El primer reptil en la Tierra apareció hace 312 millones de años. Su nombre es Hylonomus y era parecido a una lagartija. El último gran reptil desapareció hace 65 millones de años, en el Cenozoico, se cree (a falta de una explicación más científica pero no más creíble) que por el impacto de un meteorito. Eran los temibles dinosaurios. Los primeros primates datan de hace 39 millones de años.
Así, mientras los reptiles desaparecían tras 250 millones de años de evolución sin tan siquiera organizarse socialmente, el mono ha conseguido ir al espacio como ser humano en menos de 40 millones de años. Aquí viene el primer dilema. ¿Cómo es posible que los reptiles no evolucionasen en inteligencia en 250 millones de años y los monos lo hicieran en 39 millones de años? En mi opinión sólo hay dos respuestas: o bien los reptiles evolucionaron tanto que se cargaron el planeta (el meteorito de la actual teoría podría ser bien una guerra nuclear) y huyeron en naves espaciales (lo que los monos humanos están haciendo hoy día); o bien seres más avanzados de otros planetas modificaron genéticamente al homo habilis para crear al ser humano actual, ahorrándose así millones de años de penosa evolución. Esto último explicaría también por qué hay tanta diferencia de color de piel entre los seres humanos. Pero también es posible que hace millones de años un lagarto se pusiera de pie para transportar comida o madera, organizara la caza en grupo, inventara el fuego y la rueda y así evolucionara hasta las naves espaciales. Cierto es que no se han encontrado edificios de hace 100 millones de años, pero aunque se descubrieran usted y yo no lo sabríamos. Lo que sí se han descubierto son ciudades enteras bajo tierra, excavadas en la roca, según los inteligentes arqueólogos conservadores, a base de picos de madera y piedra o bronce y con avanzados sistemas de ventilación. Defensores de ambas teorías los hay, incluso los hay defensores de la actual hipótesis de evolución donde el eslabón perdido sigue siendo un misterio. Incluso hay quienes creen que la Tierra es plana. Para gustos los colores. Lo que sí es cierto es que nuestros primos lejanos estuvieron ni más ni menos que 186 millones de años evolucionando, convivieron con los mamíferos durante 100 millones de años sin llegar a coincidir durante ese período con ningún predecesor del hombre actual, y la dinastía reptil reinó en la Tierra 18 millones de años más que los mamíferos para, un buen día, de la noche a la mañana, desaparecer misteriosamente, extinguiéndose el Tiranosaurio Rex pero no el antecesor de la gallina, ¡increíble! Los reptiles tuvieron muchísimo más tiempo que el ser humano para convertirse en inteligentes. Es más, Sheila Coulson, profesora asociada de la Universidad de Oslo, fue la descubridora de los restos arqueológicos que según ella demostraron cómo el Homosapiens efectuaba ritos avanzados hace 70.000 años ante un misterioso ser tallado en piedra con aspecto de serpiente pitón. Es el primer ser adorado por el hombre que se conoce. ¿Serían los reptilianos los primeros dioses a los que el hombre adoró? ¿Venían de las estrellas o habían evolucionado bajo tierra tras el cataclismo que según otros les hizo desaparecer? Otra pregunta es: ¿estos dioses eran buenos o malos? ¿Siguen entre nosotros?En el Libro de los muertos egipcio se hace referencia a las serpientes malignas que habitaban en el inframundo (bajo tierra). En la mitología egipcia, el caos es representado en la amenaza de la serpiente infernal Apofis. Según David Icke y muchos otros, aquellos que dirigen el mundo, los Iluminatti, son reptiles evolucionados mimetizados como seres humanos que van de planeta en planeta para exprimir a sus habitantes y los recursos para irse a otro planeta. El grupo Allatra tiene entre sus integrantes a Shana, una mujer cuyo parpadeo es como el de los reptiles.
La serpiente o el dragón son mencionados constantemente en el folclore planetario. La leyenda de San Jorge y el dragón está narrada en todas las culturas antiguas con nombres de protagonistas diferentes. En la mitología grecorromana, Apolo, un importante e influyente dios muy cercano a Zeus, tenía como deporte favorito la caza y captura de reptiles, llegando incluso a matar al dragón crónico Pitón, uno de los hijos de Gea, diosa primigenia que da nombre al primer continente universal que existió, según la geología, llamado Pangea o Tierra de Gea, que es como decir «la tierra de las serpientes». Es más, Asclepio, hijo de Apolo y gran sanador y resucitador de muertos dio al planeta el símbolo universal de la medicina, una serpiente enrollada en una vara. En la mitología nórdica la gigantesca serpiente llamada Jormungundr moraba en Midgard (La Tierra) y Thor estaba obsesionado con matarla, algo que consiguió. En el Apocalipsis bíblico se describe lo que parece ser un humano reptil. «Yo me volví para ver la voz aquella que hablaba conmigo. Y al volverme vi siete candelabros de oro, y en medio de los candelabros alguien parecido a un hijo de hombre, revestido de larga túnica y ceñido con un cinturón de oro a la altura del pecho; su cabeza y sus cabellos, blancos como lana blanca, como nieve; sus ojos, como llama de fuego; sus pies, parecidos al bronce bruñido, como en la forja, incandescente; su voz, como estruendo de océanos; tenía en la mano derecha siete estrellas, de su boca salía una espada aguda de dos filos, y su aspecto era como el sol cuando brilla con toda su fuerza.» (Apocalipsis 1,12-16). Ojos anaranjados y lengua bífida, curioso. Además hay que recordar que fue la serpiente quien provocó la expulsión de Adán y Eva del paraíso. También en la cultura azteca se mencionan los dioses reptiles. El más representativo de todos ellos es el dios Quetzalcoatl, o serpiente emplumada, el principal dios que el gran pueblo azteca tuvo que sufrir. Quetzalcoatl tenía por costumbre devorar humanos, pero no físicamente. Le gustaba que los humanos matasen humanos para su deleite y, desde luego, ese deleite era algo más que el placer de ver cómo se destruían entre ellos. Era una especie de necesidad semejante al hambre que experimentan los humanos, pero en vez de alimentos le saciaba sentir el dolor energético que sus víctimas exhalaban durante el sacrificio, que sólo lo apaciguaba temporalmente, ya que su necesidad de carne humana era constante, como lo es la heroína para un heroinómano. En este sentido, testigos de encuentros con reptilianos narran cómo el miedo que sienten las víctimas ante sus apariciones provoca una especie de orgasmo sexual en estos maléficos seres. Pero mucho antes de esto hubo un tiempo en nuestro planeta que todo era paz y armonía.
En el libro hindú Mahabharata se cuenta que en el reinado del rey Ushmanta de la dinastía Paurava "no había mestizaje entre sus súbditos, no había necesidad de arar la tierra o hacer minas y nadie hacía el mal. Todos eran virtuosos y hacían las cosas por motivos virtuosos. No existía el miedo a los ladrones, ni al hambre, ni a la enfermedad. Todos, en las cuatro categorías sociales, se contentaban con hacer sus respectivas tareas y nunca realizaban ritos religiosos con el propósito de que se cumplieran sus deseos. Los cielos traían la lluvia en la estación apropiada y los productos del campo siempre eran carnosos y jugosos. La Tierra estaba llena de todo tipo de riquezas y de todo tipo de animales". Nos cuenta la historia hindú que hubo un tiempo en que no se necesitaban reyes ni castigos. Por aquellas fechas "no hacían falta ninguna de esas dos cosas; todos los hombres eran justos y se protegían unos a otros. Sin embargo, con el transcurso del tiempo los corazones de los hombres comenzaron a ser invadidos por el error, y en cuanto el error entra en el corazón de un hombre, la mente comienza a oscurecerse y el sentido de lo justo y lo injusto comienza a desvanecerse. Y esto fue lo que ocurrió con los hombres hace mucho tiempo. La codicia fue el primer invitado que entró en sus corazones. La siguiente pasión que siguió fue la lujuria; pero la lujuria nunca puede existir sola, siempre ha de tener un compañero, y así surgió la ira. Y tan pronto como estas terribles pasiones encontraron un lugar en los corazones de los hombres, la justicia tuvo que batirse en retirada. La justicia se había perdido completamente. Los dioses entonces estaban sobrecogidos por el miedo y se dirigieron a Brahma Pitamaha y le dijeron: «¡fíjate en el mundo que has creado, mi señor! Está amenazado de destrucción. ¡Por favor, sálvalo y sálvanos a nosotros!»". Es decir, según el Mahabharata hubo un tiempo en La Tierra que todo era idílico, como se describe el Edén en La Biblia o Platón dice de la Atlántida. Después llegaron los pecados capitales y el planeta se descontroló. "Los cielos dejaban caer sus lluvias sin razón alguna y se sucedían los terremotos, mientras que los mares amenazaban con desbordar sus límites. Aquellos presagios auguraban terribles calamidades". Más adelante se dice que "La tierra se quejó ante el señor Vishnu de que la carga de pecados que estaba soportando iba más allá de su paciencia". "Muy pronto habrá un gran derramamiento de sangre en la tierra, que la curará del veneno que ha acumulado". Después vino lo que algunos investigadores como Zecharia Sitchin atribuyen a una guerra nuclear, otra más. El Mahabharata cuenta como un país quedó devastado: "El país llamado Khandavaprastha en su día fue la capital de los kurus, pero fue devastado tiempo después por la maldición de los rishis, quienes lo castigaron debido a la mala conducta del hijo de Budha. La capital tuvo que ser abandonada y ahora era un lugar estéril y árido; nadie podía vivir allí. No crecía nada, ni siquiera los animales podían sobrevivir en aquel lugar. Así de inaprovechable era la tierra que se le había adjudicado a Yudhishthira como su parte de la tierra de los kurus". Y esto sólo en la India. Pero todas las culturas tienen su propio Apocalipsis. En la mitología nórdica está el Ragnarok. Se dice en él: "Habrá señales que indicarán la inminencia del fin de los tiempos. Será mucho después de la época de los dioses, en el tiempo de los hombres. Todos los dioses estarán dormidos, excepto Heimdall, el que siempre lo ve todo. Heimdall será testigo del principio del fin, pero no podrá hacer nada para impedirlo. Comenzará en invierno. No será un invierno corriente, porque empezará y no acabará, y tras ese invierno vendrá otro. La gente padecerá hambre y frío, y se llenará de odio. Habrá grandes batallas en todo el mundo. Después, cuando los pocos que queden vivan como animales, el sol desaparecerá del cielo como si lo hubiera devorado un lobo. La luna también se desvanecerá y nadie volverá a ver las estrellas. La oscuridad llenará el aire como una nube de ceniza, como una densa neblina. Será la época del invierno terrible que no acabará nunca, el Fimbulvetr". Mucha similitud con un invierno nuclear, ¿no creen?. También, en dicha mitología se habla de nueve mundos, uno de ellos estaba al norte y se llamaba Niflheim, "donde once ríos venenosos fluían a través de la niebla". Es curiosa la similitud de este mundo nórdico con los dioses bíblicos llamados Nefilim.
Los egipcios también eran pesimistas con el futuro terrenal. Por ejemplo en Las admoniciones de Ipuwer, éste relata que "La tierra se quiebra, es destruida y deviene. El Orden es arrojado fuera, el Caos está en la sala del consejo". Sigue: "Villas y distritos están en lamentación, todos están igualmente cargados de errores". El hombre y sus pecados acabarán con el planeta según los egipcios. También los mayas, como ya sabrán, tenían su propio calendario con el fin del mundo señalado en rojo. Todas las culturas tienen su propio armagedón. Y todo es cíclico. Nacemos, "evolucionamos", morimos y volvemos a renacer. El ciclo de la vida también es para nuestro planeta. Pero sigamos con nuestro actual fin del mundo y sus posibles creadores, nuestros gobernantes extraterrestres.
No se sabe aún la datación exacta del Mahabharata pero se cree que fue escrito hace 5000 años. Se cree también que lo escribió el sabio Viasa, abuelo de las dos dinastías protagonistas: los Kauravas y los Pándavas. El libro narra la historia de cómo los Kauravas humillan a sus primos Pándavas para lograr unificar la India y ser ellos los reinantes. La guerra final es el colofón de una historia increíble en la que aparecen naves voladoras, viajes al espacio, armas nucleares y mágicas y dioses todopoderosos. Pero lo que tampoco falta es la mención a seres monstruosos semejantes a reptiles. Las serpientes están presentes en toda la narración. Por ejemplo el rey Janamejaya realiza el sacrificio de las serpientes, y son las serpientes las que con sus mordiscos intentan acabar con la vida del héroe Bhima. Bhima intenta matarlas pero algunas escapan y llegan "a la morada de Vasuki, su señor, y le dijeron: Hay un hombre —o quizás sea el rey de las serpientes— a quien le han mordido mil serpientes y sólo han conseguido despertarle de su profundo sueño. Ahora ha roto todas las lianas que le ataban y está decidido a matarnos a todos". Es decir, en el Mahabharata las serpientes hablan, viven en comunidad e incluso tienen un rey. Es el mismo Bhima el que se adentra en un bosque y se encuentra a dos seres reptilianos. "Él y su hermana Hidimbi vivían en aquel bosque y devoraban a los humanos que cometían la imprudencia de entrar en él. Ella permaneció de pie a una cierta distancia mirándole como prendada. Luego tomó la forma de una mujer encantadora y se le acercó lentamente, muy lentamente". Es decir, hace 5000 años los reptilianos ya comían carne humana y se mimetizaban en terrestres. Cabe decir que David Icke es un acérrimo defensor de la hipótesis de que las innumerables desapariciones de terrestres aún por explicar se explican sencillamente por ser humanos que han servido de alimento a estos extraños seres. Es curioso comprobar como en 50 siglos la historia no ha cambiado mucho.
Cómo no, en el Mahabharata también se alude a la leyenda cristiana de San Jorge y el dragón. "En la montaña cercana a la ciudad hay una cueva en la que vive un cruel rakshasa llamado Baka. Ha estado sembrando el terror en nuestra ciudad en los últimos trece años. Al principio descendía de la montaña cuando le apetecía e irrumpía en la ciudad matando a quien le parecía, para comérselo. Los habitantes de la ciudad temían que el rakshasa viniese y les matase indiscriminadamente, por lo que finalmente los ciudadanos se reunieron para buscar una solución al problema, de lo cual surgió una propuesta para hacerle al rakshasa... La delegación fue a verle y le dijo: «Baka, los habitantes de la ciudad están aterrados con tus ataques por sorpresa. Viven en el constante miedo de ser devorados por ti en cualquier momento. Pero si quieres escucharnos tenemos una sugerencia que hacerte. Cada semana se te proporcionará una carreta llena de excelentes alimentos y junto con ella se te ofrecerá también un ser humano. Entre nosotros organizaremos turnos para poder alimentarte como tú deseas. Pero por favor, ya no irrumpas más en nuestra ciudad matándonos por sorpresa". La historia sigue como se supone. La gente del pueblo conoce la enorme fuerza de Bhima y éste se ofrece a salvarles del rakshasa devora humanos. Bhima sería el San Jorge cristiano y rakshasa se podría traducir como demonio. Otro pasaje cuenta como "Aquella noche, estaba buscando comida un rakshasa cuyo nombre era Jara, el cual se encontró los dos pedazos del niño. Estaba muy contento pensando que iba a comerse aquella tierna carne humana que había encontrado".
Pero no sólo eso. La convivencia entre reptilianos y humanos era normal. En un pasaje se dice que el dios Indra, "pariente" de los humanos Pándavas, es amigo de "Takshaka, que es el rey de las serpientes y este bosque es su morada". Y también de seres extraños venidos del espacio: "La pitón, sosteniéndole firmemente entre sus anillos, le dijo: —Tengo hambre, ha sido una suerte que llegaras en el momento adecuado. En cuanto a mi identidad es una larga historia. Soy un gran rey que está aquí con esta forma en la tierra por una maldición, esperando la liberación. Yo soy Nahusha. Una vez, borracho de poder, en mi arrogancia insulté al sabio Agastya y él me maldijo a estar en la tierra en la forma de una serpiente pitón. Me arrojó de los cielos y aquí he estado desde hace no sé cuánto tiempo, cumpliendo mi penitencia. El sabio Agastya me dijo: «Deberás permanecer en la tierra durante mucho tiempo. Un día el rey Yudhisthira, de la raza lunar, será tu salvador. El tiempo pasó rápidamente para ambos. Entonces apareció un carro en el cielo que se posó en tierra junto al lugar donde ellos se encontraban. El rey Nahusha rompió su piel de serpiente y tomó la forma majestuosa que tenía antes de la maldición. Subió al carro tras despedirse de los hermanos y, en pocos momentos, el carro se perdió de vista".
Como se puede ver, en este fragmento se habla de raza ¿lunar?, maldiciones, seres venidos de otros planetas y OVNI's. Todo en uno en el 3000 a.C o antes.
Para todo aquel que defienda que estamos solos en el infinito Universo le recomiendo la lectura de este texto sagrado escrito hace 5000 años. Carros voladores, serpientes que hablan y que viven en comunidad, astras (armas) poderosos que son capaces de aniquilar un ejército entero en segundos, leyendas parecidas a las cristianas como la del dios Krishna (Cris-to), etc. Debo admitir que al leer el Mahabharata confirmé mis sospechas de que hubo un tiempo en que humanos y extraterrestres convivieron casi en paz en este destrozado planeta llamado Tierra, ya que no es posible imaginar lo que no se cree posible de crear. Además, dicen que las casualidades no existen, y que la mayoría de culturas antiguas nombren a los reptilianos en sus textos no puede ser una coincidencia. Cuando el río suena...
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