miércoles, 22 de diciembre de 2021

Relación entre inmigración y delincuencia y su posible afectación al auge de VOX en Andalucía entre los años 2015 y 2018.

Tema
En este análisis se busca averiguar si el aumento de votos de VOX en Andalucía está relacionado con un aumento de delitos cometidos por inmigrantes y por tanto el rechazo de los nativos hacia este colectivo por temor a la inseguridad. 
Bibliografía 
Para este trabajo se han utilizado las encuestas del CIS de Actitudes hacia la inmigración de la Comunidad Autónoma de los años 2015, 2016 y 2017, los barómetros preelectorales de las elecciones autonómicas andaluzas de 2015 y 2018, los resultados electorales en Andalucía desde 2015 a 2019 publicados en la web de El País, así como los anuarios estadísticos publicados por el Ministerio del Interior en materia de delincuencia. 
También se ha buscado comparar estos resultados con los análisis hechos por Álvaro Enrique Ayala Meléndez (Breve descripción y análisis de las razones por las que la migración se ha convertido en factor de preocupación para algunos sectores de la población europea y eje central de la discusión política en el viejo continente), Carles Ferreira (Vox como representante de la derecha radical en España: un estudio sobre su ideología), Lucas Gatica y Miguel Ángel Navarro-Lashayas (Ideología política, actitudes hacia la inmigración y atribuciones causales sobre la pobreza en una muestra universitaria), Carmen González Enríquez y Sebastian Rinken (La opinión pública ante la inmigración y el efecto de VOX), también de Sebastian Rinken "Las actitudes ante la inmigración y los inmigrantes en España", y por último el trabajo de Tjitske Akkerman "Partidos de extremo derecha y políticas de inmigración en la UE". 

Nota: para evitar errores de interpretación, se utiliza la definición de "ultraderecha" mencionada por Ferreira para definir la ideología de VOX, en la que se nos dice textualmente "Su ideología está basada en una combinación de nacionalismo y xenofobia (nativismo) y de una visión autoritaria de la sociedad, apegada a los valores de ley y orden"; diferenciándose así de la extrema derecha que, según Ferreira, busca instaurar un "régimen autocrático" y "hace uso de la violencia con fines políticos". Esta extrema derecha sería más propia de partidos de corte neofascista.
Introducción 
A lo largo de este siglo, Europa ha visto cómo los partidos de ultraderecha o derecha radical han logrado hacerse con los votos de un amplio sector de la población utilizando discursos anti-inmigración hasta llegar algunos de ellos a ser claves en las formaciones de sus respectivos gobiernos. La ultraderecha es visible hoy día en Grecia, Hungría, Italia, Suiza, Dinamarca, Alemania, Francia, Bélgica, Finlandia, Austria, Gran Bretaña y, desde 2018, también en España. Los discursos políticos de estos partidos aluden a la inmigración, principalmente africana y de Oriente Próximo, como principal problema para mantener el status quo que permita ser a Europa la gran nación que pretenden los dirigentes europeos que sea. La asociación inmigración-delincuencia se ha visto reforzada la última década por los crueles actos terroristas acaecidos en Londres, París o Barcelona. La crisis económica de 2008 primero y la migratoria de 2015 después han hecho que los ciudadanos europeos teman tanto por sus vidas como por su bienestar económico. Este temor generalizado lo ha aprovechado la ultraderecha en detrimento de los partidos tradicionales de centro-derecha y centro-izquierda, que han perdido muchos votos por la radicalización de su pueblo. Pero, ¿es fundado este temor?

Análisis 
Según elmundo.es, el 91% de los inmigrantes que llegan a España lo hacen por las costas andaluzas, así que si nos atenemos al discurso nativista anti-inmigratorio de VOX podemos ver normal que haya sido precisamente en Andalucía donde VOX haya cosechado mayores triunfos desde 2015. Pero la cuestión es si este incremento de votos viene dado por la islamofobia, por la delincuencia y pobreza que acarrea la inmigración, o por como dice Carmen González Enríquez en su análisis: "Básicamente, el triunfo relativo de VOX en la escena política española ha de atribuirse en primer lugar al conflicto catalán, y luego de forma secundaria a otros elementos que ya estaban presentes previamente (la reacción cultural contra el feminismo, la presencia pública de los LGTBI, el animalismo, el cosmopolitismo y también la inmigración)".
Lo cierto es que si miramos los datos del CIS en este sentido, entre los años 2015-2018 la mayor preocupación de los españoles era el paro. Muy lejos estaba la inseguridad ciudadana, la inmigración y la calidad de empleo. Con estos datos podemos argumentar que aunque hubo un incremento notorio del problema de la inmigración en 2018, no sería suficiente para relacionar el aumento de votos a VOX con la inmigración y la delincuencia, aunque las palabras de Santiago Abascal, dirigente de VOX, proclamen lo contrario: «España quiere que nuestras abuelas puedan caminar tranquilamente por la calle sin que un delincuente, sea español o extranjero, aunque mayoritariamente son extranjeros, le tire del bolso» (discurso Vox, 2018b: min 2:02:08).
La delincuencia no ha sufrido un auge especial ni en España ni en Andalucía. Si nos atenemos a las noticias de portada de los medios de comunicación españoles, desde 2014 sólo han habido tres casos dignos de mención de actos delictivos de inmigrantes en la Comunidad Autónoma: disturbios en Villacarrillo, Jaén, el día de Reyes por inmigrantes tras la desaparición de un joven malí; disturbios en Roquetas de Mar en 2015 por la muerte de un inmigrante; y la problemática de los numerosos MENAS, también en Jaén, y de la que VOX se hizo eco. Los datos oficiales de la policía tampoco son muy esclarecedores. En 2015, 2016 y 2017 los investigados y detenidos de nacionalidad extranjera en Andalucía fueron poco más de 16.100, aunque es cierto que en 2018 hubo mil detenidos más que el año anterior. Dado que la población inmigrante conocida en Andalucía rondó en esos años los 600.000 habitantes según el INE, el porcentaje de detenidos extranjeros no superó el 3%. Este es un porcentaje muy bajo para tenerlo en cuenta en el aumento de votos de la ultraderecha, aunque no se recogen en estas estadísticas los pequeños hurtos a turistas y autóctonos que no son denunciados.
Estos datos demuestran que Andalucía está por debajo de la media española en tasa de criminalidad por cada 1000 habitantes y ocupaba en 2018 el décimo puesto en tan penoso ranking de C.C.A.A. Por poner un ejemplo, la tasa de criminalidad en las Islas Baleares superó el 65% ese año, en Cataluña el 62%, en Madrid el 59% e incluso Navarra estaba por delante de Andalucía con un 42,1%. No se puede decir que a pesar de ser la puerta de entrada migratoria a Europa, Andalucía sufra muchos actos delictivos sobre el papel, y como hemos visto anteriormente, la inseguridad ciudadana no demuestra ser un motivo de peso para votar a la ultraderecha. De hecho, la visión de delincuencia como aspecto negativo de la inmigración ha bajado de un 17,3% en 2015 a un 15% en 2017 en las encuestas del CIS sobre inmigración, teniendo un repunte en 2016 de un 23,1%, aunque sigue siendo el aspecto negativo con más porcentaje. Aunque los datos recogidos por el Ministerio del Interior no muestran una relación directa del número de inmigrantes con los delitos perpetrados por éstos, un número significativo de habitantes sí ven una relación directa entre inmigración y delincuencia, algo que puede ser dado por los medios de comunicación, como veremos más adelante. Además, las investigaciones sobre el fenómeno migratorio de Simon y Sikich en 2007 afirmaron el impacto negativo de este fenómeno subrayando que para una mayoría de los participantes la inmigración explicaba el aumento de la delincuencia y quitaba puestos de trabajo a los nativos. Y esto coincide con Andalucía, donde el segundo aspecto negativo de la inmigración es la competitividad laboral y el tercero es la imposición de su cultura. Esta “imposición” cultural ha arraigado en la población europea y en países más avanzados económicamente hablando como pueden ser Suiza o Dinamarca, donde han habido propuestas para impedir la construcción de minaretes e incluso prohibir el burka en espacios públicos.
Debemos hacer un inciso y mostrar qué asociación hace la población andaluza con la palabra "inmigración". En las encuestas del CIS sobre Actitudes hacia la inmigración se recoge que la inmigración va asociada en su mayoría y principalmente a tres colectivos: marroquíes (norteafricanos), rumanos y latinos. Así pues, las personas no consideran como inmigrantes a británicos, alemanes, estadounidenses, etc. Se asocia entonces inmigración y pobreza, siendo los marroquíes los principales damnificados. En 2015, los andaluces relacionaban inmigración con éstos y con norteafricanos en un 18,5% (un 12,5% con africanos en general), un 9,1% con rumanos, un 12,5% con árabes y un 7,4% con latinoamericanos. Cabe destacar que un 3% relaciona la inmigración con "gente sin trabajo que viene en pateras'', y sólo el 1,5% lo relaciona con ser extranjero. 
Esta relación ha aumentado con los años, pasando a ser los marroquíes un 50% en 2017, rumanos un 27,6% y latinoamericanos un 15,3%. La inmigración, según los andaluces, sí entiende de clases. Además está clasificación coincide con la población reclusa en España de los inmigrantes de estos tres países. Según el Ministerio del Interior, los extranjeros más numerosos en nuestras cárceles son los marroquís (3.914 entre hombres y mujeres en 2018), seguidos por ruman@s (1.788) y colombian@s (1.594). También la sensación del excesivo número de inmigrantes en España ha aumentado del 2015 al 2017 significativamente. En 2015 el 23% de los encuestados opinaba que el número de inmigrantes en la comunidad era excesivo y el 39,2% que era elevado. En 2016 estos porcentajes aumentaron al 30,8% y 35% respectivamente y en 2017 al 35,2% y 33,9%. Por contra, la opinión de que el número de inmigrantes es aceptable ha disminuido de un 26,9% en 2015 a un 22,2% en 2017. Estos datos nos indican que a pesar de que no haya una relación directa entre inmigración y delincuencia, sí es cierto que los andaluces opinan que el número de inmigrantes aumenta año a año y lo ven como un problema a resolver. Esto se ratifica con que el 24% de los encuestados en 2017 veían las leyes que regulan la inmigración como demasiado tolerantes y un 23,9% como más bien tolerantes. En el otro extremo, un 1,1% ven las leyes de inmigración como demasiado duras y un 8,9% como más bien duras. Si comparamos estos datos con 2016 vemos que el "demasiado tolerantes'' ha aumentado en 6 puntos y en cambio el de "más bien tolerantes" ha descendido 10 puntos. También han descendido los porcentajes que tratan las leyes migratorias como duras, teniendo un 4,1% en 2016 en "demasiado duras" y un 12% en "más bien duras". En un año la sensación de que estas leyes promovían la entrada de inmigrantes sufrió un duro revés que posiblemente se relacione con las numerosas noticias de llegadas de pateras a Andalucía y Canarias ese año y la crisis migratoria europea. Porque los medios de comunicación también tienen un papel importante en cómo ven los españoles la inmigración. Lo cierto es que la encuesta de 2016 no sigue una línea uniforme comparándola con 2015 y 2017. En aspectos negativos de la inmigración, por ejemplo, puede verse como la delincuencia pasó de 17,3% en 2015 a 23% en 2016 para volver a bajar a un 15% en 2017. Algo parecido sucede con la pobreza y conflictos sociales o al revés con las ventajas sociales. Suponemos qué la crisis migratoria desde Oriente Próximo a Europa en 2016 fue un año en el que el racismo en Andalucía se acentuó más de lo debido y por tanto es difícil relacionarlo con los años anteriores y posteriores.
Los medios de comunicación tienen un poder nada despreciable sobre la opinión de la población para según qué temas. Es sabido por todos que las portadas de periódicos y telediarios influyen en la opinión pública. No hace falta ir atrás en el tiempo para ver cómo la ingente cantidad de noticias sobre el COVID ha hecho que la mayoría de la población se vacune, utilice mascarillas aún en espacios al aire libre o evite cenas de empresa y reuniones familiares. Las noticias crean alarma social. También las redes sociales tienen un papel importante en cómo vemos a los que nos rodean. En noviembre pudimos ver en YouTube a un joven musulmán desnudo por la calle corriendo para después acuchillarse en un estanque de la ciudad de Zaragoza y morir desangrado. Aunque no se puede comprobar bien en los videos caseros del horrible acto, han corrido rumores, sobretodo en Twitter, de que el islamista iba gritando “Alá es grande” y alabanzas al Corán y la religión musulmana. Aunque sea mentira, el hecho es que los rumores que la red ofrece a los más curiosos pueden hacer que cambiemos de opinión en según qué contexto, y por eso los medios de comunicación tienen tanta importancia en nuestro día a día. Si observamos los índices de preocupación de los españoles sobre inmigración mes a mes, veremos que año tras año es el mes de septiembre donde el porcentaje es mayor. Esto se debe no sólo a que el mes de agosto es el mejor mes para cruzar el estrecho en patera, sino que también es el mes en que los españoles consumen más televisión por estar de vacaciones y también porque las noticias de inmigrantes que llegan a las costas aumentan, ya que cesa la actividad política. La influencia de los medios en la opinión del pueblo daría para otro estudio, pero este no es el caso. Aún así, en 2017 un 57% de los encuestados opinaba que los medios de comunicación daban mucha o bastante atención a la inmigración y un 36% poca o ninguna atención. Así mismo, la imagen que los medios dan de los inmigrantes para la mitad de los encuestados es negativa o muy negativa, mientras que para un 23% es positiva o muy positiva. Claramente los medios influyen en la opinión pública sobre inmigración y los encuestados son conscientes de ello. Álvaro Enrique Ayala Meléndez nos dice en su análisis: "Entre 2015 y 2016 las dramáticas escenas de migrantes que huyen de Siria en barcos inadecuados y balsas improvisadas, tratando de alcanzar las costas de Turquía y Grecia incrementan la ansiedad y la preocupación en parte de la opinión pública europea, hábilmente capitalizada por los partidos populistas de extrema derecha, algunos de los cuales logran llegar a los parlamentos y cargos de elección popular, para impulsar desde allí sus plataformas antiinmigración, nutridas por narrativas radicales que asocian el crimen con la inmigración, mientras que al mismo tiempo hacen énfasis en una supuesta incompatibilidad cultural y religiosa de los migrantes con los valores de la sociedad del país receptor". Es decir, los medios infunden ansiedad en la población con sus noticias sensacionalistas y la ultraderecha se aprovecha de ello. ¿Tendría la gente la misma opinión de la inmigración si no viera la televisión o no tuviera Facebook? Es difícil responder a esta pregunta pero es factible suponer que no. Como dice el refrán, ojos que no ven… Además del contexto y los medios de comunicación e Internet, hay otro proceso que puede cambiar nuestra opinión: el sesgo de deseabilidad social. Las encuestas del CIS son entrevistas presenciales y por lo tanto el encuestado puede responder de manera muy distinta a lo que realmente piensa a preguntas delicadas que pueden comprometer su sociabilidad o su imagen cara a los demás, e incluso a sí mismo. No es extraño pensar que a la pregunta de si se es racista se conteste de manera muy distinta si alguien nos está escuchando o si la respuesta es totalmente anónima. En este sentido las respuestas dadas en las encuestas sobre racismo y pensamiento ideológico deben cogerse con pinzas. Por ejemplo, a la valoración de 0 a 10 de si se considera el encuestado racista, donde 0 es nada racista y 10 es racista, en la encuesta de Actitudes hacia la inmigración en Andalucía, cabe destacar que en 2017 las puntuaciones de 7, 8, 9 y 10 suman un total 5,1% del total de entrevistados. 
Como hemos visto anteriormente, el porcentaje de votos a VOX en las autonómicas de 2018 ascendió al 10,97%. Así mismo, en la encuesta preelectoral de dichas elecciones, la intención de voto a VOX fue de 1,6% y el porcentaje de los valores 7, 8, 9 y 10 en la pregunta de si se consideran de izquierdas (1) o derechas (10) fue de 10,4%. En el estudio de González y Rinken se dice que "El factor ideológico siempre ha sido importante (en España y en el resto del mundo), con la derecha siempre más cercana a posiciones restrictivas y nativistas (“los de casa primero”) y la izquierda más abierta a la inmigración y al igualitarismo universal'. Si esto es cierto, que no dudamos que lo sea, el porcentaje de racistas y de personas con ideología derechista debería ser mayor para avalar los resultados de VOX en las elecciones de 2018 y especialmente las de 2019, donde el porcentaje llegó al 20% de votos en Andalucía. Por ello debemos cuestionar la pregunta de si se es racista o de derechas, no sólo por el sesgo de deseabilidad social sino también por la disonancia cognitiva que puede padecer una persona que se crea un buen ciudadano y que asuma ser racista o de ultraderechas. Tanto el racismo como la ultraderecha están asociados en este país, y en general en Europa, a un sentimiento de rechazo social y por lo tanto es verosímil que se "mienta" en las preguntas anteriormente citadas y se vote a VOX anónimamente. Aun así analizaremos los datos para comprobar que ha habido un ligero descenso del sentimiento de pertenecer a la izquierda en favor de ser de centro-derechas. Si comparamos los datos de la encuesta preelectoral de 2015 con la de 2018 observamos que hubo un ligero aumento de porcentaje en el valor 10, en el 7, en el 6 y en el 5. Es decir, hubo un incremento hacia el derechismo muy leve. Los valores 4, 2 y 1 decrecieron también levemente. El valor 0, izquierda, también bajó un punto y medio de 2015 a 2017 en las encuestas sobre Actitudes hacia la inmigración. Por lo tanto puede afirmarse que en 2018 hubo un pequeño sector de la población andaluza que se valoró como un poco más de derechas de lo que era en 2015. Esto puede deberse al leve aumento de la inmigración en esos años o bien a que la aparición de VOX en los sondeos pudieron hacer que algunos encuestados se vieran más libres para hablar de su ideología abiertamente. Como comenta Rinken: "...la reciente irrupción de un partido con retórica antinmigrante en el sistema político español podría afectar a la prevalencia de actitudes desfavorables o manifiestamente hostiles, por un lado, y/o a su verbalización expresa, por otro". En la pregunta de si se considera racista, usando la misma escala que la ideología política y recogida en las encuestas presenciales, no lo olvidemos, del CIS de Actitud hacia la inmigración, el valor 10 (racista) aumentó del 0,4% en 2015 al 1,1% en 2017. Tratándose del valor máximo de racismo, fue un aumento notable. Además, los valores 0 (nada racista), 1 y 2 disminuyeron de 2015 a 2017. Los valores 3, 4 y 5 aumentaron, haciendo suponer lo que comentamos con la ideología política: en Andalucía hubo un ligero aumento del racismo mientras VOX trabajaba para captar el voto en 2018. Es lógico suponer que los encuestados que dieron valores de 3, 4 y 5 fueron los mismos que años anteriores se valoraron con 0, 1 y 2.
Para finalizar, podemos ver que la mayoría de los encuestados opinaban que en España la aceptación de un partido de ultraderechas tendría ninguna o poca aceptación. En las encuestas del CIS también podemos relacionar el +/-1% de mucha aceptación con el 1,6% en intención de voto a VOX en la encuesta de las preelectorales de 2018, y el 12% de bastante aceptación con el 10,97% de los votos conseguidos. Así pues, mientras hay un 1-2% de la población andaluza que se considera muy de derechas y no se esconde en decirlo, hay un 9-10% que se considera menos de derechas y que imaginamos que su voto fluctúa entre PP y VOX dependiendo de la situación y de la propaganda anti-inmigración de cada partido. Como bien dice Akkerman, "...diversos análisis comparativos y sistemáticos confirman que el éxito electoral de los partidos de extrema derecha va de la mano del giro a la derecha de los partidos tradicionales de centro-derecha en materia de inmigración". Por lo tanto, VOX desaparecería del escenario político si PP o C's endurecieran su postura en temas como inmigración y justicia. 

Conclusiones
En cuatro años VOX ha multiplicado sus votos por sesenta, un salto espectacular para un partido de ultraderechas que a muchos les recuerda la época franquista. La primera conclusión que extraemos de este estudio es que ya sea por el sesgo de deseabilidad social o por la evitación de disonancia cognitiva, los votos de VOX no se corresponden con las opiniones de los andaluces recogidas en las encuestas del CIS. La segunda conclusión es que es cierto que la población andaluza asocia inmigración con pobreza y delincuencia. Los marroquís, rumanos y latinos son los colectivos peor mirados y no es por casualidad, ya que se ha demostrado que son los tres colectivos extranjeros con más representación en las cárceles españolas. La tercera conclusión es que tanto los actos delictivos conocidos por los Cuerpos de Seguridad del Estado perpetrados por inmigrantes y los ratios de inseguridad ciudadana no avalan la hipótesis de a mayor delincuencia extranjera mayor número de votos a la ultraderecha, coincidiendo así con el estudio hecho por González y Rinken. La cuarta conclusión es que los medios de comunicación e Internet tienen un papel clave en la relación inmigración-pobreza-delincuencia, y por lo tanto los resultados están supeditados a la situación mediática, económica y política del momento. En este sentido se puede mencionar aquello de hablen bien o mal de uno, lo importante es que hablen. Y de inmigración se habla, y mucho, sobretodo en época estival. La quinta conclusión es que la gente no es racista, sólo quiere que cada uno esté donde le toque estar. Porque el racismo engloba a toda una raza o colectivo y no todos los africanos son ladrones o llegan en patera, ni todos los europeos orientales roban carteras en el metro. Así mismo uno puede irse de copas con un compañero de trabajo ecuatoriano y criticar a aquellos ecuatorianos que roban en los parques de su ciudad. Es curioso comprobar como los colectivos que más antipatía producen son los colectivos con más presos (encuesta CIS de Actitudes hacia la inmigración 2017). Los españoles no son racistas, sólo quieren que los que llegan se ganen la vida honradamente y no nos impongan su cultura. Mientras hayan leyes que permitan a personas ocupar casas ajenas impunemente, que políticos españoles proclamen la independencia de una C.C.A.A. sin tener en cuenta a la mayoría de su pueblo o la Constitución de su país quedando libres por pactos políticos, o que un ladrón acumule quinientas denuncias por robo y siga en la calle, sea de la nacionalidad que sea (pero si es de fuera peor), la ultraderecha seguirá cosechando votos en España. Una vez me dijo mi padre, comunista y sindicalista en los años 60 y 70, que debía reconocer que con Franco se podía ir tranquilo por la calle a cualquier hora del día. Eso es lo que se concluye de este estudio y se espera de un país democrático, que la Justicia se haga respetar, y eso es lo que anhela la población honrada y humilde de un país. Y hasta ahora lo único que da la Justicia es risa, y de ahí esta sentencia: el aumento de votos de VOX está asociado a la delincuencia, ya sea hecha por partidos políticos, empresarios o por inmigrantes, y si las leyes siguen siendo tan permisivas como hasta ahora, los votos de VOX seguirán aumentando. 

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