la burguesía.
Los burgueses, comerciantes y prestamistas de nobles y reyes dado su poder económico, no se conformaron con esto y quisieron participar también de la política estatal. Para ello debían deshacerse de la Iglesia, dañada ya por la aparición del protestantismo, y la alta nobleza, que sometía al rey y al pueblo a su antojo. Buscaron un aliado, la clase media y baja, al que le ofrecieron a cambio algo mucho más valioso que el oro: conocimiento. En este contexto nace la Ilustración.La coincidencia de notables pensadores a lo largo del siglo XVIII como Voltaire (1694-1778), Montesquieu (1689-1755), Hume (1711-1776), Rousseau (1712-1778), Diderot (1713-1784), Kant (1724-1804) o Smith (1723-1790), le da el nombre de Siglo de las luces. La intención de todos ellos es luchar contra el monopolio académico eclesiástico, repartir la riqueza para igualar clases sociales y democratizar la sociedad con un Estado de derecho formado por un Parlamento escogido por sufragio universal. Un claro ejemplo es la teoría de Descartes, que con su cogito ergo sum rechaza la figura de Dios como conocimiento. Aparecen revistas, periódicos, libros que pueden leerse en bibliotecas públicas y en los que plasman su conocimiento para enseñar la verdad al mundo. Las cosas ya no pasan porque Dios lo decide así, todo acto tiene una explicación y una consecuencia. La naturaleza tiene vida propia y cualquier hombre puede conocer su funcionamiento. La teología deja paso al universalismo, al racionalismo y al empirismo. El “positivismo”, promulgado por Saint-Simon (1760-1825) y Comte (1798-1857), deja clara la postura de los llamados philosophes, un esfuerzo por llegar a una ciencia universal que a través de la aplicación de la experimentación eliminaría los prejuicios, la ignorancia, la superstición y la intolerancia social. La ciencia también puede evitar las enfermedades y equilibrar una sociedad sumida en la ignorancia e inverosímiles supersticiones. La Revolución Industrial, surgida en Gran Bretaña a mediados de siglo, da un nuevo empuje a la Ilustración, que ve en la tecnología una solución para paliar el hambre y acercar posturas clasicistas. Y con el industrialismo aparece también el liberalismo económico que llevará al que Marx considera uno de los grandes males económicos: el capitalismo.
Serán los hechos acaecidos en la Ilustración, con su final en la Revolución Francesa, quienes inspiren a Marx (1818-1883) para promulgar su teoría del materialismo histórico. Para Marx era trascendental estudiar la sociedad y su historia para cambiarla, o lo mismo, revolucionarla.
A partir del estudio de lo que Comte llamó "hombre común", Marx se disponía a entender el comportamiento de las clases sociales más bajas (manías, comida, diversión, etc.), para presagiar el futuro. Este "hombre común" será para Marx centro de sus investigaciones y le otorgará el poder de cambiar su entorno y la historia de futuros acontecimientos. Marx será uno de los primeros en querer conocer la historia desde abajo, de las clases pobres de la sociedad, para entenderla mejor. Sus estudios sociológicos del llamado "hombre común" darán a Marx una visión muy distinta de la estipulada hasta ese momento, ya que sabios y filósofos sólo habían tenido en cuenta hasta la fecha actos de personajes relevantes o grandes guerras.
Así, en 1859 escribe Contribución a la crítica de la economía política, donde expone las ideas que caracterizarán su materialismo histórico. La influencia de la Ilustración en la idea revolucionaria de Marx es evidente. La revolución burguesa, apoyada por lo que él denominará proletariado, será la base de un ideal que sigue teniendo hoy día muchos países adictos en el mundo.
Bajo un marco socioeconómico, Marx propone dos sistemas únicos (fuerzas productivas y relaciones de producción) con aspiraciones antagónicas y que difícilmente pueden entenderse. Es decir, proletariado y burguesía se enfrentarán para mantener sus privilegios la segunda y hacer valer sus derechos la primera. Marx comprende que la evolución del capitalismo, surgido de la Ilustración y donde la burguesía es dueña del comercio estatal, llevará a una sustancial diferencia de clases. El pequeño empresario acabará convirtiéndose en proletariado y el burgués se enriquecerá día a día con la explotación de sus asalariados. Así, la clase media desaparece y coexisten dos clases, una muy rica y otra muy pobre. Un cambio en el sistema de producción, ya sea tecnológico o sociológico podrá precipitar el proceso revolucionario. Llegado el extremo en el que la clase baja no vea posibilidades de mejorar su situación, el valor de los productos hechos por ellos valga más que ellos mismos y su status se degrade al de simple animal de carga, la alienación del proletariado le llevará a rebelarse contra su señor. Es decir, el trabajador, degradado física y moralmente hasta la miseria, extraño para sí mismo y para los demás, actuando inconscientemente y sin voluntad en un mundo absurdo que ya no reconoce, no tendrá otro remedio que luchar para hacerse valer. Sólo en este estado de alienación el trabajador podrá imponerse al capitalismo y crear así lo que Marx llamó "comunismo", una sociedad sin propiedad privada ni diferencia de clases.
En conclusión, el movimiento social surgido de la Ilustración y promovido por los philosophes de la época da a Marx una visión de una realidad revolucionaria que estima necesaria para el cambio social. La desesperación (alienación) de los más desfavorecidos (“hombre común”) llevará, según Marx, al proletariado a rebelarse contra su amo y ganar la batalla estableciendo así un nuevo orden social completamente distinto al capitalismo: el comunismo. Eso fue lo que pasó en el siglo XVIII con la caída del sistema feudal gracias a la revolución burguesa, y pasaría también en un futuro si el burgués seguía oprimiendo a sus trabajadores. No le faltaba razón a Marx cuando profetizó la desaparición de la clase media en el capitalismo, pero la alternativa comunista..., estaría bien si nuestros gobernantes fueran humanos.
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