En el libro Seleccionado por extraterrestres, William Tompkins narra su experiencia en la composición de naves espaciales y los contactos con seres de otros planetas. Aunque esto parezca mentira, William Tompkins existió, trabajó en Douglas Aircraft Company y más tarde colaboró con TRW y North American Aviation. Esto está documentado en registros laborales y en testimonios de excolegas, aunque sus cargos exactos varían según la fuente. Está probado que Tompkins participó en proyectos aeroespaciales reales: Douglas fue contratista importante para la NASA y la Armada, así que es posible que Tompkins estuviera vinculado a programas técnicos legítimos (como el Saturn S-IVB o el diseño de cápsulas espaciales). Además, es cierto que tenía experiencia en maquetas e ingeniería conceptual, según documentos de la época y entrevistas. Hay que mencionar que Douglas Comercial se fusionó con McDonnell en 1967, creando con los años lo que hoy es la compañía Boeing.
Durante siglos, las élites nos han hecho creer que los extraterrestres no existen o, si existen, son poco menos que larvas en planetas muy muy lejanos. La creencia en extraterrestres se está revirtiendo en los últimos años, y aparatos como la esfera de Buga o el 3i Atlas están confirmando lo que muy pocos creían, que no estamos solos en la galaxia, incluso en este planeta. Para nuestra simplona mente, la comunicación telepática, la transformación reptiliana en humanoide, las investigaciones de los Grises que llevan a cabo con humanos, los acuerdos de Truman y Eisenhower con extraterrestres, la tecnología inversa, el Área 51 y muchas otras cosas son imposibles. O nos dan mucho miedo, y por eso las rechazamos. Preferimos ser ignorantes a que nos tachen de locos o a cagarnos en los pantalones. Hay que reconocer que inculcarnos ignorancia, escepticismo o locura ha sido la obra maestra de nuestros gobernantes. Aún así, algunos, cada vez más, nos resistimos a caer en sus redes. ¿No estará loco el que no cree?
Nos guste o no, les guste a las élites o no, creamos o no, lo cierto es que el relato de Tompkins cuadra a la perfección con muchas otras historias y conspiraciones que durante siglos se han tachado de absurdas. Desgraciadamente para muchos, la verdad está a punto de salir a la luz, y para ayudar a ello aquí les resumo algunas fascinantes historias que cuenta Tompkins. Imaginen que viajan al pasado e intentan explicarle a unos neandertales cómo funciona un avión. ¿Quién sería el loco entonces?
En la década de 1890, agricultores, vendedores, e ingenieros europeos hipotecaron sus casas y realizaron trabajos de campo en su tiempo libre para desarrollar teorías espaciales. Y lo sorprendente es que muchos de ellos llegaron a las mismas conclusiones viviendo a gran distancia unos de otros. Estas personas eran lo que se llama semillas estelares (extraterrestres reencarnados en La Tierra), y telepáticamente recibían planos e instrucciones para construir naves espaciales. El equipo de Tompkins, en Douglas, consiguió una lista de todas aquellas personas ilusas que en el siglo XIX soñban con viajar al espacio, en concreto fueron 1442 personas. Muchos de ellos eran alemanes. No deseaban ir a la Luna, ni a Marte, querían llevar a su familia a un planeta más agradable que orbitara otra estrella. Hitler tuvo conocimiento de estas investigaciones mediante las SS. A algunos de ellos los encerraron en talleres clandestinos para que continuaran con su investigación. Hitler quería usar sus vehículos para controlar este planeta y posiblemente establecer una raza superior en los planetas de nuestro sistema solar. Los agentes de la Marina (espías) en Alemania descubrieron lo que todos esos extraterrestres de otro planeta le dieron a Hitler: ovnis, propulsión antigravedad, armas de rayos, vida prolongada y un montón de programas para chicas voluntarias con control mental (Sociedad Vril). Los reptilianos hicieron un trato con las SS del Tercer Reich: les dieron una gran caja llena de juguetes a cambio de dejar que Hitler esclavizara al resto del planeta. Los reptilianos ya habían conquistado/sometido otros planetas, otras galaxias. Ahora tocaba la nuestra. El problema para Hitler fue que perdió la guerra. Un año más y Hitler habría tenido a su alcance Nueva York y Washington con sus misiles transatlánticos V-2. El Dr. Klemperer obtuvo la lista de “científicos” y aparatos avanzados alemanes y se la entregó a Douglas para que la evaluaran y encontraran los sistemas de propulsión más prometedores. Esa lista contribuyó al Esquema de Propulsión No Convencional Douglas MTM-622.
Al final de la Segunda Guerra Mundial, los operadores de Inteligencia Naval (espías) penetraron prácticamente en todos los sistemas secretos de armas avanzadas, cohetes, aeronaves y ovnis que tenían los nazis. Localizaron a las personas en estas instalaciones y las etiquetaron. Cuando cesaron las hostilidades, la Inteligencia Naval y otros oficiales de inteligencia fueron directamente a estos lugares y se llevaron no solo a los científicos investigadores, sino también su documentación y la mayor parte posible del sistema de armas. Todos fueron llevados a Estados Unidos en el llamado Proyecto Paperclip, ubicándolos en el Arsenal Redstone en Huntsville, Alabama. Algunos de estos científicos y técnicos participaron en los vuelos del V-2 en White Sands, pero finalmente todos fueron ubicados y alojados en Huntsville. El personal de mayor rango, como el doctor Wernher Von Braun, se ubicaba en lujosas residencias en lo que se conocía como "Kraut Hill", a las afueras de Huntsville.
La mayoría de estos individuos, en el nivel superior, eran miembros de las SS en Alemania y mantuvieron ese nivel mientras continuaban el desarrollo de lo que se convertiría en la nave espacial Apolo Saturno V, que llevó al ser humano a la Luna. Todo este grupo se estructuró y organizó en lo que se llamó la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). Tompkins fue asignado al diseño del MTM-622, estudiar cada uno de los sistemas de propulsión interplanetarios e intergalácticos, concebir y definir una configuración física, y concebir y definir las naves espaciales/portaaviones resultantes.
Ya en 1943 se llevó a cabo "El Experimento Filadelfia". Durante la Segunda Guerra Mundial, la Armada realizaba una investigación que utilizaba un sistema electrónico experimental que abarcaría toda la nave, impidiendo que el enemigo la viera. Pero algo salió terriblemente mal. Bajo la supervisión de Albert Einstein (asesor del experimento), este programa había transferido accidentalmente un destructor de escolta de la Armada, el U.S.S. Elgin, desde el Astillero Naval de Filadelfia a la Base Naval de Newport News, en Virginia. Desapareció como estaba previsto, pero al hacerlo, su sistema de transporte electromagnético la teletransportó, matando a más de sesenta hombres. Sin embargo, fue una aplicación exitosa de la colaboración entre la investigación académica y naval en el campo previamente desconocido de la teletransportación.
En 1951, al otro lado del planeta, en el Mar de China Meridional, el almirante Steve (Mac) McDonley, un hombre de un metro ochenta de imponente figura, se relajaba en su puesto de mando en el puente, diez niveles por encima de la cubierta. El capitán y el oficial ejecutivo estaban en cubierta. Mac se encontraba en este fantástico puente con el personal más experimentado y los sistemas de armas más avanzados jamás ensamblados en un buque de guerra. Eran las 21:30 de una noche cristalina. Mac no recordaba haber visto un mar más tranquilo y sereno en ningún otro momento de su carrera militar. Era comandante de un grupo de combate compuesto por el portaaviones más grande del planeta, el U.S.S. Coral Sea CVB-41, con 97 de los aviones de combate nucleares más formidables jamás ensamblados (Douglas A-3 Sky Warriors). Además, bajo su mando tenía dos cruceros, cuatro destructores y un submarino de ataque. Mac, ex piloto de caza, era considerado uno de los oficiales de combate de mayor rango de la Armada. Este era su primer despliegue como Comandante de Bandera de un Grupo de Batalla completo. El Teniente Comandante Bob Corson, oficial de guardia, comentó: «Es una noche muy bonita, pero extrañamente oscura, Almirante». «Sí, desde luego», respondió Mac. En ese momento, toda la cubierta de vuelo se vio envuelta en una luz brillante que abarcaba el océano y los siete buques. «Señor, ¿deberíamos llamar al Cuartel General?», preguntó Corson. «Señor, la pantalla de mi radar de búsqueda está completamente blanca», informó el operador con un grito bajo. «¡Salió el sol!», gritó el timonel. “No, no lo es, ese dirigible está cayendo sobre nosotros”. “Eso no es un maldito dirigible, señor”, se transmitió por la radio automática de la CIC al portaaviones desde todos los barcos que lo acompañaban. “Un vehículo cilíndrico extremadamente grande se encuentra a 120 metros sobre nuestro portaaviones”.
De hecho, la triangulación determinó que el objeto medía más de 2400 metros de largo y 150 metros de diámetro. Emitía una luz brillante que lo abarcaba por completo. En cubierta se sentía como un cálido día de verano. “Señor, ¿deberíamos llamar al Cuartel General?”
El Capitán y el Oficial Ejecutivo, ahora en cubierta, recibieron la respuesta del Almirante Mac, quien levantó la vista y negó con la cabeza: “Negativo; y no lancen los cazas”. Durante ocho minutos, más de 5000 tripulantes del Grupo de Batalla subieron a cubierta y presenciaron este encuentro, sabiendo que probablemente nunca podrían revelar lo que acababan de presenciar.
En 1952, durante los estudios de diseños de naves espaciales profundas pre-NOVA y pre-Apolo/Saturno, en Diseño Avanzado de Douglas Comercial, los científicos determinaron que los OVNI eran vehículos de reconocimiento de corto alcance que operaban desde naves nodriza, similares a los portaaviones. Tompkins había mantenido esa opinión desde febrero de 1942, cuando observó una ola masiva de actividad OVNI sobre Los Ángeles. El problema era que cuando los cazas de la Armada y la Fuerza Aérea del Ejército eran desplegados, en un esfuerzo por hacer aterrizar a los extraterrestres, estos respondían derribando todas las aeronaves. Incluso las aeronaves de patrulla eran atacadas y destruidas. Utilizaban un arma de rayos desconocida que mataba a las tripulaciones. Desde principios de 1948, los pilotos estadounidenses han recibido órdenes de interceptar y derribar a todos los invasores desconocidos.
Tras extensos estudios, en 1953, Diseño Avanzado de Douglas concluyó que los OVNI eran en realidad naves espaciales interplanetarias, pilotadas por seres extraterrestres extremadamente avanzados. Específicamente, resolvieron que eran la mayor amenaza que nuestro planeta jamás había enfrentado. Y esto fue mucho antes de que la CSI (Investigación Civil de Platillos) llegara a la misma conclusión. Pero, ¿de dónde venían estos seres en sus naves extremadamente avanzadas?
El Proyecto Señal fue establecido ya en 1949 por la Fuerza Aérea para investigar avistamientos de OVNIS, pero se convirtió en el Proyecto Libro Azul cuando obtuvo el respaldo del DIRECTOR, el almirante Delmar Fahrney (jefe del programa de misiles guiados de la Armada), Roscoe Hillenkoetter y el general de la Fuerza Aérea Nathan Twining. Todos reconocieron que los OVNIS eran reales y que representaban una amenaza para La Tierra. Estaban vinculados con la élite de seguridad nacional, que quería mantenerlo en secreto, incluso dentro del mundo clasificado. Pero el mayor Donald Keyhoe casi los destapó con su libro "Los platillos voladores son reales". Por supuesto, esto fue posteriormente encubierto por el gobierno de Estados Unidos. El capitán Edward Ruppelt, un oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, quien supuestamente representaba la investigación de la Fuerza Aérea sobre OVNIS, dirigió el Proyecto Libro Azul.
El CSI informó a la Fuerza Aérea (a través de Ruppelt) que habían determinado la existencia de OVNIS, que los humanos estaban controlados por extraterrestres y que estos parecían representar una amenaza para nuestro planeta. La Fuerza Aérea confiscó todos los archivos del CSI. No querían que esta información se filtrara a la población. A raíz de esto, los estudios de Douglas de la situación planetaria indicaban que los humanos se encontraban en peligro. En Douglas se sospechaba que seres espaciales extremadamente avanzados diseñaron, desarrollaron y construyeron naves nodrizas espaciales (acorazados espaciales) hace eones, y que estaban estacionadas en nuestra órbita. Sin embargo, se creía que normalmente pasaban la mayor parte del tiempo recorriendo su territorio galáctico e intentando apoderarse de sectores vecinos. Estos matones extraterrestres se cree que controlan cientos de miles de planetas que orbitan miles de estrellas. “Nuestro Sol es una pequeña estrella que casualmente se encuentra en uno de sus vecindarios. Y sí, nuestra pequeña estrella se encuentra muy lejos, cerca del extremo de una de nuestras galaxias. A nadie le importa lo que las bandas malvadas nos han estado haciendo durante miles de años. Y a eso hay que sumarle el hecho de que diferentes bandas estelares navegan por los demás espacios intergalácticos cada semana. Diferentes ejércitos extraterrestres han estado luchando por el control de nuestro planeta, continuamente, durante miles de años”, recoge Tompkins en su libro.
El Dr. Sorenson, de Douglas, concluyó que, según sus análisis de los sistemas estelares más cercanos, el candidato más probable de albergar vida extraterrestre era Alfa Centauri, a 4 años luz de La Tierra. Piensen que hablamos de los años 50 del siglo pasado. Sorenson sopesaba planetas cuyas estrellas estuvieran a una distancia parecida a la de nuestro Sol con La Tierra. Y era plausible visitar Alfa Centauri, ya que por aquella época ya se tenían naves espaciales que podían ir tres veces más rápido que la velocidad de la luz. Hoy día está tecnología está parada por el gobierno en la sombra, ya que no les interesa que podamos ir a otros planetas o que pidamos ayuda fuera de nuestro sistema solar. El Dr. William Oswald, jefe de aerodinámica de Douglas, dijo que, en una misión a Venus, si se volaba a una aceleración de una gravedad (1 g) en su vehículo espacial durante 18 horas, al final, si se invertía la aceleración, sería teóricamente posible aterrizar en el planeta Venus, a 40 millones de kilómetros de la Tierra, 36 horas después del lanzamiento. La velocidad de su nave espacial habría alcanzado los 2.250.000 kilómetros por hora, o unos 640 kilómetros por segundo. Hay treinta mil millones de estrellas solo en nuestra pequeña galaxia, la Vía Láctea. Y hay cientos de miles de millones de galaxias en el universo. Supongamos también que la teoría de cuerdas también es correcta y que toda el área fuera de nuestro universo también está llena de otros universos en expansión. ¿Pueden calcular cuántos planetas pueden albergar vida? Pensar que solo nosotros habitamos el Universo es ridículo.
Después de que la nave extraterrestre se estrellara en Roswell, Nuevo México, en el 47, el Cuerpo Aéreo del Ejército salió al desierto, recogió todo el material del accidente, lo llevaron a la Base Aérea Wright-Patterson en Dayton, Ohio, y luego lo tiraron todo al suelo del gran hangar, ofreciendo derechos de patente a quien pudiera descubrir la tecnología y fabricarla. La Marina también adquirió una docena más de OVNIS desde entonces, algunos de los cuales derribaron. Tompkins nos describe una de estas naves espaciales: “Son similares a una mantarraya, con estabilizadores tipo aleta de tiburón en las puntas superiores de las alas exteriores. Están configuradas para dos a seis personas, pequeñas, y parecen operar en misiones de reconocimiento. Son pilotadas por una o dos personas con un amplio panel de control. Los pilotos extraterrestres usan los dedos sobre la superficie del panel de control para guiarlas. Pueden ver que algunas estaciones tienen pantallas de visión extensas orientadas hacia el exterior. Eso es para operaciones de misión. Todas las naves espaciales tienen sensores en la bahía superior del morro; algunas tienen armas de rayos de luz en la bahía de sensores. Todas tienen un reactor muy pequeño ubicado en el centro del compartimento de la tripulación, más parecido a un reposapiés. Tiene una cubierta y es más pequeño que un reloj. La radiación nunca ha sido un problema. La parte inferior del vehículo está compuesta por placas de empuje hexagonales excitables, similares a las células solares que proponemos para nuestros satélites solares. Las células son más grandes en las alas de placa delantera y considerablemente más pequeñas en la sección trasera. Todo el vehículo está hecho de un material compuesto flexible”.
Por esas fechas, el presidente Truman acordó con los Grises altos tecnología extraterrestre avanzada (nuevos sistemas de propulsión, armas láser y una vida más larga) a cambio de permitir a los extraterrestres el secuestro de un número limitado de ciudadanos cada semana para sus investigaciones. Los Grises incumplieron el acuerdo, no entregando tecnología avanzada y secuestrando a cientos de ciudadanos estadounidenses cada semana. Truman dijo que “los malditos extraterrestres excavaron en el suelo, empezaron a hacer túneles bajo Nuevo México y un montón de otros estados del oeste”. Los Grises y los Reptilianos se establecieron en el subsuelo americano para crear laboratorios donde investigan principalmente el mestizaje con nuestra raza. En 2015 se estimaron 30.000 secuestros por año sólo en los EE. UU.
Pero no solo secuestran. También violan. Nancy, la hija adolescente de un ejecutivo de Douglas, le contó a Tompkins lo siguiente: “Se me sube encima; entra en mi cuerpo. No quiero que lo haga, pero me sujeta y me penetra. No quiero que me haga eso”. “Lo hicieron. Lo hacen todo el tiempo. Cuando quieren. Se quedan todo el tiempo que quieren. Creo que me penetran para saber cómo funciono”. “Se meten en mí todo el tiempo y no puedo detenerlos”. "¡En cualquier sitio! A veces, cuando voy conduciendo a casa, los capullos se suben al coche, me obligan a parar, me tiran del asiento delantero, me suben al trasero, me quitan la ropa y me sujetan. No puedo pararlos. A veces hacen lo mismo a las dos de la mañana en mi cama. Intento gritar, pero no puedo emitir ningún sonido. Además, tengo algo dentro.” “O sea, me clavaron algo en la parte superior de la pierna con una de esas agujas grandes. Las agujas tienen garras y me dejaron una cosita dura dentro.” “Todos estos “tipos” me dicen que me quieren y que me protegerán. ¿Protegerme de qué? Me están haciendo un daño terrible violándome. ¿Cómo me están protegiendo? Lucho constantemente contra lo que llevo dentro. ¿Crees que puedes entenderlo?” “Pero estos tipos son de allá. De muy lejos. Son extraterrestres”. “Nunca me dejan verles la cara.” “Sí, pero siempre tienen la cara de lado.” “Suelen llevar una especie de tela ajustada, como piel.” Tompkins narra también el caso de Bert Spenser, representante del servicio de propulsión de la compañía. "Lo atacaron mucho en White Sands durante el programa NIKE ZEUS". "Siguieron secuestrándolo incluso en los lanzamientos del sistema Thor desde Vandenberg". También conocía a Dotty, secuestrada, y a Raymond Sutras, secuestrado intermitentemente desde que tenía 4 años. El Dr. Klemperer reconoció a Tompkins que los Reptilianos y los Grises buscan mestizaje y control. Añade también que una cepa de Grises, que a veces trabaja para los Reptilianos, necesita ser combatida. “Son personas muy malas, a veces útiles, pero siempre problemáticas. También hay que combatir varias cepas de Reptilianos, ya que son extremadamente violentas, muy peligrosas, las peores, y una raza de asesinos”.
También el presidente Eisenhower se reunió con extraterrestres en un hangar de la Base Aérea Edwards a principios de su mandato. Intentó obligarlos a cumplir el pacto, pero los extraterrestres se levantaron de sus sillas alrededor de la mesa de conferencias y le hicieron una señal obscena al presidente. Tras este hecho, Eisenhower se entrevistó con nórdicos en la Fuerza Aérea Edwards, en 1954. Cuando los nórdicos le preguntaron a Eisenhower si estaba bien que siguieran seleccionando a algunos científicos y les metieran en la cabeza lo que estaba pasando en nuestra parte de la galaxia, el presidente Eisenhower respondió: "Bueno, no puedo impedir que transmitan información a oyentes selectos". El escuadrón alienígena nórdico había tomado cierto control sobre el planeta Tierra; consistía en dos grandes naves con forma de cigarro y tres naves con forma de disco de 30 metros de diámetro. Estaban comandados por varios grupos de combate alienígenas, almirantes de aspecto humano que operaban uniformados con sus tripulantes. Demostraron su habilidad militar para hacer desaparecer, reaparecer y vencer la gravedad. Su mensaje al general Eisenhower fue, en esencia: «Hemos tomado su planeta y solicitamos permiso para informar a su gente sobre nosotros y que haremos lo mejor para ellos». Pero Eisenhower ya tenía controladores humanos, los Reptilianos y los Grises. Huelga decir que aquello no se llevó a cabo. Es más, la conclusión del Informe Brookings fue que «revelar la amenaza [extraterrestre] afectará a personas de todo el mundo, causando la destrucción social del planeta». Lo que aprendieron los gobernantes de EEUU mucho después es que las diecinueve entidades extraterrestres que se encuentran aquí en el planeta no son invisibles ahora mismo, pero tienen la capacidad de controlar nuestras mentes y evitar que las veamos. De la misma manera que sus vehículos cuentan con sistemas de sigilo a bordo para evitar que las veamos.
Aquí entramos en tema conspiraciones. En ese momento, según Tompkins, el gobierno en la sombra estaba eliminando a gente con información relevante, especialmente a aquellos que conocían la situación extraterrestre y querían hablar. Comenzó con el primer Secretario de Defensa, James Forrestal, ex Secretario de la Marina. Luego fue el presidente John Kennedy en Dallas. Después, Bobby Kennedy en el hotel. ¿Y quién puede olvidar el 5 de agosto de 1962, cuando Marilyn Monroe se acostó en la cama que John y Bobby habían compartido con ella para no despertar?
En Douglas ya tenían constancia de dos cosas en aquellos años: la primera era que la humanidad estaba preparada para salir al espacio; la segunda era que se conocían más extraterrestres que de los de Sirio, Alfa Centauri y la galaxia de Andrómeda M-31, y que venían de otras galaxias. Tompkins también tuvo visiones sobre estas civilizaciones extraterrestres, donde naves alienígenas neutralizaban civilizaciones planetarias enteras y agotaban sus recursos. También tenía visiones sobre ciertos componentes de sus naves que los humanos podríamos usar en nuestros portaaviones y cruceros espaciales. Lo curioso era que Tompkins sospechaba que estás visiones no eran propias, sino que algo o alguien se las metía en la cabeza para advertirle y enseñarle. Pero no solo Tompkins tenía estas extrañas visiones, algunos de los científicos que trabajaban con él también las tenían. Poco tiempo después descubrieron que eran los llamados nórdicos los que telepáticamente les inducían estas ideas para avanzar tecnológicamente y hacer frente a los Grises y Reptilianos. Incluso un amigo científico de Tompkins relata una visión: “Así es, Bill; el mes pasado, ambos recibimos uno de esos mensajes diciendo que debemos seguir microinformáticando nuestras computadoras, hasta el punto de que sean tan pequeñas que puedan introducirse directamente a nuestro sistema sanguíneo. Fluir desde nuestro cerebro al problema de una pierna amputada". Tompkins respondió: "Sí", crear una pierna completamente nueva con un pie y cinco dedos en cuestión de minutos. [... ] No puedo dejar de pensar en ello”. Y eso sucedía en 1960. ¿Nos ocultan esa tecnología, o los sombreros negros han puesto tantas trabas en el desarrollo científico que seguimos anclados en la década de los 60?
Aquí hay una frase esclarecedora: “Y antes de que preguntes, no, todavía no podemos decírselo a los cuatro estrellas, porque la llegada de la antigravedad libre para reemplazar casi todos los métodos de creación de energía arruinará a los cárteles petroleros y eléctricos. Y, suponiendo que mi concepto funcione (en realidad no es mío; los extraterrestres me lo metieron en la cabeza), nos permitirá viajar a través del tiempo, lo cual, creo, es parte de la tecnología secreta de los extraterrestres".
La ingeniería inversa de los sistemas de las naves extraterrestres dio lugar al descubrimiento del microchip. Revolucionó toda nuestra industria. Tras extensos estudios, desarrollaron los científicos una familia de equipos electrónicos controlados por computadora para su uso en aeronaves avanzadas, misiles, vehículos espaciales, sistemas de verificación y lanzamiento. “De 1957 a 1962 se produjo una explosión tecnológica electrónica sin precedentes en este planeta. Esos cinco años fueron decisivos para la ingeniería inversa de las naves espaciales de varias civilizaciones extraterrestres y sus sistemas electrónicos. En aquel entonces, todavía utilizábamos tubos de vacío de tipo radio en nuestras aeronaves y reglas de cálculo para calcular manualmente la verificación y el lanzamiento de nuestros misiles y las primeras sondas espaciales”.
Si bien en 1962 éramos los humanos dueños de tecnología avanzada, no era la primera vez que la usábamos. Según Tompkins, y otros científicos que estudiaron los cinco mapas de Riis, era imposible que éstos se hubieran hecho desde tierra en 1513, a menos que alguien le hubiera dado un OVNI para cartografiar todas las costas estadounidenses. Un estudio exhaustivo de Tompkins reveló que los mapas del Almirante Riis fueron dibujados antes de la última Edad de Hielo. Los sombreros blancos llevan milenios ayudando a la humanidad. O eso o Tompkins, historial laboral incluido, estaba loco de remate.
Algunos científicos eran conscientes de la posibilidad de que varias razas extraterrestres, incluyendo a los "Grises", tuvieran bases subterráneas de investigación y desarrollo en el oeste de Estados Unidos, algunas de las cuales podrían haber estado operando en este planeta durante cientos de años. Se creía que habían sido coaccionados y habían acordado realizar investigaciones mutuas bajo la dirección de nuestra Armada. También se rumoreaba entre los científicos de Douglas que algunos Reptilianos se estaban volviendo realmente difíciles de tratar. Jim Cooper, representante de propulsión en White Sands, dijo a Tompkins que hay Reptilianos controlando a Grises en instalaciones subterráneas en varios estados del oeste, y que la Marina los está monitoreando. Por esa época Estados Unidos poseía más de 1600 informes de testigos oculares y expedientes. Pero dichos documentos desaparecieron del CSI, que estaba compuesto por ingenieros altamente cualificados de la industria aeroespacial del sur de California, interesados en los platillos voladores e intentando identificar los avistamientos de OVNIS que ocurrían en todo el mundo.
El Dr. Walther Riedel dirigía esta organización. Walter Riedel fue un ingeniero alemán que participó con Max Valier, a finales de los años 1920, en los primeros desarrollos de motores cohete en su país. Dirigió la oficina de estudios del Centro de Investigación del Ejército de Tierra Alemán en Peenemünde. Bajo la dirección de Wernher von Braun, participó en el desarrollo del misil balístico V2. Al final de la guerra formó parte de los ingenieros alemanes captados por los aliados para continuar sus investigaciones aeroespaciales.
En la década de los 60, en una reunión particularmente larga, Jacques Vallee divulgó su "conocimiento sobre la Federación de Planetas", una especie de fuerza gobernante galáctica que impedía que los extraterrestres de planetas rebeldes amenazaran a otros planetas. Vallée es informático teórico, matemático, escritor, ufólogo y astrónomo francés-estadounidense que reside actualmente en San Francisco, California.
Se trasladó a los Estados Unidos en 1962 y comenzó a trabajar como astrónomo en la Universidad de Texas en Austin, participando en su Observatorio McDonald para el primer proyecto de la NASA de un mapa informatizado y detallado de Marte. Ya en aquellos años, en el Centro de Estudios se creía posible que una federación galáctica de planetas (o un grupo controlador de extraterrestres) aparentemente operara y controlara unas sesenta estrellas en nuestro sector de la Galaxia. Parece haber diferentes civilizaciones alienígenas en la Galaxia, todas enfrascadas en guerras extrañas y peligrosas, cuyos resultados podrían, algún día, determinar el futuro de la humanidad en nuestro planeta. Han desarrollado la capacidad técnica de salir de su planeta y conquistar mundos, con naves espaciales y armas tan avanzadas que podríamos tardar miles de años en comprenderlas, posiblemente incluso millones de años. Todos los países tecnológicamente avanzados deberían aliarse contra los alienígenas en guerra. Para defendernos de estos pandilleros malos, se creó el misil NIKE ZEUS. Éste fue uno de los primeros misiles capaz de alcanzar velocidades hipersónicas para interceptar misiles balísticos enemigos. Para la aceptación final del Sistema de armas NIKE ZEUS se construyeron cuatro silos verticales de misiles de hormigón y antenas receptoras y transmisoras de radar de matriz en fase en la superficie, en la isla de Kwajalein, en el océano Pacífico. Este fue el primer sistema de misiles de STAR WARS. Estos programas de prueba de misiles eran bloqueados continuamente por los extraterrestres, lo que retrasó el desarrollo de todo el programa STAR WARS. Esta interferencia alienígena ha continuado intermitentemente desde 1955. De hecho, continuó hasta el 15 de febrero de 2005, cuando la nueva defensa antimisiles de STAR WARS —la configuración actualizada de nuestro NIKE ZEUS— ni siquiera logró lanzarse. La Agencia de Defensa contra Misiles afirmó que la causa del fallo fue un mal funcionamiento del equipo de apoyo terrestre en el campo de pruebas de la isla de Kwajalein, no del misil interceptor en sí. En numerosas ocasiones, el interceptor NIKE ZEUS y la ojiva simulada del misil ICBM Atlas fueron desviados por ovnis en los últimos segundos antes de ser impactados por el misil NIKE ZEUS interceptor. Esto quedó bien documentado por cámaras clasificadas de largo alcance de 35 mm de la Fuerza Aérea en White Sands Proving y Vandenberg. Nunca se mencionó la presencia de un OVNI en ningún comunicado público del Departamento de Defensa. Cabe decir que han sido numerosas las cancelaciones de este proyecto a lo largo de los años. Por ejemplo, en febrero de 2010, el presidente demócrata Barack Obama canceló la puesta en marcha del vehículo espacial Constelación, terminado por el presidente Bush. ¿Si se había probado en vuelo y estaba listo cinco años antes de lo previsto para ser lanzado al espacio, por qué se canceló dicho programa? Una teoría sería que Obama obedecía a sus jefes reptilianos, que no desean nuestro avance tecnológico aeroespacial. A esta élite gobernante censuradora Tompkins la denomina “los sombreros negros”. Pero como todo en el universo, también existe su oposición, los “sombreros blancos”. Tompkins estaba convencido de que algunos de esos alienígenas de sombrero blanco presionaban a los científicos para que desarrollaran portaaviones y ayudaran a sus grupos de combate navales a combatir a los alienígenas de sombrero negro. Según Tompkins, los extraterrestres viven más que nosotros, mucho más. Dos mil, quizá hasta cuatro mil años. Hay una especie que son como saltamontes. Muy grandes, más altos que nosotros. Perdieron sus alas y patas centrales hace eones. Se multiplican más rápido que nosotros y nos están haciendo algo que nos hace vivir muy poco (el cuerpo humano está diseñado para llegar a los 200 años). En una de sus visiones, Tompkins narra lo siguiente: “Eh… sí. Ahora está muy claro: cientos de naves espaciales. Enjambre… miles de marines con equipo de combate… ¡Dios mío, sus ojos rojizos y viscosos parecen tripas abiertas y goteantes! ¡Cubren la mitad de sus cabezas verdosas!”. En unas investigaciones de TRW, se averiguó que estos extraterrestres de sombrero negro lanzan gases sobre nuestro planeta para controlar nuestras mentes. De alguna manera, estamos controlados para permitirles usarnos como su cultivo. Es como fumigar un campo de cereales. Estas investigaciones resultaron de cuestionarse los científicos por qué aparecían tantas enfermedades infecciosas nuevas, primero en la costa oeste y luego se desplazaban hacia el este de Estados Unidos, cada año. Algunos investigadores médicos estaban extremadamente preocupados por verse obligados a combatir varias bacterias nuevas y completamente desconocidas similares a la gripe cada año. En cambio, el trabajo de los extraterrestres de sombrero blanco es muy distinto. Tompkins nos da un ejemplo de la influencia que los extraterrestres han tenido en el diseño de aeronaves militares y comerciales. “La primera vez que me di cuenta de eso fue cuando una chica asiática excepcionalmente exquisita se encontraba en una reunión de diseño presidida por Harold Adams, ingeniero jefe del nuevo avión comercial propuesto (posteriormente DC-8). Adams no concibió el XC-132 ni el DC-8, el primer avión comercial estadounidense. Fueron concebidos en Diseño Avanzado, pero las ideas y sugerencias de la asistente asiática eran asombrosas. Siempre eran precisas y bien presentadas, hasta el punto de que parecía que ella era todo el departamento de ingeniería. ¿Estaría, de alguna manera, emparentada con los extraterrestres? Varios jefes de sección de ingeniería pensaban que era exactamente eso. Más tarde supe que podría tener solo trece años por aquel entonces. Mucho después, solo tenía diecisiete cuando ella y Harold despegaron en su dragaminas naval reconvertido en su crucero alrededor del mundo”.
Pero si los extraterrestres están entre nosotros, ¿cómo es posible que no los veamos? Tompkins, el Dr. Klemperer y el Dr. Hartley creían que existe la posibilidad de que los extraterrestres puedan evitar que los veamos “porque es bien sabido que solo usamos una parte de nuestro cerebro y que los extraterrestres podrían estar jugando con el resto”. Pensemos que los humanos somos en La Tierra la especie menos avanzada intelectual y espiritualmente hablando. Manteniéndonos en una vibración baja por el egoísmo o la envidia, los extraterrestres impiden que los veamos. De ahí que los “sombreros negros” impidan por todos los medios nuestra ascensión a la cuarta densidad. El miedo, el dolor, la individualidad, tachar de locos a aquellos que saben la verdad, comprar patentes farmacéuticas salvadoras de millones de vidas, de energía limpia y barata, las guerras, las religiones, los idiomas, la deficiente enseñanza, leyes permisiva, Tik Tok, YouTube, etc… Todo nos lleva a mantenernos en la tercera densidad, en la ignorancia y en el miedo. Lean este relato: “Entiendo que Manufacturing use a esos matones de Cicerón para respaldarlo, pero si Jessica está de nuestro lado, ¿quiénes eran esos extraterrestres que se parecían a nosotros antes de la reunión?”. “Bueno, justo cuando desaparecieron, ambos se convirtieron en reptilianos: el alto, sin voz, gritó de vuelta, con el rostro contraído por el odio, mientras que el otro pareció sisear”. “Sí, Bill, por un momento creo que el alto también nos arañó”. “¿Viste sus pies grotescos?”, intervino Dan”. Es decir, no solo son invisibles, sino que también pueden adoptar forma humana o pueden hacer que los veamos como humanos. Otro ejemplo narrado en el libro: “Estábamos en el nivel 114. Sus ojos viscosos parecían un bicho de patata; casi me tiran por la barandilla. Y me sacó la lengua. ¡Casi me caigo de la torre! Sus manos también... eran garras". "¿Lo vieron Phillips o Fletcher transformarse?", pregunté. "No. Ya habíamos terminado por hoy. Ya habían bajado. Supuse que estarían en la nueva cafetería". "Acertaste", añadió Jessica. "¿Quién era?" "Oh, ese capullo de Huntsville; Orville algo". "¿Orville Gilson?", preguntó Cliff. "¡Sí, es él! Se encorvó, aunque no se mantuvo reptiliano mucho tiempo. Se apartó y volvió a su forma humana en un instante. Verlo transformarse de cerca... fue realmente aterrador, simplemente horrible".
Para terminar, Tompkins nos habla del primer y único viaje a la Luna. El hecho de no volver a la Luna ha dado pie a la teoría de que todo fue un montaje. Lo cierto es que leído el libro y una vez ustedes sepan el porqué, podrán decidir si creer a Tompkins o a los conspiracionistas. Empecemos por la NASA. La NASA no fue una organización civil y nunca lo ha sido. Es una organización militar controlada internamente por la Armada de los Estados Unidos. El programa Apolo Lunar no fue solo una expedición civil ni un estudio universitario de las rocas lunares.
En secreto, en 1953, en el grupo de expertos Douglas de Diseño Avanzado, Tompkins fue seleccionado para diseñar una base naval de dos mil hombres, tanto sobre la superficie lunar como bajo ella. Esto proporcionaría instalaciones para una importante base lunar militar, lo que lo convertiría en el mayor esfuerzo técnico planificado jamás intentado en la historia del planeta. Este centro naval y de investigación lunar incluía el centro de operaciones espaciales navales y de la Marina más avanzado jamás concebido. Varios años después, en 1956, el Teniente General del Ejército Arthur Trudeau, Director de Investigación y Desarrollo del Ejército y ex comandante de Inteligencia del Ejército, propondría un programa llamado Proyecto Horizonte. El Proyecto Horizonte fue diseñado para establecer una base del Ejército en la Luna.
El plan consistía en que la base lunar contara con un observatorio telescópico, un centro avanzado de investigación médica y farmacéutica, instalaciones de cultivo y procesamiento de alimentos, plantas de extracción y procesamiento de minerales esenciales, centros lunares de vida, compras y entretenimiento, sistemas de transporte terrestre y subterráneo, laboratorios avanzados de desarrollo de materiales, instalaciones espaciales comerciales lunares y sistemas para la distribución de conmutaciones lunares, aire, agua, electricidad y generación de energía. Existían propuestas similares para los demás planetas de nuestro sistema solar, así como para los planetas de otras estrellas locales. El otro objetivo del Proyecto Horizonte era establecer una base de misiles del Ejército en la Luna para proteger nuestro planeta del imperio del mal y los alienígenas malignos. Los soviéticos diseñaban también varios vehículos de gran tamaño que utilizaban datos y tecnología adquiridos de los programas de asistencia telepática extraterrestre y de los A-9/A-10 alemanes. Los rusos pretendían lanzar estos cohetes a la Luna, tomar el control del satélite y posiblemente usarlo como base para chantajear a todo el planeta. Esta podría ser la verdadera razón por la que el presidente Kennedy le dijo a nuestra nación: "Vamos a la Luna". La carrera espacial había comenzado. Tompkins dice que el presidente John F. Kennedy recibió permiso para abandonar nuestro planeta. Pero, ¿permiso de quién? ¿De los nórdicos? ¿De los reptilianos? ¿De los Illuminati? No se sabe. Entre bambalinas, queriendo que la mayor parte posible de los fondos se destinara a su estado natal, Texas, para poder ser él quien enviara al primer hombre a la Luna, el vicepresidente Lyndon B. Johnson se ocultó y permitió que la Comisión Trilateral y la mafia eliminaran al presidente John F. Kennedy, según Tompkins. Esto eliminó toda esperanza en California de retener la principal experiencia técnica del país y construir el Centro de Control de Misiones de la NASA cerca del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX).
Antes, el Orbitador Lunar II y, posteriormente, el Orbitador Lunar III, tomaron muchas fotos de una antigua ciudad artificial en ruinas en la Luna. Estas fotografías han permanecido clasificadas. La sonda espacial no tripulada estadounidense, Orbiter 2, pasó a 48 kilómetros sobre la superficie de la Luna. La NASA buscaba el lugar más interesante para el aterrizaje de nuestros astronautas. La cámara a bordo fotografió seis estructuras piramidales dispuestas en un patrón geométrico, en una zona específica del Mar de la Tranquilidad. Estos objetos tenían una disposición similar a la de las pirámides egipcias y las tres estrellas de Orión. Un dato curioso, y quédense con él para lo que sigue, la Luna es el único satélite de nuestro sistema solar que está estacionado, que no rota sobre su propio eje y que mantiene una cara oculta a nuestro planeta. El Apolo 7 fue la séptima misión del programa estadounidense Apolo (denominado oficialmente AS-205), lanzado el día 11 de octubre de 1968 mediante un cohete del tipo Saturno IB y con la segunda tripulación compuesta por los astronautas Walter M. Schirra —comandante—, Donn F. Eisele y Walter Cunningham.
El comandante Schirra del Apolo informó a Houston que se encontraban en una órbita lunar estable. El astronauta Don Eisele estaba iniciando las simulaciones iniciales del programa C3I Fase I y II, mientras Walter Cunningham se comunicaba por radio con el Control de Houston: «Hay un Papá Noel y una señora Claus, señor». Papá Noel es el código para OVNI. Houston dijo: «Se les ordenó no hablar de eso». El comandante Schirra dijo: «¡Miren el tamaño de esas naves alienígenas! Vienen rápido a las dos en punto, directos hacia nosotros».
Cunningham dijo: «No, pasarán frente a nosotros». Shirra dijo: «Bueno, va a estar cerca. Disparen el SIV-B y córtenles el paso». Cunningham respondió: «No puedo hacer eso; no hay tiempo para el procedimiento de reinicio. Vaya, esos bastardos alienígenas nos pasaron justo por encima de las cabezas». Cunningham añadió: «Nuestras cámaras están programadas para enfocar automáticamente cualquier vehículo que se acerque; lo grabarán todo».
El Apolo 7 no fue el único que vivió las embestidas extraterrestres. El Módulo de Comando/Servicio (CSM) de la nave espacial tripulada Apolo 8 transmitía información de televisión instantánea, producida a bordo, que mostraba las operaciones internas y las cámaras que visualizaban la información terrestre, con una claridad multicolor cristalina, en la pantalla frontal del centro de comando. En él se observó todo lo que los astronautas Frank Borman, James Lovell y Bill Anders veían en el momento. Su módulo de comando/servicio lunar estaba en órbita lunar baja y sus cámaras estaban ligeramente borrosas. Sin embargo, en Houston pudieron ver imágenes de extraterrestres y estructuras geométricas rectangulares en varias zonas de la superficie lunar. Fue el Dr. John Page, vicepresidente de sistemas del programa Apolo de TRW, quien predijo que los extraterrestres no iban a permitir que los humanos poblásemos el satélite. Page le dijo a Tompkins: “Bill, ¿estos tipos son tus Grises o tus Reptilianos? ¿O podrían ser la mantis religiosa de tres metros y medio? ¿Con quién estamos tratando realmente? ¿Y quiénes demonios son estos tipos?”. En ese momento, el astronauta Lovell reportaba: “Control de Misión, tenemos un problema; les informamos que hay un Papá Noel. Nos está siguiendo y se acerca a nosotros, como si fuera a empujarnos fuera de órbita”. La respuesta de Houston fue clara: “Aquí el control de misión; se les dijo que no hablaran de esto. Lo revisaremos después de que aterricen en la reunión informativa”.
A pesar de todo, el 20 de julio de 1969, el hombre llegó a la Luna. Casi las mismas personas de las expediciones anteriores estaban presentes en Houston, y también la mitad de TRW. Cuando el LEM del Apolo 11 se preparaba para alunizar, la tripulación transmitió este mensaje al Control de la Misión Apolo: “Dios mío, no lo creería. Estas maravillas son enormes, señor, enormes. Le digo que hay otras naves espaciales ahí fuera, alineadas al otro lado del borde del cráter, señor. Están en la Luna observándonos”. Tras el alunizaje, Neil Armstrong bajó por la escalera del LEM y pronunció esas palabras, ahora famosas: “Un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad. Los ovnis nos observan mientras caminamos sobre la Luna”. El fingido retraso de la comunicación permitió a la NASA borrar la segunda parte del mensaje. Y, cuando Armstrong fotografiaba el casco espacial de Buzz Aldrin, en Houston pudieron ver, reflejadas en la visera del astronauta, las ruinas de una antigua civilización. Los extraterrestres se comunicaron entonces con Houston. La voz alienígena era muy clara: «Completa un total de seis de tus misiones Apolo; toma tus fotos, recoge algunas piedras, vete a casa y no regreses». Desde ese momento, en la Luna se colocó la señal de PROHIBIDO EL PASO. Concluidos los programas, todos se fueron a casa, y casi todos los 400.000 empleados de la NASA y sus contratistas recibieron la carta de despido. Por lo tanto, eso supone un total de 2,8 millones de personas al paro. La Luna, al igual que el planeta, nunca ha sido nuestra. Una revelación a Tompkins le informó que el satélite fue remolcado hasta donde está hace unos 10.000 años para tenernos vigilados. Según Tompkins la Luna es hueca y está llena de ciudades enormes, con miles de estructuras y enormes áreas abiertas. Miles de entidades, colmenas, como edificios transparentes. Cientos de centros de control, millones de laboratorios. Investigación militar, médica. Y personas, muchas personas, tanto extraterrestres como humanos abducidos usados como esclavos. Una estrella de la muerte, pero real. ¿Ahora entienden por qué no hemos vuelto a la Luna?
Hasta aquí el primer volumen de Seleccionado por extraterrestres, de William Tompkins. Un libro muy interesante para aquellas personas que crean que en La Tierra sucede mucho más de lo que nos dicen.
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