martes, 17 de junio de 2025

El hombre que estaba rodeado de narcisistas de Thomas Erikson

El narcisismo, en el sentido del desorden de la personalidad definido por los psiquiatras, se llama así por Narciso, un personaje de la mitología griega. El joven, famoso por su belleza, era hijo del dios del río Cefiso. Era tan hermoso que quien lo veía se enamoraba de él al instante. El problema era que Narciso rechazaba a todo el mundo, incluida la joven Eco; su condena fue enamorarse de su propia imagen. Narciso acaba muriendo de hambre junto al estanque mientras contempla su propio reflejo, tras lo que se transforma en una flor blanca y amarilla que desde entonces recibe su nombre.

Con narcisista me refiero a esas personas que hablan de sí mismas sin cesar, que anuncian sus increíbles conocimientos, habilidades, experiencia y credenciales al mundo entero; que se sienten con derecho a lo mejor de lo que la vida les ofrece; que se creen mejores, más atractivas y con más éxito que sus iguales; que se hacen centenares de selfis, los revisan todos a conciencia para seleccionar el mejor de ellos y luego montan en cólera si no recibe tantos «me gusta» como consideran que se merece. Son esas personas que hacen todo lo posible por estar a la moda, que le dan gran importancia a que las vean maravillosas y que parecen estar dispuestas a casi cualquier cosa por destacar. Se enfadan cuando el éxito que esperan no se materializa y sucumben al lloriqueo quejicoso cuando las cosas no salen como quieren.

Los psicólogos tienden a coincidir en que el narcisismo clínico se observa entre el uno y el dos por ciento de la población. Pero hay una diferencia significativa entre el término clínico «trastorno narcisista de la personalidad» o TNP y lo que llamamos «comportamiento narcisista». Este último se observa en personas que muestran tendencias narcisistas evidentes sin haber recibido un diagnóstico clínico y superan el 15% de la población. Los narcisistas buscan de verdad alcanzar la perfección, sobre todo ante los ojos de los demás. Quieren que todo el mundo los vea y piense que son las personas más bellas, más inteligentes, más informadas, más en forma, mejor vestidas, más ricas, con más éxito y más felices de todo el mundo. Aunque, claro, hay un problema evidente ahí: ese objetivo es tan irracional como completamente inalcanzable. Los narcisistas mantienen su sentido del orgullo a fuerza de increpar a cualquiera que sientan que los ha insultado. Del mismo modo, se permiten seguir sintiéndose fabulosos a base de atribuirse el mérito de los logros ajenos. Cultivan una imagen de éxito en el terreno sexual saliendo con infinidad de potenciales parejas que nunca sabrán de la existencia de las demás. Los narcisistas van a ir por ahí sintiendo que no hay nadie mejor que ellos mientras hacen sufrir a todos los que los rodean. Por supuesto, los demás sufrimos las consecuencias del aumento de narcisistas en el planeta.

Lo que no se menciona apenas es el hecho de que los padres que animan a sus pequeñuelos a creer que son princesas o campeones del mundo desde el momento de su nacimiento, sin duda con las mejores intenciones, están creando, sin darse cuenta, un perezoso ejército de gandules egomaniacos. Así, una buena autoestima puede convertirse en enfermedad mental con un solo clic en Facebook o Instagram. Lo curioso del caso es que esa pretensión de gustar a todo el mundo acaba volviéndose en su contra. Las personas que los rodean tarde o temprano empiezan a sentir auténtica aversión hacia ellos. Si el narcisista no deja de lado su egocentrismo acaba despertando sentimientos de antipatía en los demás. Eso es lo opuesto a lo que el narcisista intenta conseguir, que es una adhesión inquebrantable. Y esto genera confusión en el narcisista, que no entiende cómo está tan sólo en el mundo siendo el más guay del planeta.  El narcisismo es un trastorno de la personalidad. Es importante que lo sepas, para que puedas dejar de lado de inmediato cualquier idea de curar o tratar esa condición con pastillas. 

CARACTERÍSTICAS MÁS HABITUALES DEL NARCISISTA

  • Una imagen exagerada y poco realista de sí mismo 

    • sus logros son exagerados y propios, sus fracasos son culpa de los demás, de los astros o del universo y no de ellos

    • Incapacidad para reconocer sus propias limitaciones 

  • Muy egocéntrico 

    • El mundo gira entorno a ellos

    • Los demás existen para ser sus esclavos

    • Bueno para ellos, bueno para todo el mundo

    • Aunque puedan acabar con la pobreza en el mundo, no lo harán si salen perdiendo con ello

  • Solo habla de sí mismo 

    • Seguro que conoces el chiste: «Pero basta ya de hablar de mí. Hablemos de ti. ¿Qué piensas de mí?».

  • Se siente especial y único 

    • Creen poseer capacidades que nadie más tiene 

    • Imaginan que caen bien a los demás 

  • Arrogancia y soberbia 

    • Sienten desprecio por todo el mundo

    • Las personas insignificantes no son dignas de su atención 

    • Suelen actuar en la Red como haters

  • Rápido a la hora de criticar y juzgar a los demás 

    • No le importa decirte lo malo que eres y lo bueno que es él. Esto les hace sentir mejor que el resto

    • Se creen con derecho a decir todo aquello que les pasa por la cabeza, aunque hieran a alguien 

  • Muy sensible a las críticas 

    • No quieren escuchar lo que piensan de ellos

    • Reacción rápida, rabia contundente y repentina

    • Buscarán venganza

  • Considera que las normas no se le aplican 

    • Quieren destacarse del resto

    • No caen bien por ser muy impredecibles 

  • Autobombo constante 

    • La palabra más pronunciada es “yo”

    • Ayudan al resto sólo para proclamarlo a los cuatro vientos y si sacan algo de ello

  • Se siente con derecho a lo mejor de todo 

    • Son niños malcriados que desean siempre lo mejor

  • Valora el poder y la fama 

    • Bien o mal, lo importante es que hablen de ellos

    • No soportan la indiferencia 

    • Pueden simular depresión si no son el centro de atención 

  • Exige un reconocimiento constante 

    • Necesitan ese reconocimiento cada día, cada hora

  • Responde de forma agresiva cuando se le pone en duda 

  • Mentiroso y manipulador

    • Reconocen rápidamente las debilidades de los demás 

    • No les importa que pillen sus mentiras

Además de nuestro ADN, nos diferencia del resto de mortales nuestra edad, nuestro carácter, nuestros sentimientos, nuestros temores, etc. Somos únicos en el mundo, pero no especiales, seres especiales de verdad hay muy pocos. El principal peligro de ser especial es que es algo que los demás quieren ser. La tríada oscura es un conjunto inquietante de tres grandes trastornos de la personalidad que pueden hacer que una persona represente una amenaza para los demás. Egocentrismo, endiosamiento y manipulación son el denominador común de estos trastornados. Son mala compañía, e incluso peligrosos. Los tres trastornos de la personalidad que conforman la tríada oscura son: 

  • La psicopatía

    • Nada ni nadie se interpone en su camino

    • Extremadamente manipuladores

    • Tienen un don para identificar las debilidades de los demás y usarlo en su favor

    • Las características del psicópata según Robert Hale son:

      • Encanto frívolo y superficial 

      • Delirios de grandeza 

      • Ausencia de remordimiento o culpa 

      • Crueldad y falta de empatía 

      • Empleo de argucias y de estrategias de manipulación 

      • Embotamiento afectivo (respuesta emocional superficial) 

      • Impulsividad 

      • Escaso control de la conducta 

      • Necesidad de estímulos Irresponsabilidad 

      • Trastornos precoces de conducta 

      • Conducta antisocial en la etapa adulta 

      • Tendencia a mentir de forma patológica 

      • Estilo de vida parasitario 

      • Promiscuidad sexual 

      • Ausencia de objetivos realistas a largo plazo 

      • Incapacidad para aceptar la responsabilidad de los propios actos 

      • Delincuencia juvenil 

      • Violación de la libertad condicional 

      • Versatilidad delincuencial

    • El siguiente paso para un narcisista es la psicopatía. 

    • Lo que más desean en el mundo los psicópatas es conseguir poder y atención.

    • Según investigaciones, entre el 2 y el 4% de la población mundial son psicópatas.

    • El 50% de los rasgos psicópatas son hereditarios y hay más hombres que mujeres.

    • La psicopatía implica en gran parte ser frío, poco empático e insensible a las necesidades de los demás.

  • El maquiavelismo 

    • La persona que lo presente estará tan centrada en sus propios intereses que manipulará, mentirá y se aprovechará de los demás para conseguir sus objetivos. 

    • Tienen siempre el control absoluto de sus acciones.

    • Los rasgos son:

      • Se centran solo en sus preocupaciones e intereses 

      • Sitúan el dinero y el poder por encima de las relaciones 

      • Se aprovechan de los demás y los manipulan para salir adelante 

      • Recurren con frecuencia a la adulación 

      • Carecen de principios y valores 

      • Es difícil llegar a conocerlos de verdad 

      • Son cínicos y no muestran ningún aprecio por la bondad o la moral 

      • Se muestran evasivos a la hora de comprometerse o de entablar relaciones emocionales 

      • Su naturaleza calculadora los hace en ocasiones muy pacientes 

      • Raras veces revelan sus verdaderas intenciones 

      • Tienen constantes nuevos encuentros sexuales 

      • Se les da bien decodificar situaciones sociales y a otras personas 

      • Les falta calidez en las interacciones sociales

    • Su peligro consiste en la extremada racionalidad (los psicópatas son más impulsivos)

    • El maquiavelismo implica en gran parte manipular a los demás en beneficio propio.

  • El narcisismo.

    • El narcisismo implica en gran parte sentirse merecedor de elogios y de un trato especial que los demás no reciben.

Aunque el instinto de priorizarnos siempre va a estar ahí, varios procesos internos se aseguran de que tengamos en cuenta los intereses de los demás en nuestras decisiones. No queremos quedar en ridículo; no queremos hacerle daño a nadie; tampoco queremos hacernos daño a nosotros mismos a fuerza de provocarnos remordimientos sin ningún motivo. Pensamos en las consecuencias a largo plazo. El narcisista no tiene a los demás en sus pensamientos. Para entender mejor al narcisista debemos repasar los cuatro tipos de personalidades que aparecen en el libro El hombre que estaba rodeado de idiotas, del mismo autor (y del que hice también un resumen, un podcast y un video en YouTube).

Por lo que se refiere a los introvertidos, los verdes y azules por lo general parecen más tranquilos y callados, y recargan más energía cuando no tienen que interactuar con demasiadas personas. Les basta con el reconocimiento que se dan a ellos mismos, no lo buscan en otros. Así pues, verde y azul no pueden ser narcisistas. Aunque los rojos tienen un ego considerablemente grande y potente (ego es «yo» en griego), no siempre les importa lo que los demás piensen de ellos, porque no están orientados a las relaciones. Pueden ser egocéntricos, sin duda, pero, por lo general, su forma de serlo no es de las que resultan más irritantes. Lo suyo es señalarte por qué tienen razón y todos los demás se equivocan. El comportamiento de los amarillos se ve desde fuera como un intento de llamar la atención. Si estás en una cena o una fiesta de algún tipo, fíjate en los grupitos de personas que se forman. Lo más probable será que en el centro de ellos haya amarillos. Estarán siendo graciosos o contando anécdotas divertidas, o entreteniendo a los demás de algún otro modo. Se les da bien conseguir que todo lo que dicen suene interesante e importante, y tienen un talento natural para lograr que los demás permanezcan atentos. En otras palabras: son oradores profesionales. Muchos de nosotros hemos caído rendidos ante el encanto de los amarillos y de su visión tan bien transmitida. Aunque a un buen número de personas, sobre todo si son verdes y azules, los amarillos y su comportamiento pueden llegar a sacarlos de quicio, yo diría que la mayoría de quienes se identifican con ese color son bastante inofensivos. Más allá de la ligeramente molesta obsesión de los amarillos consigo mismos, entramos en el terreno de un concepto del que se habla poco: el trastorno histriónico de la personalidad o THP, del que también hay un artículo en este blog. A las personas con THP les gusta muchísimo llamar la atención y a menudo realizan comentarios en voz alta, a veces incluso inapropiados. Su comportamiento puede parecer exagerado, y buscan la estimulación constante. Pueden ser personas sexualmente provocativas y expresar emociones potentes; lo que sea que necesiten para causar una fuerte impresión en todo aquel que se cruzan. Pueden ser muy egoístas, y a veces muy manipuladores en su intento de satisfacer sus propias necesidades. Si no se les permite vivir la vida un poco alocada que ellos quieren, o se les niega la adulación de un público, pueden incluso caer en una depresión. Pongamos el ejemplo de la ficticia Linda. Linda tiene veintidós años. Estudia Empresariales en la universidad. Cree que se esfuerza mucho, pero a sus profesores no les parece que haga todo lo que se espera de ella. La consideran una estudiante en la media. Linda tiene un círculo social muy amplio. Interactúa constantemente con un sinfín de personas atractivas y sonrientes en las redes sociales. Publica algo en ellas al menos una vez al día, y a menudo más. Sus publicaciones ofrecen abundante información sobre lo emocionantes que son sus días y sus noches. Podríamos decir que tiene montones de relaciones superficiales, pero solo una o dos amigas íntimas de verdad. Resulta un poco raro, de hecho, teniendo en cuenta su actitud abierta, su atractivo físico, el hecho de que proviene de una buena familia y de un buen barrio, sus aceptables habilidades sociales, su aparente popularidad y su prometedor futuro. Vive en un pequeño piso bastante céntrico, en una ciudad sueca de tamaño medio. Sus padres compraron la vivienda porque Linda no quería tener que madrugar tanto para llegar a tiempo a clase. Se quejó de ello repetida y sonoramente a sus padres, con insinuaciones cada vez más frecuentes de que deberían hacer algo al respecto si es que aún querían a su hija, así que ellos, a regañadientes, acabaron apoquinando. El piso costó casi tanto como la casa en las afueras en la que viven sus padres. Mientras Linda estudia, su madre —que tiene un trabajo a tiempo parcial— limpia el piso e incluso le hace la colada a su hija. La mujer ha intentado en un par de ocasiones dejar de encargarse de ello, dándole a entender con delicadeza a Linda que un adulto debería ser capaz de poner sus propias lavadoras. Pero en ambas ocasiones Linda se ha venido abajo ante la presión de tener que estudiar y llevar una casa al mismo tiempo. Su madre nunca se ha atrevido a preguntarle a Linda cuántas horas al día dedica a estudiar. Linda no les ha enseñado nunca a sus padres la nota de ninguno de sus exámenes. A decir verdad, Linda no dedica demasiadas horas a sus estudios. Ponerse a hincar los codos para un examen limitaría demasiado su vida social. Su carrera no es tan interesante como ella había esperado que fuera, así que dedica gran parte de su tiempo a salir de fiesta o a chatear por internet. No es que Linda no sea inteligente o que no tenga una buena formación. No le han faltado oportunidades. La razón por la que no se aplica en los estudios no está del todo clara. Lo que ella dice es que la vida no puede ser solo trabajar. También hay que dedicarse tiempo a una misma. A convertirte en la persona que vas a ser. A sentir las cosas. Linda considera que tiene derecho a un aprobado, así que ni se preocupa demasiado. Otros alumnos han aprobado los exámenes, así que, ¿por qué no iba a hacerlo ella? De hecho, parece que podría graduarse solo con repetir un par de exámenes de asignaturas clave. Antes de matricularse en Empresariales, Linda se tomó un año sabático para viajar. Ahora siente que necesita otro año sabático, tras toda la presión de los últimos cuatro años. Así que acude a sus padres y les pide que financien su estilo de vida unos cuantos años más, porque no acaba de tener claro a qué quiere dedicarse. Puede que busque un trabajo relacionado con sus estudios o que vuelva a estudiar durante un tiempo. Habrá que verlo. Es joven, y no tiene prisa por decidirse. Esas cosas muchas veces se solucionan solas. ¿Cuál es el problema aquí en realidad? Vale, Linda está un poco mimada. Sus padres son quizá demasiado generosos con su tiempo y su dinero. Por otro lado, tú, como padre, quieres a tus hijos aunque ya sean mayores. Claro que harías cualquier cosa para ayudarlos a despegar en la vida. ¿Qué padre no lo haría? El problema son los métodos de Linda para conseguir todo lo que ahora mismo tiene. Para que le compraran un piso en la ciudad que vale tanto como la casa de sus padres, los manipuló amenazándolos con suicidarse si no hacían lo que les pedía. Para convencer a su madre de que limpiara el piso y le hiciera la colada, lloró, gritó y acusó a su madre de no quererla. Para poder graduarse pese a tener un rendimiento mediocre, Linda ha acusado a uno de sus profesores de trato discriminatorio. Atemorizado, el profesor no ha tardado en concederle un aprobado. Para garantizarse un suministro de ropa nueva y zapatos bonitos —por no hablar de maquillaje suficiente para una producción de ópera—, Linda se ha asegurado de tener a su padre a sus pies. El hombre es incapaz de negarle nada. El presupuesto mensual de Linda para ropa es mayor que el de su padre para todo el año, pero aun así él sigue desembolsando dinero. Para ser alguien que solo tiene una o dos amigas de verdad pero muchos conocidos, a Linda no le ha temblado el pulso a la hora de apuñalar por la espalda a personas que no le caen bien. Si alguien la criticaba, ella se lo devolvía por triplicado. Si alguien no le prestaba la atención que ella creía merecer, hacía correr bulos y propagaba rumores maliciosos sobre la persona en cuestión. Las redes sociales son una herramienta maravillosa para difundir mentiras sobre quienes no se han mostrado lo bastante respetuosos o serviles. ¿Creen que Linda es muy amarilla, padece de THP o es una narcisista de aúpa? 

En el fondo el narcisista desea controlarlo todo. Los niños narcisistas no quieren justicia para nadie que no sea ellos mismos. Cuando no pueden tener más de algo, o lo mejor de algo, lo viven como una gran injusticia. A muchos narcisistas se les da muy bien hacerse las víctimas, porque es una buena forma de granjearse la simpatía de los demás. La simpatía resulta ser también un sinónimo de atención. Ansían prestigio y estatus. No tener que dedicar tiempo a las deprimentes tareas del hogar hace que un narcisista se sienta particularmente importante. Desean reconocimiento y elogios sin fin. Los demás son sus esclavos y además se les da bien esconder su verdadero yo, porque se dan cuenta de que su necesidad de adulación pública no siempre se verá con simpatía. No hay manera de complacer a un narcisista porque no hay oro suficiente o poder que lo satisfaga. Ese comportamiento es muy infantil, como el desprecio de un niño a un regalo muy caro. Podrías envolver un Bentley o un anillo con el mayor diamante del mundo y entregárselo a un narcisista, y se limitaría a colocarlos en su pila de regalos con todo el resto de su botín. No habría la menor señal de auténtica gratitud. Suelen sentirse tratados injustamente por la vida porque sus deseos no se hacen nunca realidad. Sus deseos serían que Dios se arrodillase ante ellos, pero… ¿y después qué? 

La autoestima está en boga en los últimos años. Los libros de autoayuda se venden como churros y una baja autoestima significa tu muerte social. Deberíamos gustarnos a nosotros mismos, sin ninguna duda, pero la admiración por uno mismo tiene con frecuencia efectos negativos, y el peligro de que te consideren un narcisista y el comportamiento dañino que se le asocia es solo uno de ellos. Lo suyo va más allá de la autoconfianza; son egocéntricos y arrogantes. Están plenamente convencidos no solo de que son únicos, sino también muy, muy especiales. No hay nadie como ellos en el mundo. Y eso se lo han inculcado desde pequeñitos los padres inseguros de sí mismos, con miedo a ser tachados de autoritarios o insensibles. El niño siempre obtiene un halago del progenitor de turno aunque esté despedazando un gato con sus propias manos. El narcisista no nace, se hace, se crea como se creó Frankenstein. Ahora, el karma también les llega a esos padres cobardes cuando se ven siervos de sus propios hijos. Ellos sabrán lo que están creando. Hay una gran diferencia entre tener autoestima y ser narcisista. Las personas con una sólida autoestima sin duda tienen una imagen positiva de sí mismas, pero también son capaces de una visión más amplia. No solo piensan en su propio beneficio, y su seguridad en sí mismas hace que no les importe ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Se consideran agentes morales y se esfuerzan por tomar decisiones éticas. Los narcisistas tienen una alta opinión de sí mismos también, pero dedican gran parte del tiempo a presumir de sus capacidades. No se presentan como considerados, agradables o humildes. No. Se ven a sí mismos como ganadores, y así se lo anuncian a cualquiera que esté dispuesto a escucharlos. Ni siquiera intentan ocultar el hecho de que creen ser los mejores. La persona con una autoestima alta no se ve un ser superior a los demás, el narcisista sí. Una persona con alta autoestima es querida, e incluso admirada por los no envidiosos. Un narcisista es odiado. He ahí una gran diferencia. 

Los narcisistas suelen dividirse en dos subcategorías: los de tipo extrovertido que todos reconocemos son los narcisistas grandiosos, y luego está un grupo más pequeño al que se denomina «narcisistas vulnerables», que son los que poseen una baja autoestima y no atraen tanta atención. Hay muchos estudios que demuestran que los adultos que puntúan alto en narcisismo también tienden a puntuar alto en autoestima. De hecho, esos individuos tienden a estar más satisfechos consigo mismos que la media de la población general. Lo mismo ocurre con los sociópatas y psicópatas, que a menudo tienen muy buena opinión de sí mismos. Así pues, eso de que el narcisista es en el fondo una persona insegura no es del todo cierto. Resulta que, en su fuero interno, la mayoría de los narcisistas se sienten de todo menos poca cosa. En realidad, se consideran completamente excepcionales. Por eso, el problema de un abusón, ya sea en el colegio o en el trabajo, no es la falta de autoestima o su inseguridad, sino la falta de estima por los demás. Los rasgos narcisistas perjudican sobre todo a las demás personas. Por ese motivo no considero que el narcisismo sea preferible en ningún contexto de ningún tipo, ni tan siquiera para la selección natural darwiniana o la supervivencia. Hay que recordar que el ser humano sobrevive en grupo, es un ser social. Y para ser acogido en la sociedad primero debes quererlo y la sociedad debe quererte a ti, algo que no sucede con los narcisistas. Que las personas que rodean a un narcisista le odien en secreto porque han descubierto sus mentiras dudo que sea beneficioso para la supervivencia del narcisista. 

En el amor, o en la pareja, estar con un narcisista es perder el tiempo, si lo que buscas es que te amen. El narcisista está por encima del resto y por lo tanto solo puede amarse a sí mismo. No busca una relación en la que ser feliz y hacer feliz a la otra persona. El narcisista se casa por interés. Puede que desee tener a alguien a su lado para aparentar ser buena persona, o para no hacer las labores del hogar, o tener tiempo libre mientras su pareja cuida de los hijos, etc. O todo a la vez. El hacer algo desinteresadamente, como amar, no es la finalidad del narcisista. Si presumen de dar limosna a un pobre es para eso, para presumir. Y si pueden, lo cuelgan en Facebook, Instagram y alquilan una avioneta que pasee por la ciudad un selfie suyo con el mendigo detrás y desenfocado. La desidia o el desinterés en la pareja del narcisista puede ser peor. Ignorar a un narcisista es la mejor manera de convertirse en el objeto de su furia desatada. Lo mismo sucede cuando se les desobedece. El narcisista considera que debe ser obedecido porque él es más que nadie. Para él las reglas no existen, pero para ti sus reglas son dogmas de fe. Otra manera de conseguir que se endurezca es diciéndoles que algo lo han hecho mal. No soportan las críticas. Como su trabajo es fantástico —probablemente esté entre lo mejor que se haya hecho nunca—, responderán con agresividad si alguien señala sus errores o fallos o incluso habla mal en público de su desempeño. Si te consideras de personalidad azul, procura no acercarte a un narcisista si no quieres acabar en el hospital. Otra cosa que los narcisistas no pueden soportar: que no se les permita hacer algo. Por tanto, a la pregunta de si un narcisista puede amar a otra persona en el sentido frommiano de ser feliz si la pareja es feliz pues no, no pueden. Para un narcisista, «te quiero» significa «me haces la vida más fácil». «Te quiero» también podría significar «me alegro de que respondas a mí y reconozcas mi grandeza». O «gracias por no irte a ninguna parte aunque no vayas a sacar gran cosa de esto». «Te quiero» en realidad significa: 

  • «Me encanta que me quieras.» 

  • «Me encanta que hagas que mi vida sea maravillosa, que sigas tolerando mis pequeños maltratos y que no me pongas en evidencia.» 

  • «Me encanta que te tragues todas mis mierdas, día tras día.» 

  • «Me encanta que asumas toda la responsabilidad de nuestra relación, y que la mantengas viva. Yo no tengo que hacer gran cosa, mientras que tú te desgastas intentando conseguir que yo te quiera como tú me quieres.»

  • En el peor de los casos, «te quiero» significa «eres más tonto de lo que creía; suerte tienes de que te deje pasar tiempo conmigo».

Eso es el amor para un narcisista. Parece, por lo tanto, que a los narcisistas no solo les cuesta querer, sino que con frecuencia consiguen que sus parejas se sientan tristes y abandonadas. Hay personas que describen sentirse utilizadas, explotadas, ignoradas, traicionadas y abandonadas. Y luego, encima, intensamente odiadas. Adulación y promesas que no se cumplen son estratagemas para conseguir que una persona se enamore de ellos, pero son palabras sin sentido. Destacaremos ahora frases del narcisista y su significado real.

  • Eres mi alma gemela = «Eres mi proveedor de último recurso de todo lo que necesito. Gracias por estar a mi lado». 

  • Es solo un amigo/una amiga = Tú eres mi principal proveedor de sexo, dinero, compañía, adulación o cualquier otra cosa que pueda necesitar.

  • Mi ex nunca reaccionaba así = Mi ex reaccionaba de la misma manera que tú, por eso es mi ex.

  • Te encanta el drama. Tienes la piel muy fina. Siempre reaccionas a la tremenda = En realidad, soy yo el motivo de todo este drama y, en el fondo, me encanta provocar el caos en cualquier situación.

  • Eres mucho mejor que mi ex. Él/ella estaba completamente loco/loca = Jamás admitiré que el loco soy yo.

  • Démonos un tiempo = Necesito tiempo para encontrar a otro/a gilipollas al que engañar, pero cuando necesite algo de ti tienes que dármelo. 

  • Somos muy diferentes = Yo soy mejor que tú y carezco de empatía. 

  • Te tomas mis bromas muy en serio = Mis bromas son una manera sutil de menospreciarte, pero es Dios quien te menosprecia.

  • Quiero follar. Ahora = He hecho algo muy malo, así que necesito reforzar tu vínculo hacia mí. 

  • No quiero sexo. El sexo no me interesa = Me gusta la sensación de poder sobre ti que siento cuando te muestras inseguro. Me hace sentir aún más superior.

  • Con mi expareja hacíamos el pino puente en la cama y tú no quieres hacerlo = En realidad mis exparejas tampoco querían hacerlo pero te chantajeo emocionalmente para ver si consigo que lo hagas.

  • Siento que te sientas así = Me da igual como te sientes, estoy fingiendo que me importa para que te calles. Es tu problema tener emociones, no el mío. 

  • No volveré a hacerlo nunca = Si me perdonas, mañana mismo lo vuelvo a hacer.

  • Soy buena persona = No soy buena persona pero necesito oírmelo decir para convencerme de ello.

  • Seamos amigos = Rebaja tus expectativas hasta que encuentre a otro gilipollas del que aprovecharme.

  • ¡Hasta aquí! = No soporto que seas una persona normal y que tengas emociones y empatía. 

  • Te crees muy guay = Eres muy guay, pero no puedes serlo más que yo. Dame tiempo y te destrozaré psicológicamente

  • A nadie le importan tus logros = La gente te hace caso y eso no puedo permitirlo, tengo que bajarte los humos.

  • ¡Estás loco! Eres un narcisista = Sé que el narcisista soy yo y me gustaría que te sintieras igual de mal que yo por ello.

Además de mentirte, engañarte y estafarte, otra de sus especialidades es identificar tus puntos débiles. Lo hacen igual que los psicópatas: en los primeros pasos de vuestra relación, dedicarán una gran cantidad de tiempo a averiguar quién eres. Básicamente, te estarán estudiando. Sobre todo es habitual durante la fase inicial de bombardeo amoroso, cuando te colman de todo tipo de falsas promesas, flores y bombones. Te contarán secretos inventados sobre sí mismos para que te abras a ellos y les cuentes cosas que quizá no te apetecía contarles. Están buscando tus puntos débiles. Tus miedos y todo aquello que te disgusta del mundo (incluso de ellos) es gasolina para su fuego interno. Igual que pueden colocarte en un pedestal haciendo todas las cosas que saben que te gustan, pueden bajarte de allí cuando les apetezca a base de hacer todas las cosas que no te gustan, a veces de un modo muy cruel. Depende solo de lo que el narcisista quiera en cada ocasión. Y su excusa para hacerlo simplemente será  ridícula, aunque ya sabes que les importa poco lo que pienses de su excusa. Derrochan encanto cuando les interesa y es posible que te tachen de loco para que los que te rodean les crean a ellos y no a ti. Recuerda que el narcisista no siente empatía, pero sabe perfectamente darte lo que necesitas para atraparte en su red. Una de las razones por las que te estudian a conciencia es para aprender a imitarte. No sienten, imitan sentimientos que han visto en ti o en los demás. Pero también tienen sus puntos débiles. 

  • No soportan ser ignorados (eso les indica que no tienen poder sobre ti)

  • Son conscientes de su falta de sentimientos y los problemas que ello acarrea.

  • No suelen ser peligrosos en el plano físico (pero mucho en el psicológico).

  • Fragilidad del ego (a pesar de su apariencia de superioridad, suelen tener una autoestima muy frágil que depende de la validación externa).

  • Hipersensibilidad a la crítica (las críticas -incluso constructivas o leves- pueden desencadenar reacciones desproporcionadas, ira o retraimiento).

  • Necesidad constante de admiración (su autoestima depende excesivamente de la atención y el reconocimiento de los demás. Sin ello, se sienten vacíos o inútiles).

  • Incapacidad para manejar el rechazo o el fracaso (el rechazo puede vivirse como una humillación intolerable, lo que puede generar venganza, negación o victimización).

  • Falta de empatía real (tienen dificultades para ponerse genuinamente en el lugar de los demás, lo que debilita sus relaciones personales).

  • Relaciones superficiales o disfuncionales (suelen tener relaciones basadas en la utilidad, el control o la imagen, más que en el vínculo afectivo real).

  • Necesidad de control (buscan controlar su entorno y a las personas cercanas para mantener la imagen de poder o superioridad).

  • Temor al abandono (aunque lo nieguen o lo disfracen con arrogancia, pueden temer profundamente ser dejados de lado o ignorados).

  • Dependencia emocional encubierta (aunque parezcan autosuficientes, muchas veces dependen emocionalmente de los demás para sostener su autoimagen).

  • Dificultad para asumir errores o responsabilidades (culpan a otros para proteger su autoimagen y rara vez reconocen fallas propias).

En la relación con un narcisista, saber cuando te está manipulando te puede dar una ventaja primordial. Estas manipulaciones son:

  • Respuesta positiva arbitraria (primero te elogian para seguidamente ignorarte para tiempo después -dependiendo de tu apatía- volverte a elogiar y el silencio nuevamente, entrando así en una montaña rusa de emociones que puede llevarte a hacer cosas por el narcisista que no hubieras pensado hacer en la vida). En este sentido, si tu personalidad es mayoritariamente roja te enfadarás y pedirás explicaciones por tan raro comportamiento. Al azul las alabanzas no le afectan y por lo tanto el comportamiento irregular del narcisista le afectará muy poco. Al amarillo le afectará, ya que necesitan la aprobación de los demás para ser felices y poco a poco sucumbirán a los deseos del narcisista. Será el verde el que sufrirá más, ya que por no cambiar las cosas acatará las órdenes sin rechistar, sean las que sean.

  • Respuesta negativa arbitraria (deja de hacer algo que a ti no te gusta cuando tú empiezas a hacer algo que a él le gusta. El resultado es que acabas haciendo lo que él quiere). Un ejemplo de esto son los gritos y reproches que recibes al planear una juerga con los amigos. Si cancelas la cita vuelve la armonía a la pareja. El problema es que, si empiezas a ceder, es muy probable que sigas haciéndolo para evitar su enfado. Y a partir de aquí tu comportamiento lo decide él.

  • Combinación de las dos anteriores (al no poder predecir su comportamiento te sometes directamente a sus caprichos y acabas anulado). Esta manipulación puede ser consciente o inconsciente. Confía en tu instinto. Si algo te da mala espina, lo más probable es que esté mal. No hace falta disculparse por tus sentimientos en una situación así. Tienes derecho a hacer lo que tengas que hacer para protegerte.

  • Bombardeo amoroso (empieza anunciando su amor incondicional por ti. Se abre completamente a ti, quizá confesándote durante la cena (que tú pagas, claro) que nunca antes ha conocido a nadie como tú. Es increíble. Eres la persona más excepcional que ha conocido en toda su vida, y quiere envejecer contigo. Ese masaje a tu ego continúa hasta que te rindes, básicamente. Todo eso puede pasar a las tres semanas de conocer a esa persona). Al rojo insensible, esta técnica le dará alas para ser más Alfa de lo que es. El amarillo estará encantado de haber conocido a su alma gemela, una persona que la agasaja y escucha todas sus batallitas (aunque no sabe que es para chantajearla con sus secretos). A los verdes les gustará oír que merecen su propio espacio y que ya se ocupa el narcisista de dárselo. Los azules caerán en sus redes al oír que están entre el 3% de personas más inteligentes que el narcisista ha conocido jamás. Añade lo siguiente a la ecuación: regalos, flores, gestos cariñosos, ternura, besos y mensajitos amorosos de tu admirador las 24 horas del día, siete días a la semana. Pero en cuanto te tenga atrapado, todo esto desaparece. Si eres rojo, empezará a decirte de pronto que eres demasiado dominante y que tu necesidad de llevar la voz cantante en todo le resulta asfixiante. A los amarillos les acusará de ser demasiado caprichosos e inmaduros y de no escuchar nunca y, a los verdes, de resistirse tozudamente a cualquier cambio y de no querer salir nunca de casa. En cambio, a los azules es probable que se los regañe por ser tan increíblemente aburridos y perfeccionistas. Poco a poco, gradualmente, las cosas van a peor. A mucho peor. Aun así, hay momentos en los que recibes la atención que ansías. De repente, te descubres disfrutando de un fin de semana romántico, con montones de momentos maravillosos que compartir. Lanzas un suspiro de alivio. ¡Fiu! Tu pareja ha vuelto a ser la persona cariñosa que aprendiste a querer. Ni mucho menos, te está manipulando. La actitud frente al bombardeo amoroso debe ser primero de incredulidad, mantén la calma, piensa con la cabeza y ten los pies en la tierra. En el primer mes de relación es imposible saber si esa persona es la mujer o el hombre de tu vida. Keep calm, que te va la vida en ello.

  • Pantalla de humo (oirás frases como “estás exagerando” o “la culpa es tuya por no hacerme caso” si crees que te es infiel, por ejemplo). Encontrar un preservativo usado en el coche puede derivar en ser tú el culpable por husmear en sus cosas. Para no caer en su trampa puedes decirle cosas como: «Me parece que estás cambiando de tema, ¿no? ¿Podemos acabar primero la conversación que estábamos teniendo?»; o «Claro que podemos hablar de mis defectos. Pero ahora mismo me interesa más saber por qué tienes pintalabios en el cuello de la camisa»; o «Oigo perfectamente, no hace falta que grites. Es desagradable. Por favor, deja de hacerlo ahora mismo». O la respuesta más sencilla de todas: sal de la habitación, de la casa o del país. Otra opción es sacar el tema cuando haya personas delante.

  • Utilizará tus emociones en tu contra. Al rojo le echará en cara su arrebato de furia por algo que el manipulador ha hecho y ha disgustado al rojo. Al amarillo le echarará en cara su parloteo sobre él mismo y sus sentimientos sin que le escuche, cosa que el amarillo no podrá refutar. El manipulador tal vez desvíe la atención del verde diciéndole: «Nunca dices nada, eres un cobarde y siempre te echas atrás. ¡Te da miedo discutir de cualquier cosa! ¡Estoy harto de ti!». Si por casualidad el verde explota, el manipulador aprovechará la vergüenza que siente el verde tras soltar mierda guardada desde hace años y se hará la víctima (algo que hace divinamente). Al azul será tan fácil discutir con él como dándole a escoger entre el blanco y el negro según su intuición. Si el precio a pagar es muy caro para el azul, le chantajeará con sentimientos (tú ya no me quieres, el dinero es más  importante para ti que yo, etc.). Y si eso no funciona, lo infalible es llorar. Para no ser manipulado, el autor nos aconseja ser sinceros y decirle al narcisista que sabemos que nos está manipulando. Actúa como un rojo. Deja que salgan tus verdaderas emociones y reacciona de forma contundente y rápida.

  • Luz de gas (consiste en confundir a la víctima y desequilibrarla). Un ejemplo es decir que prepares las maletas porque el fin de semana tiene una sorpresa para ti. Cuando llega el sábado y tu sacas el tema, él no sabe de qué estás hablando porque ya tenía planes con sus amigos. Es más, es posible que te eche en cara tu mala memoria. Puede decir que va a salir con su amiga Susana y cuando descubres que Susana se fue al cine con su novio ella te dirá que Susana no, que te dijo Sandra. En ese punto, tu novia recurrirá a alguna artimaña. Si eres rojo, te dirá que eres un payaso insensible y que no la escuchas; si eres amarillo, que solo piensas en ti mismo y que deberías hacer el esfuerzo de aprenderte los nombres de sus amigas; si eres verde, levantará el tono de voz y te gritará hasta que te des por vencido; y si eres azul, puede que ponga en duda tu capacidad mental: ¿no habría que hacerte un chequeo por si tienes alzhéimer? Hacer luz de gas es crear confusión. El narcisista dice una cosa el lunes, otra el martes y niega haber dicho ninguna de las dos cuando llega el miércoles. 

  • Intimidad fingida. Al principio de la relación, el narcisista revela detalles íntimos (que probablemente resulten ser inventados) sobre sí mismo, lo que te lleva a compartir también cosas sobre ti; unas confesiones que acabarán instrumentalizadas y se volverán en tu contra. 

  • Chantaje emocional. El narcisista encuentra maneras de culparte de todo lo que no fluye en la relación. 

  • Insultos indirectos. Se trata de desprecios más o menos sutiles, ocultos bajo una capa de falsa benevolencia: «Me gusta cuando te pones ese vestido, ¡te adelgaza un montón!». 

  • Insinuaciones. Son afirmaciones tan ambiguas que es difícil determinar lo que se está diciendo. Por ejemplo: «¿Sabes? Se puede ganar mucho dinero con los delitos de guante blanco». 

  • Declaraciones vacías. Los narcisistas no le dan mucha importancia a nada de lo que dicen. Son capaces de soltar cualquier cosa que les parezca apropiada en el momento. Por ejemplo: «Te quiero». Quizá te proporcione un instante de alivio, pero no querrá decir nada. ¡Los narcisistas no saben lo que es el amor! 

  • Restarle importancia a las cosas. El narcisista te convence de que lo que ha hecho no es para tanto: «¿Cómo? ¿Que eso no lo hace todo el mundo? ¡Pero si no ha pasado nada! ¡Ya estás otra vez fijándote en nimiedades!». 

  • Mentiras. ¿Cómo se detecta una mentira en medio de tantas tonterías? Si te fijas en los demás comportamientos de la lista, puedes deducir, sin peligro a equivocarte, que el narcisista también te está mintiendo a ti. Sobre cualquier cosa. Constantemente. ¿Está moviendo los labios? Empieza a grabar. 

  • Condescendencia. Es una jugada clásica, que consiste en restarles importancia a todas las opiniones, emociones o experiencias a las que des voz. Por ejemplo: «De verdad que no deberías sentirte así. Es broma, ¿no? Seguro que no ha sido para tanto». 

  • Encanto. Muchas veces, los narcisistas intentarán ganarte primero con encanto. No suelen empezar insultándote: ese enfoque no les ha funcionado demasiado bien en el pasado. Te dirán cosas que nadie te ha dicho nunca antes. Y, la verdad, ¿a quién no le gusta que le hagan perder la cabeza con un montón de estupendos piropos? 

  • Olvidos deliberados. Los narcisistas «olvidan» ir a comprar antes de la cena, pese a que prometieron hacerlo. O se olvidan de tu cumpleaños. O de llamarte desde la habitación del hotel... 

  • Rabia. Gritos y chillidos para conseguir que des marcha atrás si criticas de algún modo el extraño comportamiento del narcisista. 

  • Hacerse la víctima. Esta es una de sus principales estrategias. Los narcisistas son capaces de un cierto grado de autocompasión. Y pueden hacerse la víctima como el que más.

  • Racionalización. Es un mecanismo de defensa habitual, solo que aplicado deliberadamente en este contexto. Implica dar razones lógicas para acciones poco lógicas. Por ejemplo: «Siento haberte pegado... Me pongo como loco cuando me provocas». O bien: «Sé que no debería conducir si he bebido, pero tenía tantas ganas de llegar pronto a casa para verte...». 

  • Adulación. ¿Hace falta más explicación? Todos sabemos lo que nos hace sentir que alguien muestre admiración por nuestro aspecto, inteligencia o buen gusto. A los narcisistas tampoco se les escapa.

La confianza es la base de toda relación. Respecto a esto el autor dice: "El consejo que suelo darles a las personas que se preguntan cómo decidir si pueden confiar en alguien es que pongan frente a frente sus palabras y sus hechos. Si por lo general coinciden, estupendo. ¡Puede que tengáis un futuro juntos! Si sus palabras nunca o solo a veces coinciden con sus hechos, no hay una base para la confianza. No puedes confiar en esa persona”. La confianza depende de tres cosas: la predictibilidad, la fiabilidad y la convicción. Un comportamiento impredecible genera desconfianza en el otro, porque le da a entender que no conoce al que tiene a su lado. El narcisista no tiene palabra. La fiabilidad es importante también. Una relación sana es una relación en la que el uno se fía del otro. Si esa persona ha estado a tu lado a las duras y a las maduras y sigue estando ahí para protegerte de los males del mundo, puedes fiarte de ella. Si por el contrario desaparece en los malos momentos y aparece sólo cuando las cosas van bien…, hay que darle una patada en el culo. Por último está la convicción. ¿Hasta qué punto estás convencido de que esa persona responderá a tus necesidades y se comportará como una pareja atenta y cariñosa más allá del primer mes? Piensa que el narcisista vive en el ahora y por lo tanto lo quiere todo y ya. Si tu pareja te apremia para iros a vivir juntos al mes de haberos conocido, por lo menos duda. Los manipuladores hábiles son expertos en ganarse tu confianza, pero se les puede dar peor mantenerla, a menos que tú dejes que se salgan con la suya, claro. Una vez que hayas descubierto los trucos del manipulador, actúa de inmediato. Mañana puede tenerte ya atrapado en su telaraña.

Las personas con un fuerte sentido de la empatía son objetivos favoritos, porque están siempre dispuestas a abrirle los brazos a cualquiera que parezca que podría necesitar un poco de ayuda. A los narcisistas se les da muy bien hacerse las víctimas, incluso cuando en realidad son los agresores. Es un poco como si un lobo pidiera ayuda a una oveja. Ya puedes ser inteligente o tonto, rico o pobre, que si puedes ponerte en la piel del otro el gran actor que es el narcisista te llevará a dónde él quiera llevarte. Veámoslo con las cuatro personalidades. 

Los rojos son fuertes y enérgicos, y no aguantan tonterías de nadie. Creen en la venganza instantánea. Son personas duras, desagradables y competitivas que disfrutan de una buena pelea. ¿Cómo podría nadie con ellos? La gente a menudo agacha la cabeza ante los rojos. Así que, ¿qué crees que podría pasar si se cruzaran con alguien que no lo hiciera? Lo que funciona con los rojos es elogiarlos —aunque sutilmente, no te olvides— por algo por lo que se los suele criticar. Por ejemplo, a muchos rojos se les dice constantemente lo insensibles que son. Aunque a algunos rojos quizá les divierta que la gente les tenga miedo, en el fondo son como todo el mundo: lo que más quieren es que los quieran y los respeten tal y como son. La diferencia está en la forma de demostrarlo. Así que cuando alguien se atreve a demostrarles su aprecio por esas características en particular, les da de lleno. El método del narcisista para ganarse la confianza de un rojo es sencillamente echarle cara. Y como el rojo no suele pedir ayuda, el manipulador se asegura un largo período de tiempo para trazar su plan. 

El punto débil de los amarillos es su desmedida sociabilidad. Sin compañía, los amarillos se aburren o se quedan sin ideas. No pueden hablar, bromear o reírse con nadie, y no pueden recurrir a quienes tienen a su alrededor. Esa es la clave de la vulnerabilidad de un amarillo: el aislamiento social. Cualquier narcisista decidido que esté intentando manipular a un amarillo empezará asegurándose de que el amarillo quede aislado del mundo exterior. Se esforzará en apartar al amarillo de sus amigos, de su familia y de cualquier acto social relacionado con el trabajo. Poco a poco desaparecerán los contactos de la víctima, lo que hará que el amarillo se acerque, paso a paso, al narcisista. Si la víctima no tiene a nadie con quien hablar, el narcisista no tardará en convertirse en la única persona que la escucha. El narcisista dirá a un amarillo que un amigo o su pareja ha dicho de él que no vale nada, que se cree gracioso cuando no lo es… En resumen, le bajará los humos, pero por boca de otros. Y lo aislará del resto para ser el narcisista su confidente. 

El principal punto débil de los verdes es su tendencia a rehuir el conflicto. Un narcisista que intente clavarle las garras a una persona verde, por lo general, se centrará en su sensibilidad a las críticas y su aversión al conflicto. Como los verdes rehúyen las decisiones difíciles, estarán encantados de que otra persona tome todas las suyas. Si en algún momento su víctima se resiste, lo único que tiene que hacer el narcisista es levantar un poco la voz. Una discusión a gritos a la semana debería bastar para mantener al verde a raya indefinidamente.

Los azules tal vez sean las personas más difíciles de manipular. Los narcisistas, desde luego, no podrán resistirse a intentar engañar a un azul. Aunque las cosas pronto se les pondrán difíciles, porque los azules lo recuerdan todo y lo apuntan todo. Una manera de hacer que la gente desconfíe de un azul es atacar su credibilidad. El narcisista se rodeará de lacayos y serán estos los que halaguen el trabajo del narcisista menospreciando el perfecto trabajo del azul, que poco a poco irá dudando de su destreza. Probablemente sea mucho más fácil para una mujer narcisista atractiva engañar a un hombre azul con pocas habilidades sociales. Puede que los azules dependan menos de las relaciones personales que la mayoría de las personas, pero aun así tienden a formar lazos muy estrechos con las personas con las que sí se relacionan. 

Ahora veamos cómo se hace un narcisista. Existen varias teorías distintas sobre cómo surge el narcisismo en un individuo. En términos generales, todo se reduce a la naturaleza o la crianza, o a una combinación de ambas. Hay estudios que dan a entender que los niños que se convierten en adultos narcisistas suelen ser hijos de narcisistas. Otros estudios no han encontrado una correlación determinante. Los hijos de personas con mucho éxito corren también un riesgo mayor, sobre todo si carecen de los atributos que hicieron triunfar a sus padres. Y, por supuesto, lo mismo ocurre con los niños mimados de familias acomodadas (y no tan acomodadas). Distintos tipos de traumas infantiles pueden provocar que los niños «desactiven» sus capacidades empáticas. La autoprotección del menor aumentando su ego se le llama “herida narcisista”. Por el lado contrario, la sobrevaloración sistemática de los padres podría provocar que un niño malcriado desarrollara una sensación sobredimensionada de tener derecho a todas las cosas buenas de la vida, y raras veces le ayudará a mostrar respeto por las emociones de los demás. Básicamente se les enseña a pensar que son mejores que sus iguales. Varios estudios han revelado también que esa misma sensación de sentirse con más derecho a todo que los demás es frecuente en hijos de padres permisivos con su mal comportamiento y que les permitían pisotear a los demás sin ni siquiera disculparse a continuación. En cambio, los padres que establecen límites sobre lo que es un comportamiento aceptable crian a niños con una actitud hacia las reglas y las normas mucho más saludable. Otro fenómeno que parece desencadenar tendencias narcisistas es cuando los padres tratan a sus hijos como si fueran trofeos. Eso degrada a los niños a meros objetos de los que presumir, como un bolso o un coche. También enseña al menor a ver a los demás como objetos, en lugar de como individuos de carne y hueso. Este maltrato infantil por parte de un progenitor narcisista provoca que las víctimas se encuentren en un estado de alerta constante ante un peligro que ya no está presente en sus vidas. Esa mentalidad hipervigilante hará también que los hijos de narcisistas sufran ataques de pánico, fobias y otros trastornos del estado de ánimo que pueden limitar de forma significativa su capacidad para vivir una vida plena y productiva. Así pues, tratar a un hijo de tonto o de especial puede provocar el nacimiento de un narcisista de manual. Y si el narcisista tiene un hijo, los traumas de ese niño pueden convertirle en un padre maltratador o sobreprotector. Y la rueda narcisista se eterniza de generación en generación. 

Hay quiénes opinan que ser psicópata o narcisista no se elige, y por lo tanto su enfermedad debe ser un atenuante de sus malas acciones. Sufrir un trastorno de personalidad no te exime de toda responsabilidad por tus actos. El problema que tendrá tu hijo narcisista es que sus días los acabará sólo y olvidado, porque los narcisistas no caen bien a nadie. ¿Odias a Trump? Pues consintiendo todo a tu hijo estás creando uno.

La idea de que un poco de narcisismo quizá pueda ser bueno está, de hecho, bastante extendida. Tal vez se exprese de formas diferentes, En nuestro competitivo mundo, ser duro y ambicioso es toda una ventaja. Un fuerte deseo de llegar a lo más alto aumentará sin ninguna duda tus posibilidades de triunfar. Tener que pasar por encima de los demás para llegar a donde quieres no es más que un efecto colateral desafortunado pero inevitable. Nuestros televisores están a reventar de personas que no hacen otra cosa que hablar de sí mismas, alardear de sus casas y sus coches y, para ser sinceros, mostrar un revelador grado de egocentrismo. YouTube está plagado de estos enfermos mentales necesitados de halagos y deseosos de que les inflen el ego en los comentarios.  Pero tarde o temprano el influencer de turno  tendrá que asumir que es un mortal más y que lo único que le diferencia del resto es su falta de escrúpulos. La fama y el éxito no siempre garantizan un final feliz, y muchos personajes célebres terminaron en la ruina económica, emocional o profesional. Aquí tienes algunos ejemplos destacados:

  • Elvis Presley

  • Michael Jackson

  • Nicolas Cage

  • Lindsay Lohan

  • Mike Tyson

  • Maradona

  • Bernie Madoff

  • Oscar Wilde

Drogas, malas inversiones y problemas legales son las causas principales de que los “dioses” se vuelvan de carne y hueso. Creerte Dios tiene estas cosas, que no lo eres, simplemente te lo crees. El dinero no te va a caer del cielo, tus seguidores crecen y dejan de seguirte, aparecen nuevas tecnologías, puedes sufrir robos, secuestros, padecer depresión, etc. Al final el narcisista sólo es una persona que se cree superior a las demás haciendo lo mismo que hacen otros. Si eres narcisista y por una casualidad entre mil millones reconoces tu enfermedad mental,  supongo que te preguntarás si puedes curarte. Pues no nos vamos a engañar, va a ser muy complicado. Para empezar tendrás que ir a terapia y hacer caso a un señor que seguro que crees que sabe menos que tú de terapias. La terapia del TNP busca lo siguiente: 

  • ayudar al narcisista a superar su resistencia a la terapia 

  • identificar los comportamientos narcisistas que le complican la vida 

  • explorar experiencias pasadas y supuestos que quizá le hayan llevado al comportamiento narcisista 

  • ayudar al narcisista a admitir que esos comportamientos tienen un impacto negativo en los demás 

  • sustituir los pensamientos grandiosos por otros más realistas 

  • explorar nuevos patrones de comportamiento y ayudar al narcisista a ponerlos en práctica 

  • ayudar al narcisista a ver las ventajas de esos comportamientos recién aprendidos

Y otro disgusto: no hay pastillas milagrosas que puedan curar el narcisismo. El problema real es porqué Dios querría dejar de ser Dios. Además, Dios no enferma. ¿Curarse de qué, entonces? Los narcisistas introvertidos, los que tienen una autoestima más débil, funcionan de otra manera. Los llaman «narcisistas vulnerables». Son más conscientes de lo distorsionado de sus ideas de superioridad, y tampoco albergan ilusiones sobre lo superiores que son en realidad, por más que deseen con todas sus fuerzas serlo. Esos individuos pueden caer en la depresión, y esa condición es definitivamente tratable. Pero éstos curarán la depresión, pero seguirán siendo narcisistas. Y la única esperanza para los que sufren a un narcisista es que también envejecen y mueren.

Por desgracia la convivencia con un narcisista puede acabar con nosotros psicológicamente. Lo primero que debe hacer la víctima del narcisista es afrontar la situación sin miedo, con decisión. Es como ir en moto por la ciudad, solo necesitas estar pendiente del trafico y prestar atención, y todo saldrá bien. El principal patrón de comportamiento que deberías buscar es si lo que la persona dice, tal vez incluso de forma repetida, encaja con lo que hace. Para el narcisista, los que le rodean siempre le decepcionan. Haga lo que haga, esa persona nunca será lo bastante buena. Siempre habrá motivos para la crítica y la insatisfacción. En este sentido puedes preguntarle porqué está contigo. Ponerse del lado del resto del mundo menos del tuyo es otra táctica narcisista común. Si el narcisista cree que puede fregar el piso mejor que tú, pues adelante, que te lo demuestre. Si no desea demostrártelo es tan fácil como mandarle callar o recordarle que únicamente se equivoca quien actúa. Otra táctica es poner de excusa a otros de su fracasada vida. Puedes oír cosas como que si no se hubiera casado contigo ahora sería una superestrella de Hollywood. Los hijos también pueden tener la culpa de que siga siendo pobre. Suele tratar a la pareja como un saco de boxeo, por eso puedes comprar uno, ponerle tu foto y decirle que lo reviente a puñetazos si quiere. Durante un rato por lo menos te dejará en paz. Los narcisistas pueden ser muy fríos, y en realidad no son demasiado emocionales. Les gusta mantener a sus parejas a cierta distancia, para dejar un margen de duda sobre sus sentimientos hacia la otra persona. Es algo que parece funcionar, a juzgar por las hordas de personas que parecen estar dispuestas a soportar casi cualquier cosa para ganarse su aceptación. Una versión de eso mismo es hacer que su pareja se sienta culpable por querer tener relaciones sexuales con él. De nuevo, el objetivo es conseguir que la otra persona se sienta aislada y sola. Aquí se le puede dar de su propia medicina y recordarle a menudo que tú ex estaba siempre dispuesto a empotrarte contra el armario. Además de aislarte de tu familia y tus amigos (para que no te hagan entrar en razón), otra táctica es amenazarte con el divorcio continuamente. Los narcisistas muchas veces amenazan también con demandar o presentar cargos contra sus exparejas. Las denuncias van desde disputas por dinero hasta quién se queda la casa; incluso llevan la batalla por la custodia de los hijos a los tribunales (hijos que no van a cuidar, pero si no son para él no son para nadie). Los narcisistas grandiosos son agresivos por naturaleza y no les importa iniciar una pelea. Los conflictos no les incomodan tanto como a otras personas. En este sentido puedes darle la razón, los niños y todo el dinero que quiera. El dinero puede aceptarlo pero los niños, eso es otra cosa. Ser esclavo de sus hijos no entra en sus planes. Recuerda que su deseo es hacerte el máximo de daño posible, por eso tu misión será hacerle ver que quedarse con todo es una liberación para ti y podrás así llevar una vida de juergas y desenfreno sexual. Ahora viene lo que no debes hacer:

  • Bajo ninguna circunstancia debes aceptar ningún tipo de maltrato por parte de un narcisista (o por parte de ninguna otra persona, ya que estamos).

  • No debes dejarle en evidencia delante de otros si no quieres ser el protagonista de la III Guerra Mundial. Recuerda que tú eres una buena persona, no te pongas a su nivel. No lo hagas a menos que estés en terreno muy firme, con aliados de los que estés completamente convencido de que no van a dudar jamás de ti. Una solución a esto es no reaccionar. Déjalo que rebuzne, los hechos hablan por ti. Piensa que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo. Cuando el narcisista se queje de lo aburrido que eres, sabrás que vas por el buen camino. La mejor opción siempre es ignorarlo y así buscará otra víctima. 

  • No utilices las palabras «narcisista», «psicópata», «monstruo» u otros términos similares. Eso solo servirá para provocarle. Limítate a hablar de su comportamiento. Di únicamente: «Lo que me estás haciendo es inaceptable y quiero que pares de inmediato».

  • No digas: «¡Eres tan desagradable conmigo siempre! Me duele muchísimo». Sino: «Ayer me dijiste delante de mi familia que crees que empiezo a parecer mayor y que estoy desmejorada. Eso no está bien». 

  • No digas: «Me tratas como a un cajero automático con patas, y me resulta humillante». Sino: «¡Me pediste prestados otros 50 euros el mes pasado y me dijiste que me los devolverías en tres días! Devuélveme el dinero que me debes ahora mismo». 

  • Bajo ninguna circunstancia digas: «Cuando sales toda la noche, yo no sé qué te dedicas a hacer, y eso me hace sentir insignificante y hace que crea que no me quieres». Sino: «No me parece bien que salgas de fiesta toda la noche. No es una buena base para una relación funcional». 

  • Otra cosa que deberías evitar es lanzar amenazas vacías, porque eso puede propiciar un comportamiento agresivo por parte del narcisista. Por lo tanto, no digas: «Voy a cortar contigo si no dejas de enviarles mensajes a tus ex». Sino: «Un hombre de verdad le haría caso a su mujer actual y no a las anteriores. ¿Tú qué vas a hacer?».

Lo ideal es que escribas en un papel lo que te hace y lo que quieres que haga en sustitución. Nada de gritos, de comunicarle tus sentimientos. Escribe y dale el papel. Si tu pareja es de la variedad más común y obstinada, puede que te diga que entiende lo que le quieres decir, pero que aun así no tiene intención de cambiar. En ese caso, al menos eres libre de marcharte. Puede también reprocharte que no eres perfecto, pero recuerda que el narcisista busca pelea, no se la des. Si promete cambiar y tras un tiempo prudencial no lo hace, coge la maleta y vete. Tú no eres lo suficientemente importante para que el narcisista cambie. Lo siento. Y para no caer en la tentación de volver con él, rodéate de personas sinceras que te quieren y hazles caso. La inmensidad del mar se ve mejor desde el espacio. Otras tácticas a usar para hacer frente al narcisista son:

  • Tras una discusión respira hondo tres veces, deja pasar un tiempo, piensa con la cabeza, no actúes por instinto y no pidas permiso si deseas pensártelo dos veces. Simplemente dile que necesitas pensar tu decisión y que ya se la comunicarás cuando la tengas. Mientras tanto, no le cojas el móvil y no contestes a sus ruegos. Recuerda, indiferencia. Si los dos estáis en la misma habitación, las cosas pueden no ser tan fáciles, claro. Sin embargo, siempre hay un café que ir a buscar, un baño que visitar o una persona a la que saludar. Saca el móvil y finge ver un email que exige una respuesta inmediata. Levanta un dedo y sonríe con aire de disculpa. Si eres un rojo, puede que hayas pasado ya al capítulo siguiente pero, en cualquier caso, serás dolorosamente consciente de la frecuencia con la que te equivocas por culpa de las prisas. A veces reaccionas demasiado rápido para tu propio bien. Si eres amarillo, el reto será mantener la boca cerrada y no dejar escapar un montón de opiniones sin filtro. Detente. Piensa. Si eres verde, cíñete a lo que sabes hacer mejor: no digas nada. Ignora tu aversión al conflicto por un momento y saca la principal arma de tu arsenal verde: el comportamiento pasivo-agresivo. Sacude la cabeza y dile que lo consultarás con la almohada. No digas que sí cuando quieres decir que no. Ahora repítelo once veces. Por último, si eres un azul, quizá ya te hayas dado cuenta de lo razonable de mi sugerencia. No te supondrá ningún problema quedarte mirando al manipulador mientras te lo piensas. El silencio no te molesta, y ahora tienes una solución limpia y práctica que aplicar —probada empíricamente, además— siempre que alguien intente que le des una respuesta inmediata a una cosa u otra.

  • Sé un disco rayado. Solo repítele que ya le dirás algo sobre X. No serán necesarias ni excusas ni largas explicaciones. “Lo tengo que pensar, ya te diré algo” debe ser la única frase que salga de tu boca por mucho que insista en tener una respuesta tuya. Si puedes demostrar que no cederás a la presión en forma de lágrimas, gritos, amenazas, promesas o lo que sea que pueda funcionar con alguien como tú, habrás recuperado el control de la situación. 

  • Desprograma el miedo, la ansiedad y la culpa. El manipulador querrá verte alterado, y estará dispuesto a gritarte, a amenazarte, a sollozar, a llorar, a hacerse la víctima o el mártir, o todo a la vez solo para que sientas miedo, ansiedad o culpa. Hasta entonces, además, ha funcionado. Pero ya no. Durante el proceso de liberarte de un narcisista, harías bien en pensar en tu propio bienestar. Enfrenta tus miedos poco a poco, paso a paso. Y recuerda que no es culpa tuya tener a tu lado una persona que sufre una enfermedad mental. 

  • Pon acontecimientos en tus palabras. Si puedes hablar con él a solas, este es el esquema a seguir: «Cuando tú [describe el comportamiento que quieres que abandone el manipulador]», «me siento [describe en detalle las emociones negativas que eso te produce]». «Si dejaras de [el comportamiento problemático] y [describe el comportamiento que preferirías ver en esta situación]», «yo me sentiría [explica exactamente cómo te gustaría sentirte cuando estás con tu pareja/jefe/compañero de trabajo/madre, o quienquiera que sea el manipulador]». Hazlo siempre en este orden y posiblemente veas cambios. Un ejemplo: «Cuando te quejas de todo lo que hago a todas horas», «siento que no soy suficiente para ti y me siento inútil». «Si pudieras decir algo positivo sobre mí de vez en cuando, elogiarme incluso», «yo sentiría que me valoras más y estaría mucho más a gusto». Escribe el guion completo y léelo en voz alta unas cuantas veces. Púlelo y piensa en las respuestas que tal vez recibas. Si eres capaz de predecir algunas de las reacciones más habituales, puede que incluso puedas preparar respuestas para ellas desde el principio. A eso se lo llama «prevención de objeciones», y funciona a las mil maravillas. Puedes acabar con: «Depende de ti que sigas gritando/llorando/culpándome a mí de todo, pero al menos ahora sabes lo infeliz/asustado/inútil/inseguro/cabreado que eso me hace sentir.»

  • Pon fin a la manipulación de una vez por todas. Al narcisista —sea quien sea— esto no le va a gustar nada de nada. No esperes que te diga: «¡Oh, no tenía la menor idea! Lo siento muchísimo. ¡Dejaré de hacerlo ahora mismo!». Nada de echarte atrás, oigas lo que oigas. Si has dicho que no aceptarás un determinado tipo de comportamiento, tienes que mantenerte firme. Cuando el narcisista te haga el vacío, te grite, te insulte, dé portazos, golpee la mesa, te dirija miradas airadas, sonría burlonamente, llore, solloce, te ignore, te amenace o lo que fuera que funcionara en el pasado, tú solo responde: «Esto ya no funciona conmigo. Ya puedes dejar de intentarlo». Exige respeto. 

  • Dile tus condiciones para seguir con la relación. Si quieres evitar una ruptura innecesaria, sería bueno que comunicaras cuáles son tus condiciones para continuar con la relación. No busques venganza, tan solo bienestar conyugal. Explícale que a partir de ahora tomarás tus propias decisiones sobre lo que quieres o no quieres hacer. Vas a hacer un mayor hincapié en tus propias necesidades, pero no hasta el punto de desatender a tu pareja. Explícale cómo esperas que te trate en adelante: con consideración, con honestidad y con una mayor cordialidad. Cuéntale que ya es hora de que actúe como si te valorara como pareja, hija, amante o lo que quiera que seas. Hazle saber con claridad que no vas a aceptar que te siga haciendo daño. Fin de la historia. Establece límites claros. Explícale que no vas a tolerar ninguno más de sus numeritos narcisistas (puedes poner ejemplos a partir de lo que hayas observado). No amenaces al narcisista, eso solo empeorará las cosas. Déjale claro que no tienes intención de discutir sobre ninguno de los comportamientos que has señalado. Pídele que reconozca que tus necesidades, principios, opiniones y valores no son necesariamente malos, incluso aunque contradigan los suyos. Explícale que solo porque crea tener razón eso no te hace estar a ti equivocado. Explícale que esperas más de la relación ahora que has establecido unos límites claros. Por último, pídele al narcisista (una sonrisa amistosa y abrir mucho los ojos puede ser de ayuda en este punto) que te confirme que ha oído lo que le has dicho. Y pídele que se comprometa a hacer un esfuerzo a partir de ese momento.

  • Si esto sólo funciona por un tiempo, tu narcisista está enfermo de verdad y no cambiará nunca. En este caso sólo te queda largarte y no mirar atrás. 

Pese a llevar años sufriendo maltrato psicológico a manos de una pareja narcisista, la persona que consigue escapar de esa situación es posible que eche de menos o que sienta que sigue estando enamorada de quien dejó hace seis meses. Nuestras emociones nos controlan más que ninguna otra cosa. Puedes recordar los buenos momentos, los halagos y regalos del comienzo de la relación. Está bien, pero piensa que todo lo bueno con él sólo tenía una finalidad: manipularte. Puedes recordar lo celoso que era. Está bien, pero no era amor, era posesión egoísta. Y si te enteras de que empieza otra relación, no te pongas celoso, apiádate de su siguiente víctima. Y sobre todo no intentes hacer entrar en razón a la nueva víctima, no te creerá, posiblemente ya esté enredada en la telaraña con tantos halagos y regalos. Tú te has salvado del naufragio, no vuelvas al barco a salvar a nadie porque posiblemente moriréis los dos. Los sentimientos fuertes tienden a fijarse en la mente de las personas. Las experiencias negativas son fáciles de recordar. Los neurocientíficos han descubierto recientemente por qué nos dejamos controlar más por nuestras emociones negativas que por las positivas. Resulta que es todo una cuestión de supervivencia. El miedo desempeña un papel más importante que la felicidad en tu supervivencia. Si no conoces el miedo, te comerán, porque no respetarás el peligro. En cambio, ser infeliz no plantea ninguna amenaza inmediata a tu existencia. Todo se complica todavía más cuando tienes en cuenta todas las experiencias negativas que has compartido con tu narcisista. Estáis conectados, de un modo extraño, por el dolor que vuestra relación te ha causado. Esa añoranza, o incluso ese amor, por alguien que pasó tanto tiempo siendo una auténtica amenaza para ti es fruto de una adicción que has desarrollado. Has dejado al narcisista por la misma razón por la que la gente deja el alcohol: te has dado cuenta de que el placer a corto plazo no compensa el precio que se paga a largo plazo. Y decirte “solo es un trago” te hará caer nuevamente en el alcoholismo. Cero alcohol de por vida.

¿Estamos en una cultura narcisista? ¿Hay tantos narcisistas como creemos o sólo es una postura para sobrevivir? Como muchos podrían confirmar, quererse a uno mismo es mucho mejor que no hacerlo. Hay comportamientos que son indudablemente narcisistas pero que han pasado a ser tan comunes y aceptados que están integrados en nuestra cultura. Un estudio estadounidense con 37.000 estudiantes universitarios demostró claramente que desde la década de 1980 el comportamiento narcisista se había incrementado tanto como la obesidad. El incremento parece, además, estar acelerándose, y produciéndose a un ritmo mayor que nunca en esta década. El narcisismo cultural es potencialmente todavía más peligroso que el individual, porque parece ser cada vez más habitual. Al criticón de turno ahora se le llama hater y por desgracia hasta está bien visto. Ahí está Auronplay, un mindundi que se ha hecho millonario a base de criticar a los demás. Pero ojo si vas contra él. Ríete de lo que yo diga, pero ni se te ocurra reírte de mí porque de Dios no se ríe nadie. Cuanto más agresivas, frías y despiadadas son sus declaraciones, más disfrutan sus seguidores. Incluso les halaga que un famoso como él se ría de ellos. Ahí tienes el mejor ejemplo de narcisismo posible: «El público, los “tontos”, no dan para más». La crueldad y la falta de empatía son rasgos narcisistas. Cuando tienes esa tendencia narcisista, cada vez que te sales con la tuya sientes la necesidad de ir a más. El problema es que sus seguidores quieren ser como él: narcisistas. Éstos cuelgan fotos en Facebook o Instagram con su mejor pose y no dudan en criticar la anormal pose de su contrincante. Lo peor es que cuantos más seguidores tienes más contrincantes aparecen. El egocentrismo y el odio reinan en las redes sociales. Hemos visto todos a personas abrirse paso a codazos en manifestaciones violentas solo para hacerse un selfi en medio del caos; un tipo de pie en la caja de un camión que iba a 110 kilómetros por hora solo para hacerse un selfi; un selfie de un tío colgado bocabajo de la barandilla de un puente, o plantado frente a un coche que se ha salido de la carretera; o de pie en un paso de cebra con una barra con pesas. ¿La idea es tal vez enseñarle al mundo lo fascinante que eres y que es tu vida? Hay personas que solo le darán un poco de suelto a un indigente si pueden grabarse haciéndolo. Con un poco de suerte, alguien le tendrá envidia, y así sabrá que es mejor que él. Muy triste. El problema es que el narcisista tendrá que recurrir a medidas cada vez más a drásticas para sobresalir. En internet todos somos guapos, estamos en forma, hemos triunfado en la vida, somos populares, estimulantes, dinámicos y, sobre todo, tremendamente felices. Igual que han hecho siempre los narcisistas, ahora todos nos vemos intentando presentar una imagen perfecta de nosotros mismos en las redes. ¿Qué podemos hacer nosotros, los mortales? Pues sólo tres cosas: 

  • Podemos venirnos abajo y deprimirnos porque todos los demás son mejores, más guapos y han triunfado más que nosotros. 

  • Podemos pasar de todo. Ver el espectáculo desde la barrera. O eliminar nuestras cuentas. Fingir que estamos de nuevo en 2005. 

  • Podemos decidir sumarnos a la competición y tratar por todos los medios de conseguir algún tipo de ventaja competitiva. 

La decisión final será mucho más fácil si por tus venas circula una buena dosis de narcisismo. Las redes sociales están hechas para fomentar el narcisismo, está estudiado. No hay duda de que las personas que puntúan alto en narcisismo son profesionales de la autopromoción, de trabar relaciones superficiales y de destacar sus mejores cualidades, incluidas algunas inventadas. Si hubiera que juzgar a la humanidad por lo que sale en las redes sociales, sin duda alguna pareceríamos mucho más narcisistas de lo que en realidad somos. No sólo deseamos ser más populares, también deseamos aparentar que somos peligrosos. Tatuajes, capuchas puestas, peinados extravagantes, entrecejo fruncido, conducir a 200 km/h por ciudad… Todo vale para causar miedo y esconder nuestra insignificante existencia. Aunque no todos los narcisistas recurrirán al comportamiento agresivo, un número considerable sí, y ese grupo tiende a provocar muchas más dificultades que el resto. Por lo general, sienten que sus necesidades tienen que imponerse sobre las de los demás, y cualquiera que se interponga en su camino podría muy bien convertirse en blanco de su agresividad. Los distintos estudios lo avalan, las personas con una alta autoestima son más agresivas que el resto de personas. Los narcisistas entran en esta ecuación. El narcisismo no es solo individual. También existe el narcisismo colectivo, formado por grupos que exigen ser aceptados por los demás y poseen una sensibilidad inusual hacia los que no lo hacen. Estos colectivos suelen ser minorías étnicas, políticas o sociales. Frases como American first o Cataluña para los catalanes definen a los colectivos narcisistas. También son narcisistas aquellas minorías que exigen derechos pero no cumplen con sus obligaciones como grupo social. Es lo que solemos llamar discriminación positiva. Si un padre mima y consiente a un hijo, este se convierte en narcisista. Lo mismo sucede si la sociedad mima y consiente a un grupo. Pasó con los nazis y pasa en España con los nacionalismos catalanes y vascos. Por desgracia, en mi trabajo, he podido oír no pocas veces aquello de que suelten al carterista porque pobrecito, tiene que comer. Increíble. No me quiero imaginar cómo han educado esa gente a sus hijos. Estos grupos se les conocerá porque exigen reconocimiento, trato especial y respeto (respeto que ellos no muestran hacia los demás). En este país, actualmente es el PSOE, gobernado por un narcisista de aúpa, el que exige un trato especial para sus componentes corruptos. También los nacionalistas exigen un trato especial para su estado autonómico, dialecto o su economía. Los presos exigen un trato justo en las cárceles, el colectivo LGTBIQ+ más privilegios, los etarras amnistía, las víctimas de ETA que los etarras se pudran en la cárcel, los defensores de los animales que tengan los mismos derechos que los humanos, los inmigrantes que se les dé papeles…, pero ¿a cambio de qué? De nada, por supuesto, que somos un colectivo narcisista, por el amor de mí. Estos colectivos atacan sin piedad a cualquiera que resulte una amenaza y exigen venganza de aquellos que les atacan, ¿eh, Irene Montero? Estos colectivos tienden a ver faltas de respeto donde nadie más las ve y las bromas no existen, son ataques malintencionados. Y si no hay ataques, se los inventan. Lo que haga falta para demostrar su poder al mundo. Los estudios a estos grupos narcisistas han demostrado que sus integrantes carecen de autoestima o la tienen muy baja, y su emocionalidad es negativa. Inseguros y tóxicos, algo que contradice la forma de ser del narcisista que no pertenece a ningún grupo. Podemos decir que un grano de arena no puede matar ni una mosca, pero muchos granos de arena pueden venirse arriba y arrasar ciudades enteras. En los colectivos narcisistas no existe el pensamiento libre, nada se cuestiona. Incluso la vestimenta debe ser parecida entre sus integrantes. Las demostraciones públicas de pertenencia deben ser a lo grande. Y pobre del paria que cuestione a su grupo. Suelen ser grupos violentos que buscan destruir a sus enemigos. Eso de hablando se entiende la gente no va con ellos. Si no quieres pelea no te acerques a estos grupos y si algún miembro te pide opinión sobre sus ideas escabulle el bulto como puedas, más si eres rojo. Y nos creemos más civilizados que aquellos que quemaban a las pelirrojas por creerlas brujas.

A más edad más experiencia, menos vitalidad, mayor estabilidad económica y menor probabilidad de tener más hijos. Esto puede ser una causa de malcrianza. Dedicaremos más tiempo a un solo coche que a cinco. Y lo cuidaremos más porque es el único que tenemos. Es más, será el rey de la casa, el problema es que un rey tiene súbditos. Eso de eres el rey de casa o llamar princesa a todas horas a tu hija puede provocar que se lo crean de verdad. Ya decía Goebbels que una mentira dicha mil veces se convierte en verdad. Y a medida que crecen, más poder se otorgan. Gestionar las rabietas y los desafíos de un niño de dos o tres años puede ser difícil, es cierto, pero se les debe poner límites cuanto antes para que no se nos suban a la chepa. Otro error que cometemos a menudo los padres es preguntar al niño qué quiere cenar o qué quiere ver en la tele desde pequeñitos. Eso es darle poder, a los catorce quítaselo si te atreves. Un niño de tres años no debe decidir qué cena toda la familia, ni siquiera debería decidir su propia cena. Y si tienes dos hijos, imagina esos padres complacientes haciendo un menú para el niño, otro para la niña y otro para ellos. Un niño no tiene porqué saber qué es lo que su cuerpo necesita. Verdura, legumbres, eso necesita el cuerpo de un niño. Si le hacemos caso y le atiborramos a hamburguesas y ketchup en pocos años será más fácil saltarlo que rodearlo. Sí, es cierto, los padres llegan tan exhaustos del trabajo y de llevar a los niños a las extraescolares que lo último que quieren es discutir con un mini Hitler, pero nadie dijo que ser padre fuera fácil. Además, la decisión de ser padre fue tuya, pues apechuga. Los niños son muy listos y aprenden rápido. Si ven que con sus quejidos cedes, tendrás quejidos por doquier. Como todo en la vida, la solución pasa por encontrar el equilibrio. Podemos establecer límites y podemos ayudarles si nos necesitan. No vamos a ser dictadores si prohibimos al niño saltar en el sofá. Existen lo que se llama normas: normas de convivencia, normas educativas, normas sociales, etc. Simplemente es poner normas y que las cumplan. Las normas son para todos, no sólo para los padres. Si la norma en casa es no andar descalzo y los padres la cumplen, ¿por qué permiten que su hijo vaya descalzo en casa? ¿Por miedo a ser tachados de autoritarios? Entonces, su inseguridad está perjudicando a su hijo y a los que le rodearán en un futuro. De parte de la sociedad en general, gracias, muchas gracias (es sarcasmo). Sólo espero que no sea mi hijo el futuro marido de tu hija narcisista.  

En la atención geriátrica hay una norma: no hagas nada por alguien que puede hacerlo por sí mismo. Esto es así porque se considera que le arrebatas su dignidad, lo desempoderas y al no tener nada que hacer se merman sus ganas de vivir. Ayudar está bien, pero hacerlo tú… los vuelve inútiles. El poder que tienen los padres sobre sus hijos debe ser usado de forma responsable. Eso recuerda la frase del abuelo de Spiderman: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Los padres serán los responsables de las acciones de sus hijos toda su vida. Se nos ha dado el poder de enseñar a nuestros hijos a valerse por sí mismos y lo usamos pensando únicamente en nosotros, en no oír gritos ni quejidos ni llantos dándoles todo lo que piden para no ser molestados. Debemos ser consecuentes con nuestros actos. Queríamos ser padres, bien, pues no le dejemos la educación al colegio o a los abuelos. Si no querías tener tanta responsabilidad, haberte puesto un preservativo. A lo hecho, pecho. Para ayudarte debemos decir que no hay estudios que establezcan que el niño tendrá traumas si se les pone límites, en cambio sí hay estudios que establecen trastornos a los niños que se les consiente todo. Y a los padres. Sí. Si le consientes todo a tu hijo, tienes o un trauma o un trastorno mental. Siento decírtelo, pero háztelo mirar. Si quieres estar seguro de si sufres de narcisismo, aquí te presento el test psicológico más usado por los profesionales. Adelante, atrévete a rellenarlo.

Si el total es 25 puntos, eres narcisista. Con 30 ten por seguro que tus amigos se desesperan contigo (si los tienes). Más de 30… imposible que un narcisista conteste con sinceridad a todas las preguntas sabiendo a lo que se expone (a admitir que no es Dios y que tiene una enfermedad mental). Seguro que si has puntuado alto estarás pensando, menuda chorrada de test, no soy narcisista, simplemente soy perfecto. Pues allá tú, pero sí te diré una cosa, si tienes hijos te joderás la vida y se la joderás a ellos, a los abuelos, a los tíos, etc. Si puntúa más de 25, vive la vida como ser perfecto que eres. Triunfa, enamora, corrompe, haz lo que quieras, pero sin joder a nadie. De todas formas, si quieres una opinión válida y profesional, acude a un psicólogo, a lo mejor te quedas más tranquilo. El test únicamente puede hacerte reflexionar. Si es así estarás dando un primer paso pensando en él bienestar tuyo y de los que te rodean. De todos modos sería conveniente que supieras qué personalidad tienes para interpretar bien la puntuación del test. Por ejemplo, rojos y amarillos tienen un gran ego y están muy seguros de sí mismos. En este sentido para ellos gobernar el mundo sería todo un reto y no se asustarían de llevar a cabo la misión. Eso no quiere decir que todos los rojos y amarillos sean narcisistas, simplemente no tienen miedo a enfrentarse a retos casi imposibles. En mi humilde opinión, una característica personal muy reveladora del narcisista es la falta de empatía y la frase haz lo que yo digo pero no lo que yo hago. El problema es que admitir que no posee empatía es casi imposible para un narcisista. Pero sí podemos intuir su falta de empatía según sus acciones. Otro dato revelador es el incumplimiento continuo de las leyes que rigen un país. Si bien es cierto que los rojos utilizan el carril bus para llegar antes al trabajo, al ponerles una multa asumirán su infracción. En cambio el narcisista se cree con derecho a ir por el carril bus y se enfrentará a la policía si lo paran. Como puedes ver, no es tan fácil reconocer a un narcisista, y menos si dependes de lo que él diga, ya que mienten por todos sus poros. Otra señal es la prioridad que tienen los narcisistas del corto plazo sobre el largo plazo. No hemos hablado de esto pero el narcisista no piensa en lo que le va a costar el seguro del Ferrari el próximo año, ni el coste de las averías o el impuesto de circulación. El narcisista sólo piensa en lucirse conduciendo su flamante Ferrari. E incluso algunos no tienen gasolina para sacarlo a la calle, pero será lo primero que te enseñen cuando te inviten a comer caviar a su casa. Los malos hábitos son fáciles de conseguir pero te hacen la vida más difícil (y sus consecuencias pueden tardar en llegar, pero llegan). Los buenos hábitos son difíciles de conseguir, pero te hacen la vida más fácil. Un ejemplo de esto es la comida basura. El placer de comer una hamburguesa del Mac Donalds es instantáneo, pero sus consecuencias pueden aparecer años después en forma de obesidad, infartos, colesterol, etc. El narcisismo es autodestructivo a largo plazo, como lo es el alcoholismo, la ludopatía, el adulterio, robar o la ingesta de bombones. Al igual que las adicciones o enfermedades que hemos mencionado, el narcisismo leve se puede curar (el grave no porque el narcisista grave no creerá nunca que tiene una enfermedad). Pasos a seguir para curarse son:

  • Recordarse a si mismo las consecuencias a largo plazo del narcisismo.

  • Dejar de lado el materialismo, ya que este nos provoca alardear de lo que compramos (y de paso nos hunde en el mundo del crédito).

  • Practicar la humildad, valorándose objetivamente y no ensalzar los logros de manera excesiva.

  • La humildad lleva implícito también el conformismo. Si necesitas un coche nuevo para ser feliz, pronto se te pasará el subidón y necesitarás otro coche nuevo para seguir siendo feliz. En este caso el único que será feliz de verdad con tu efímera felicidad será el banco.

  • Ayudar a alguien que no pueda devolver el favor, ya que el narcisista ayuda siempre si va a obtener recompensa con ello. Ayudar sin esperar nada a cambio te hará sentir bien, no lo digo yo, lo dicen los neurocientíficos.

  • Haz mindfulness, medita o practica la atención plena. Esto hará que te sientas bien contigo mismo sin tener que gastarte miles de euros en un Mercedes de tres puertas. 

  • Usa las redes sociales para hacer el bien, no para presumir. Omite los selfies, ignora los likes y sigue a personas que te aporten sabiduría.

  • Empieza por arreglar pequeñas taras y ves en aumento. Puedes empezar por decir no a tu hijo cuando te pida algo que no corresponde o por asumir en público que mucha gente tiene tu mismo coche o que no lo sabes todo. O deja de hablar de ti. Coge un libro, lee y aprende. Te sorprenderás de lo ignorantes que somos los humanos (sobretodo los que se creen que lo saben todo)

  • Y si lo prefieres, acude a terapia.

Resumiendo, ¿qué conlleva ser un narcisista? Lo primero, infelicidad o felicidad efímera. Pocos o ningún amigo. Divorcios. Hijos maleducados. Números rojos en la cuenta. Pleitos, sanciones, multas o incluso condenas carcelarias (que se lo digan sino a los políticos corruptos que se creen que nunca los van a pillar). En definitiva, ser narcisista significa morir solo y por supuesto no avanzar espiritualmente (si crees en el más allá). Supongo que eres consciente de lo malas que son las drogas a largo plazo para el ser humano. Pues el narcisismo no es distinto. Eres un yonqui del autobombo. Pero si te curas formarás parte de algo grandioso, algo que puede sanar al planeta, formarás parte del amor incondicional a tu especie. Acabaré con una frase del filósofo griego Sócrates que dice: "Solo es sabio quien sabe que no sabe, no quien ignora incluso su propia ignorancia". 

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