Introducción
Antes de nada decir que no crean que soy uno de esos hombres que se han acostado con millares de mujeres y quiero transmitirles mi vasta experiencia en esto de la seducción. Ni mucho menos. Soy un hombre normal, más bien tirando a feo (palabras de mi madre, a la que quiero con locura a pesar de ser el único hijo en la faz de la Tierra que para su madre no es guapo), algo antipático, borde, con un carácter de mierda (como me recuerda mi amada mujer una vez al mes) y que odia a esta humanidad deshumanizada que está llevando este planeta a la destrucción. Aun y así, debo admitir que soy la envidia de muchos hombres por tener a mi lado a una mujer tan atractiva y deseada como la que tengo. Debo admitir también que para conquistar a mi amada esposa utilicé muchos de los “trucos” que se narran en este artículo, y parece que funcionaron. Pero quiero también decir que conquistar no significa mantenerla a tu lado para siempre. Amar es como la vida misma, hay que mejorarse día a día, no dejar de aprender, de conocer al otro y no caer en la desidia, el aburrimiento o la indiferencia. La monotonía mata cualquier relación que tengamos, ya sea de pareja, laboral, familiar, deportiva, etc. Hay que esforzarse para mantener a nuestra mujer a nuestro lado, sobretodo si ésta es codiciada por otros machos que se creen por encima de uno por tener más dinero, más músculos o ser el centro del universo. Para ganar la guerra hay que pasar antes por muchas batallas cuyo resultado debe servirnos para no volver a cometer los mismos errores y mejorarnos día a día. Como siempre le digo a mi bellísima esposa, el hecho de ser un conquistador y haber conseguido a la mujer más deseosa de la ciudad trae más trabajo de lo que uno se puede imaginar. Uno debe competir con muchos hombres que se fijan en ella en el más mínimo detalle (corte de pelo, pintauñas, lápiz de ojos, etc.) y se lo hacen saber, como también la piropean, la invitan a cenar sin que su estado civil les importe lo más mínimo, la cortejan, se pavonean mostrando su poder adquisitivo o sus músculos, etc. Esa guerra implica dedicación las veinticuatro horas del día, tener una seguridad en sí mismo que ralle la perfección, observación, carácter para no dejarte pisotear por otros y muchas más cualidades que irán descubriendo a lo largo de este humilde relato. Aún y así, a una mujer enamorada lo único que le importa es que su marido le diga lo preciosa que es, de una manera o de otra. Si ustedes se lo dicen, el resto de comentarios de los buitres masculinos que merodean a su alrededor esperando despedazar su cadáver no le importarán. Cuando una mujer ama a un hombre lo ama de verdad, sin importarle el resto de hombres. Ténganlo presente.
Dicho esto, les diré que mi empecinamiento por conocer el sexo opuesto para entender a la mujer y poder así convivir con ella en paz y armonía, hizo que comenzase a leer hace tiempo manuales y libros sobre las relaciones hombre-mujer. Lo sé, puedo ser muy cabezón cuando me lo propongo, y esta vez me lo he propuesto. De cada libro leído hice resúmenes que me aligeran la carga y me ofrecen la oportunidad de repasar y meditar sobre los actos hechos y recibidos cuando me relaciono con una integrante del sexo contrario. Pero ahí no quedó todo. Como todo escrito que hago va dedicado a mi hijo, único ser en este mundo al que me atrevo dar consejos, este no iba a ser menos. Escribo este libro para compilar todo lo leído y poder así ofrecer a mi amado vástago unos conocimientos que puedan ofrecerle una vida social más atractiva de la que tuve yo en mi adolescencia y juventud. Claro está que no sólo él leerá mis conclusiones sobre cómo interactúan los humanos de este mundo, o eso espero, como también espero que cualquiera que lea mis palabras pueda reflexionar sobre ellas y desestimarlas si lo cree oportuno. Nadie es perfecto, yo menos. Todo ello, mi afición a leer, a escribir y a instruirme, me ha llevado a relatar unas frases sobre algo tan importante y desconocido como es la comprensión hacia la manera de ser de uno y otro sexo. Tampoco deseo escribir un libro de quinientas páginas sobre el tema (se lo aseguro, el tema da para mucho más), hay demasiados y lo único que conseguiría sería repetirme, algo que odio. Por eso, intentaré abreviar en la medida de lo posible este compendio, siendo claro y conciso para no aburrir al personal. Espero disfruten de él y espero también que algún día mi heredero sepa ver con claridad las señales que pueden hacerle llevar la vida que todo ser humano desea: ser feliz con la pareja que escoja para que esté a su lado por el resto de sus días.
Breve repaso histórico de las relaciones entre hombres y mujeres
Hace 1,8 millones de años un homo erectus hombre y un homo erectus mujer iniciaron una "amistad" que duraría por la eternidad. Una relación que podía ser maravillosa en ciertos momentos y también terrorífica en otros. Imagínense las broncas a gruñidos. Escalofrío me entra de solo pensarlo, pobre desgraciado. Pues hace 1,8 millones de años que la mujer tiene la sartén por el "mango". O me traes jabalí o esta noche “ná de ná”. Y ahí ves al pobre homo erectus, lanza en mano, agazapado tras matorrales, esperando la aparición de la presa adecuada, aquella que le alegre la tarde a su esposa y a él la noche. Hace 1,8 millones de años comenzó una aventura que aún hoy día da más dolores de cabeza que quita.
Al principio de nuestra historia iba todo bien, el hombre llevaba comida a casa y la mujer se encargaba de hacer la comida y criar a los hijos de ambos. Los roles estuvieron claramente establecidos (para más información sobre el rol hombre-mujer pueden leer mi artículo titulado "¿Por qué somos como somos?" en este mismo blog). Él era hombre y actuaba como tal, ella tres cuartos de lo mismo. También esto influyó en algo muy importante: el hombre se acostumbró a estar solo y en silencio mientras esperaba que apareciese la cena, la mujer tejía junto al resto de esposas mientras no dejaban de darle al pico. Tengan esta imagen presente porque lo que sucedió hace muchos, muchos, muchos siglos nos ha llevado a no entender a las mujeres (ni ellas a nosotros) en pleno siglo XXI.
Hasta la llegada de los egipcios y de las primeras civilizaciones, donde el hombre se estableció permanentemente cerca de ríos y de tierras fértiles, los roles hombre-mujer estuvieron claramente definidos y separados, como ya he mencionado. Ninguno de los dos sexos se entrometía en lo que hacía el otro, ellas no iban a la guerra y ellos no cocinaban. Esto fue así hasta que una iluminada inconformista quiso saber si podría gustar a más de un hombre a la vez y tomó medidas para ello, en mi humilde opinión. Alguien, y juraría que fue un hombre, inventó el maquillaje y provocó que otra persona, normalmente una mujer, se pintase la ralla de los ojos y los labios y saliese por ahí a presumir de su hallazgo. Después llegó Cleopatra, faraona del modernizado Imperio Egipcio y primera mujer que se conoce que cuidaba hasta la exageración su aspecto, demostrando tener mucha habilidad para hacerse con un hombre bañándose en leche de cabra. El gran Julio César sucumbió a sus encantos, no íbamos a ser menos el resto de mortales. Así, la mujer obtenía poder y sabía defenderlo. Y ese poder dio pie a muchas mujeres a actuar de la misma forma con sus maridos, el hombre daba la cara y la mujer mandaba en la sombra, algo muy provechoso para sus intereses. Cleopatra enseñó al resto de mujeres cómo utilizar la seducción en benficio propio, primero con Julio César y después con Marco Antonio. Después de ella, esposas y madres también ejercieron poder en la sombra para mantener su estatus.
Pero con la llegada del Cristianismo todo cambió en Europa. La Iglesia y algunos poderosos opinaron que aquello se les escapaba de las manos y proclamaron tan terribles palabras: aquí sólo se folla por amor, para dar descendencia, lo demás es vicio, es pecado, y sus practicantes irán al infierno. Un intento desesperado por devolver las aguas al cauce de su río, aunque algunas mujeres no creyeron en el infierno y siguieron los pasos de Cleopatra. A estas pobres desgraciadas se las tacharía de brujas y se las quemaría en la hoguera injustamente. Más de mil años tuvieron que esperar para ser reconocidas las mujeres por algo más que la santidad. En mil años imagínate la carrerilla que coges. Y la supieron utilizar. Mientras, los hombres mostraban su valor en la guerra para así obtener su premio, un premio que no cataban por estar en campaña, heridos o muertos. Todo dios estaba en guerra. El hombre seguía llevando la comida a casa pero si no podía permitirse el lujo de tener hijos pocas veces podría desfogarse. Las prostitutas se hacían de oro y estaban al margen de la Iglesia, que las consideraba herejes pero hacían la vista gorda, ya que los soldados no podían pensar con su miembro hinchado.
En la edad moderna el rol del hombre y de la mujer seguía su curso, pero algo había empezado a cambiar. La mujer empezó a ser reconocida en todos los ámbitos artísticos y poco a poco también en los científicos. Empezaron a cansarse de nuestros juegos y decidieron ser ellas mismas. Primero fue el sufragio universal y después trabajar a cambio de un sueldo. Lo cierto es que un cambio era necesario. El hombre se había vuelto libertino, cazaba, guerreaba, bebía y se follaba a todas las hembras que se le acercaban, menos a su mujer. La mujer se sentía humillada y decidió vengarse. Pero la humillación no se cura con humillación. Hitler quiso vengar la humillante derrota de los alemanes en la primera Guerra Mundial con una segunda y el tiro nos salió por la culata a todos, Hitler Incluido. De acuerdo que es difícil perdonar, pero una humillación alimenta otra humillación y uno de los dos sexos tiene que parar esta rueda. Y las mujeres son las inteligentes aquí.
Y llegamos al día de hoy, en el que la mujer no necesita estar enamorada para follar. Follamos más, o por lo menos tenemos más posibilidades de follar que un Templario y salir sano de ello, pero el precio a pagar es muy alto. Estamos todos perdidos, o locos. 1,8 millones de años haciendo lo mismo y en menos de cien cambiamos la tortilla. Es como pasar un vehículo de sexta marcha a primera, te comes el volante. Las prisas siempre fueron malas consejeras. En muchas cosas el hombre ha cogido el rol de la mujer, pero nos centraremos en el amor-sexo. Hoy día es el hombre el que es follado. Follamos o hacemos el amor cuando nos dejan, como siempre, cierto, pero antes escogíamos nosotros con quién y el momento, ahora ni con quién, y menos el momento. Supongo que a medida que han aprendido de nosotros se han vuelto como nosotros. El cazador cazado. En cambio el hombre lo último que quiere ahora es pelearse, porque tiene todas las de perder. Somos los sumisos, con mini pies seríamos geishas. Pero hay una esperanza. Como decían en Gran Hermano, pedazo de comparativa, uno no puede actuar las 24 horas. En nuestro interior guardamos la esencia que nos hace ser como somos en realidad. En el fondo sabemos que somos felices asumiendo nuestro rol. No quiero extremos, sueño en que cada uno de nosotros sepamos qué misión tenemos en la vida, respetemos la misión de los demás e intentemos llegar a un punto intermedio. Sólo hay una enseñanza en la historia de las relaciones hombre-mujer: ni contigo ni sin ti.
El rol hombre-mujer
Desde pequeños, primero los padres y después los agentes externos y las instituciones, se nos socializa para cumplir este rol milenario. Las espadas y las muñecas de madera de antaño han sido sustituidas por pistolas de plástico y muñecas con microchips, pero el mensaje sigue siendo el mismo: aventura y audacia en su profesión para él, sumisión y destreza en el hogar para ella. Frialdad contra sentimientos. Azul para el niño, rosa para la niña, fútbol y ballet. La socialización primaria no se ha diferenciado en el tiempo que el hombre pisa la tierra, una ley no escrita que condiciona nuestros actos desde que nacemos. Son pues los padres los primeros culpables de inculcar en la sociedad tal machismo, aunque inconscientemente, porque ellos han sido criados de la misma manera. La sociedad actúa cohesionando a sus integrantes para mantenerse unida. Una educación individualizada comportaría la separación de los individuos y la desaparición de la sociedad que forman. Un ejemplo de esto es la institución de la Iglesia. Lejos de los dogmas católicos en sus principios que llevaron al Papa a ser la figura más importante de Europa, hoy día, al margen de sectores como protestantes, evangelistas, mormones, etc., la unidad eclesiástica corre peligro al establecerse debates en su foro interno como el del matrimonio de un cura, la homosexualidad, el preservativo, la enseñanza de la religión y otras. Una postura negativa hacia estos temas hace que los sectores implicados abandonen sus creencias por no sentirse identificados y a la vez ser marginados por los que integran la comunidad católica.
En la etapa de aprendizaje más importante para un ser humano, su infancia, los roles cohesionadores juegan un papel primordial en la integración del niño en la sociedad. Los niños absorben como esponjas las enseñanzas de sus progenitores, lo único verdadero para ellos. Pero si un sujeto se desvía de lo estereotipado, es etiquetado por la sociedad y llevado a un conflicto interno que puede causar una ruptura social y su consiguiente resocialización en su adolescencia o madurez para poderse sentir nuevamente integrado en la sociedad. Si a un niño le gusta jugar con muñecas es "rarito" y si a la niña le gusta jugar con el balón se le llamará "machorra". Estos conceptos hacen que el niño que juega con muñecas se sienta diferente desde su infancia al resto de niños sin comprender por qué. A medida que crece, su incertidumbre aumenta, al igual que aumenta su marginación en la sociedad. Esto puede llevar al adolescente a una situación extrema de inseguridad y rechazo hacia él mismo que pueden provocar soluciones drásticas y degradables.
Actualmente la ruptura de roles de hombría-niño y feminidad-niña cambia en la adolescencia. Se han realizado estudios que identifican a la mujer como la que se labra un futuro dedicando horas a los estudios mientras es el adolescente hombre quien abandona tempranamente la enseñanza para refugiarse en el hogar paterno. Pero este cambio de rol adolescente es un mero espejismo de un cambio ya obligado en nuestra sociedad. Al llegar la mujer a su madurez, predispuesta a concebir hijos, ésta rechaza profesiones etiquetadas para hombres (científicos, altos ejecutivos, etc.) para buscar un empleo que le permita compaginar trabajo y hogar. El personaje de ficción animado Lara Croft (arqueóloga intrépida, independiente y soltera) se convierte a los 30 en Jane, la obediente y sufridora esposa de Tarzán. La selva ya no es sinónimo de aventura sino de cobijo y protección. Así, aunque la mujer esté sobradamente preparada para ocupar puestos que generalmente poseen sólo hombres, el rol femenino vuelve a mostrarse en su fase originaria y prima el deseo de ser madre a un reconocimiento profesional y público. La rebeldía ha durado poco. La socialización secundaria estuvo cerca de imponerse a la primaria en la adolescencia, pero el rosa y la cocinita de juguete han ganado nuevamente la partida. Mientras, el hombre, tras pasar un tiempo confuso en su pubertad, en su madurez se da cuenta de que si quiere ser "normal" tendrá que conseguir un buen trabajo para poder sustentar a su futura familia si no quiere ser tachado por su entorno de afeminado. La espada de madera que empuña la sociedad se ha impuesto a los videojuegos y el ocio. Deberá convertirse en Tarzán.
Cierto es que el etiquetaje no se debería dar en un mundo que se jacta de ser moderno, igualitario entre sexos, pero padres, abuelos, colegios, cine y televisión educan al sujeto para que cumpla su rol social dependiendo del sexo que tenga. La socialización primaria es la más influyente en el ser humano y los roles y etiquetas muy difíciles de eliminar de nuestra conciencia. Aunque a partir de la I Guerra Mundial el mundo asumió la posible incorporación de la mujer al mercado laboral, igualándola después al hombre en derechos sufragistas, aún hoy día se le regala de pequeña cochecitos para pasear a bebés de plástico mientras su hermano juega a policías y ladrones. Y si no es así se comienza con mal pie. El héroe de la peli siempre salva a la muchacha indefensa, la modelo invita a la espectadora a ponerse guapa para su marido, la mujer sueña con un fornido bombero salvándole de las llamas, el hombre no. El hombre con éxito tiene coches, mujeres y nunca está solo, a Miss Daisy no la soporta ni su chófer. El diferente es siempre el malo de la película o muere el primero. Se le señala con el dedo, se le margina, se le infravalora, se le impide relacionarse con la gente "normal", con la gente distinta a él. Y la culpa es sólo nuestra. Juzgamos y sentenciamos. Educamos como nos dicen y no como creemos. Lo siento hijo pero a ti no te puede gustar el rosa. ¿Qué diría la gente si no?
¿Qué es el amor?
Definición que da la RAE de amor: Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
Leo esta definición y no estoy del todo de acuerdo. Como ser racional que soy, las palabras "procurar reciprocidad" me suenan bastante ambiguas. Lo cierto es que creo que no se puede, ni se debe, amar a alguien que no nos ama. Para mi es una condición sine cuanum en una relación que ambas personas se amen por igual. Si no es así, la relación estará abocada al desastre. Veo más acertada la definición que otorga Fromm a Sullivan en su libro "El arte de amar": el amor comienza cuando una persona siente que las necesidades de otra persona son tan importantes como las propias. Con esta definición de amor sí estoy del todo de acuerdo. El amor es un sentimiento que iguala prioridades.
Dicho esto, los antiguos griegos tenían dos maneras de distinguir al amor. La palabra "eros" se refería al amor apasionado, misterioso y profundo. Esta profundidad amorosa la medían ellos por la intensidad de la obsesión que sentía el ser que amaba. Decían que cuando se sentía amor verdadero se sufría. Amor y sufrimiento iban cogidos de la mano. También medían el amor que se sentía por el prójimo mediante la voluntad de soportar dolor y penurias por el bien de la relación. Al verdadero amor asociaban sentimientos como excitación, embeleso, drama, ansiedad, tensión, misterio y anhelo. Vamos, que si hubiesen visto "Los otros" de Amenábar tendrían que cambiar su definición o se habrían visto en un buen lío sentimental.
La palabra "agape" definía la otra forma de amar. Según ellos, el verdadero amor está basado en el compromiso. La sociedad amorosa debe compartir valores, intereses y objetivos básicos, tolerando de buen grado sus diferencias. Este tipo de amor se mide por la confianza y el respeto mutuo, y esto hace que la pareja se exprese sin miedo, sea creativa y productiva para el mundo. Cada uno ve al otro como su amigo más querido. Pero también hay un ejercicio primordial en el amor llamado "agape" que es ser sincero y honesto con uno mismo. La honestidad individual hace crecer la relación de pareja y profundiza la intimidad de ambos. A este amor, los griegos le asociaban sentimientos como la serenidad, la seguridad, la devoción, la comprensión, el compañerismo, el apoyo mutuo y el bienestar. Vendría a ser una medicina para una larga vida, al contrario que el amor llamado "eros".
Mi opinión acerca del amor es más parecida a lo que los griegos llamaban "agape" (para más información pueden consultar en este mismo blog el artículo titulado "Reflexiones de un huevón"). Para mí, el amor de pareja es ese en el que uno confía totalmente en el otro y cada uno puede ser él mismo sin que el otro le reproche nada. Es lo más parecido al amor que se siente por un hijo, pero con sexo de por medio. "Eros" es un amor pasional, egoísta, lo quieres únicamente para ti. Con el otro tipo de amor te vuelves altruista, piensas en tu bienestar ayudando al otro. "Eros" es pasajero, perecedero, tiene fecha de caducidad, ya que la pasión que se siente es efímera, confusa, no te deja ver lo que hay más allá, o lo que puede haber en un futuro no muy lejano. "Eros" es vicio, es obsesivo, es un amor enfermo, que te puede provocar ansiedad, depresión o la muerte. Shakespeare lo narró a la perfección en su Romeo y Julieta. Si se siente amor verdadero, lo último que deseas es que la otra persona muera si no puede tenerte o morir tú si no puedes tenerla a ella. Sintiendo amor, eres capaz de perdonar cualquier cosa, y deseas su felicidad aunque no esté a tu lado. Así, yo les propongo, les sugiero, que busquen el "agape" y eviten el "eros", aunque para saber si la col no te gusta, primero hay que probarla. Yo la probé en su día, pero pronto me dí cuenta de que no me hacía ningún bien. Yo fui en un tiempo un ser egoísta, sólo pensaba en mi bienestar, y me dí cuenta que pensando así sólo me perjudicaba. Me odiaba a mí mismo y eso me impedía amar a los demás. Aprendí de mi error, cambié, y no me arrepiento de ello en absoluto. Posiblemente si hubiese seguido los pasos de mi "yo" egoísta ahora contaría con muchos más triunfos sexuales de los que poseo, pero así soy feliz, me siento feliz, me amo y amo a los demás, me respeto y respeto a los demás. Ahora sólo quiero dormir tranquilo por las noches, feliz. Y creo que lo he conseguido.
Quiero aquí copiar las definiciones que Erich Fromm da de los tipos de amor en su libro "El arte de amar". "El amor infantil sigue el principio: "amo porque me aman". El amor maduro (verdadero, diría yo) obedece al principio: me aman porque amo. El amor inmaduro dice: te amo porque te necesito. El amor maduro dice: te necesito porque te amo."
Creo que esta definición de amor, o estos tipos de amor, son muy acertados. Si me aman, yo amo. Yo amo porque me aman. Nos amamos por igual. Este es el verdadero amor, el recíproco, el que tú das y el otro da, en el que ambos reciben. Si uno sólo da y no recibe es que no nos aman. Si recibimos y no damos es que no amamos. Si nos cuesta dar, no amamos. Si esperamos algo a cambio por nuestra dación, no amamos. Si nos sentimos incomprendidos, no nos aman. Si no comprendemos a la otra persona, no la amamos. Si no perdonamos, no amamos. Si no nos perdonan, no nos aman. Realmente, comprender o saber si hay amor en una pareja, si quiere saber si le aman o usted ama a su pareja, es muy fácil. Cuando nos engañamos a nosotros mismos no estamos amando, es más, no podremos amar a nadie si primero no nos amamos a nosotros mismos. Esto puede ser muy fácil decirlo, pero también es fácil verlo, sólo hay que poner un poco de atención, hacer caso a nuestra cabeza, ser honestos con nosotros mismos. Y si esto ocurre, no dude en acabar con la relación, no espere a que el otro dé el primer paso, porque para entonces puede ser demasiado tarde. Viva feliz, su cuerpo se lo agradecerá.
Uno de los síntomas que puede hacernos ver si nuestro amor es verdadero o pasional es el sexo. Hace mucho tiempo que dejé de follar, ahora sólo hago el amor. Siempre he dicho que para follar por follar, me compro un ladrillo, que tiene cinco agujeros más por donde meterla. Para mí, hacerlo sin amor es sentir desprecio por mi persona nada más suspirar por última vez, me siento vacío, sucio, y estoy deseando vestirme y salir de allí corriendo con un "hasta nunca, baby". No me gusta. Por contra, hacer el amor o hacer el sexo enamorado es algo indescriptible, deseas que nunca acabe, rezas a la madre naturaleza para que detenga el tiempo y sabes de antemano que el siguiente "polvo" será igual o mejor que el anterior. Yo no follo, hago el amor, me divierte más, y para eso vivo, para divertirme, para pasármelo bien los cinco minutos que estamos en La Tierra. Si quiero llorar me pellizco un huevo y listo. Además, el acto sexual con amor une a los dos integrantes más que diez vidas juntos. Lo que se dice, se dice desde la sinceridad y eres feliz al ver el amor reflejado en los ojos de la otra persona. Sinceramente, cuando he hecho el amor me he reído mucho más que cuando he follado. Ni punto de comparación. Algunos creerán que amar es excitarse nada más ser tocado por la otra persona. No se debe confundir la atracción física con el amor, el amor está muy por encima del físico. No dudo que lo primero que nos atrae de una persona es su físico, eso está claro, pero el amor es algo más profundo, como ya he comentado antes. Si creen que aman a una persona por su físico o creen que sólo les aman por su físico, pónganse a prueba, o pónganles a prueba. Néguese el sexo o néguenles el sexo durante un espacio de tiempo oportuno. Prescindiendo del sexo sabrá si esa atracción es puramente física o hay algo más. Si estando con él o ella sólo piensa en irse a la cama, es físico. Si se divierte hablando, aprende, escucha con entusiasmo y se olvida del sexo, están en el buen camino para ser una pareja feliz y duradera.
Pero nuestra forma de amar viene dada por nuestra infancia. Si la relación con nuestros padres fue sana, si nos dieron cariño, afecto, mostraron interés en lo que hacíamos, nos animaban a perseguir nuestros sueños, etc... (vamos lo que se conoce como un padre made in Hollywood), cuando somos adultos buscamos personas que nos hagan sentir como nuestros padres nos hicieron sentir de pequeños, recibiendo calor y siendo positivos. Es más, si de pequeños fuimos felices y recibimos amor de nuestros seres más queridos, de grandes tenderemos a evitar al otro tipo de gente, a los negativos, a los malhumorados, a los quejicas, a los enfermos de alma. Nuestros padres son el espejo en el que nos miramos. Debemos criar a nuestros hijos como nos gustaría que nos hubiesen criado a nosotros para que se aparten de l@s indeseseables que pueden amargarles la vida. El progenitor que ama verdaderamente a su hijo es aquel que lo prepara para que un día abandone el nido, le enseña a valerse por sí mismo y cuando cree que su hijo ya está preparado, lo ama tanto que le da una patada en el culo y le dice que se espabile. Ese es el verdadero amor, seguir amando a una persona tras la separación, sabiendo que así será mucho más feliz que si siguiese a nuestro lado.
También los científicos han intentado dar una solución real a ese sentimiento que llamamos amor. Estudios dedicados a ello constatan que el amor es el resultado de mezclar elementos químicos de nuestro cuerpo y circuitos cerebrales específicos. Nuestras neuronas activan partes del cerebro asociadas al deseo de estar con otras personas, así como también se ha probado que el amor a primera vista es un fenómeno real o que el deseo carnal surge por el aumento de las hormonas sexuales como la testosterona y los estrógenos. En este sentido poco tengo que añadir, ya que mi conocimiento sobre el cuerpo humano es bastante limitado. Pero al sentir amor algo cambia en nuestro foro interno, el cerebro nos hace actuar de manera distinta a como actuaríamos estando solteros o en compañía de amigos, eso sí puedo asegurarlo. Allan y Barbara Pease, en uno de sus interesantes libros, nos dan siete tipos de amor distintos: amor romántico, amor pragmático (amor que se siente por un país, por un trabajo, etc.), amor altruista (amor a una causa, a un Dios o a una religión), amor obsesivo (celos, obsesiones o emociones inestables), amor fraterno (amor a nuestros amigos o vecinos), amor social (amor a nuestros congéneres y otros seres) y amor familiar. Y de entre ellos sólo, en mi opinión, vale la pena destacar dos: el amor romántico (que imagino es el protagonista de este artículo) y el amor familiar. El resto de amores pueden cambiar como cambia la meteorología.
Análisis de la mujer
Ya he comentado en el anterior párrafo que el rol de la mujer en la sociedad antes del siglo XIX estaba muy claro: cocinar y alimentar a sus hijos. Esto es así tanto en el reino animal como en el nuestro. La hembra de la especie pone huevos, pare y amamanta o alimenta a sus crías mientras el macho caza y protege el nido, la cueva o la casa. Tras la I Guerra Mundial y con la industrialización en pleno auge, la mujer no tuvo más remedio que ponerse a trabajar. La falta de mano de obra masculina obligó a los empresarios a contratar mujeres para hacer un trabajo que pocos años antes estaba destinado exclusivamente a los hombres. Pero algo cambió. El empresario se dio cuenta de que la mujer podía hacer el trabajo igual de bien, o casi, que el hombre y pagándole mucho menos. La mujer empezó a llevar la casa y el dinero y pidió igualdad de derechos sindicales. Después llegó el sufragio universal y llegaron al poder no sin antes reivindicar sus derechos quemando los sujetadores. Y hasta el día de hoy, en el que los roles hombre-mujer se han cambiado por completo. Hoy día es más fácil que la mujer encuentre trabajo que el hombre, éste se encarga de la casa y la mujer llega agotada tras ocho o diez horas en la oficina, cene y se acueste mientras el hombre prepara los bocadillos para los niños y tiende la ropa. Vamos, que esto se lo dicen a una campesina del siglo XV y mete la cabeza en el caldero para reencarnarse en mujer del futuro.
Como he dicho antes, no me extraña que en este giro de 180 grados, ambos sexos andemos como locos y seamos incapaces de entendernos. Desde 1969, la tasa de suicidio femenino ha descendido un 34%, mientras que la masculina ha aumentado un 16%. Estudios recientes (como los de la ONU o Pew Research Center) sugieren que entre el 10% y el 20% de las mujeres en el mundo podrían estar solteras por decisión propia . Esto varía mucho según el país, con cifras más altas en países desarrollados. Estos datos nos dejan una interesantísima conclusión: la mujer vive mejor ahora que hace cien años y el hombre se ve en ocasiones tan fuera de lugar que no es capaz de convivir con el sexo opuesto. Habría también que saber cuántos hombres decidieron en el último siglo cambiar de acera para poder vivir en paz. Y después de este breve repaso histórico, vayamos a lo que nos interesa: ¿cómo son las mujeres?
Físico
El físico en la mujer juega un papel importantísimo en las relaciones de ambos sexos. Hoy día las categorías de moda femenina y accesorios para mujer representan un 64% de las compras en el sector, en comparación con la moda masculina, que se sitúa alrededor del 54%. Cerca del 46.3% de los anuncios presentan a la mujer como la principal consumidora, a menudo enfocándose en roles tradicionales relacionados con la familia y el cuidado del hogar. Recordar que hay otros públicos como niños, ancianos, empresas, animales, etc… Ellas llevan los pantalones y las cuentas de casa, y los empresarios esto lo saben. Y los empresarios listos sacan tajada de ello. A la mujer le da igual la calidad, miran el precio y si por 10 euros pueden llevarse dos faldas, pues mejor que una. Y si se rompen por la mala calidad del tejido, se compran dos más. Luego nos extraña que Amancio sea uno de los hombres más ricos del planeta, el gallego dio en el clavo.
Para una mujer, su atractivo físico está directamente relacionado con su estado de salud. Aparentar ser joven y sana hace que el hombre la vea como una portadora de buenos genes y confíe en ella para postergar su legado genético. Cuanto más joven es la mujer, mayor será la posibilidad de tener hijos sanos para un hombre. Inconscientemente las mujeres saben esto, así que utilizan todos los medios disponibles a su alcance para parecer cenicientas. Ropa, liposucciones, implantes de mama, botox, esparadrapos en la nuca... Todo vale para gustar al hombre, para hacerle creer que es joven, que ella es la mujer perfecta para engendrar vástagos fuertes y sanos. Saben que las curvas y los arcos indican feminidad y fertilidad, que una mujer atractiva de amplia sonrisa y aspecto vulnerable (infantil) provoca en el hombre ganas de protegerla, de abrazarla, de cuidar de su mujer. A fin de cuentas ella es la llave que abre las puertas de su futura estirpe. También la nariz pequeña atrae al hombre porque aniña a la mujer. En realidad cualquier cualidad física que infantilice a la mujer la hará irresistible para un hombre. Recuerden sino, que en Oriente se relacionaba el tamaño de los pies con la hermosura y por ello las mujeres se vendaban los pies y se calzaban zapatos minúsculos para que no creciesen y así atraer a los más poderosos pretendientes. Aunque hayan pasado dieciocho mil siglos, el hombre aún lleva en sus genes el querer proteger a su mujer y a su descendencia.
Con la vestimenta, la mujer sabe volvernos locos. Hoy día la mayoría de clases que se realizan en los gimnasios son dedicadas a las mujeres, a cultivar su cuerpo, a ponerlo duro. Body combat, spinning, aerobic, steps, aquagym, etc... Los gimnasios se han modernizado, y al igual que los fabricantes de trapitos, han visto en la mujer, y su competencia, la oportunidad idónea para enriquecerse. Además de gimnasios, también proliferan las peluquerías y los centros de estética. Se dan masajes de algas, se hacen las uñas, hacen presoterapia, se bañan en barro o incluso dejan que unos minúsculos peces les coman los pies. Realzan sus pechos con wonderbras, los enseñan con exhuberantes escotes, alargan sus piernas vistiendo minifaldas y calzando tacones altos, enseñan sus curvas con vestidos ajustados y el maquillaje las hace parecer en un inmejorable estado de salud evitando la blancura del rostro, las ojeras o abrillantando sus labios con pintalabios. Todo ello, pechos erguidos, piernas largas, cintura de avispa, labios carnosos, melena larga y sana, etc..., hace ver al hombre que esa mujer es la ideal para tener hijos, que a fin de cuentas es lo único que el hombre desea. Además, todo este ritual de apareamiento favorece también a la mujer. Una mujer que se siente sexy, que se siente atractiva y a la vez segura de sí misma, atraerá a más zánganos que una amapola rebosante de cáliz. Y para más inri, la mujer viste más atractiva cuando está ovulando. Así que si ve a su novia que viste minifalda, tacones de aguja, luce escote y se maquilla con Titanlux, es el momento idóneo para hacerle una caidita de Roma en busca de ese hijo tan esperado. Si es observador, se puede ahorrar el dinero en aparatos electrónicos que le indican cuándo su mujer es fértil o cuándo no.
Mental
Si hay algo que caracteriza a una mujer es lo incordio que puede llegar a ser. Todos, ya sea por nuestras madres o nuestras mujeres, hemos sufrido el "haz esto, haz lo otro, no has arreglado esto, cuando vas a limpiar aquello, etc...". Este incordio es muy molesto y puede llegar a ser el motivo de una separación dolorosa si no se remedia hablando. La mujer que recurre al incordio es una mujer que se siente carente de poder, frustrada y anquilosada. Según estadísticas que manejan Allan y Barbara Pease, las mujeres que trabajan más de 30 horas semanales o que se sienten cómodas en su papel de ama de casa, pocas veces incordian. Como en todo, hay de todo en la viña del Señor, pueden trabajar 50 horas semanales y seguir siendo un incordio en casa o ser amas de casa y ser también un incordio, o al revés. La mujer incordia porque se siente infravalorada en su vida, se siente despreciada por su pareja, frustrada con su trabajo, agobiada con los deberes de los niños o cualquier cosa que le moleste. Sería lo que en jerga masculina decimos una "mal follada". Este tipo de mujer suelen ser esposas o madres desengañadas o solitarias cuyos maridos no les hacen ni caso y van a la suya. Esto vendría a ser "el pez que se muerde la cola": la mujer incordia, el hombre no la escucha, ella no se siente valorada, incordia más para llamar la atención y el hombre se va al bar a ver el fútbol tranquilo. Así, hasta que a uno de los dos se le agote la paciencia y envíe la relación al carajo. La mujer tiene un sexto sentido para actuar como una madre con su pareja, aunque no lo sea, y el hombre tiene un sexto sentido para actuar como un niño aunque tenga 42 años. Cuando una mujer trata a su pareja como si fuese su madre, éste pierde la lívido por ella, igualmente pasa cuando el hombre se comporta como un niño irresponsable y caprichoso. El incordio, en realidad, puede enmascarar un problema de comunicación, algo muy frecuente en las relaciones maritales. El problema suele ser la falta de entendimiento entre el hombre y la mujer, ya que ambos presentan puntos de vista opuestos sobre una situación concreta. Aquí haremos un breve punto y aparte.
Recordemos que el homo erectus hombre se levantaba por la mañana, cogía sus bártulos y marchaba a cazar, en silencio. Realmente el hombre estaba todo el día en silencio, caminaba en silencio, esperaba a su presa en silencio y volvía a casa cansado y en silencio. Las mujeres, por contra, hablaban todo el día con sus congéneres. La mujer evolucionó en grupo, rodeadas de otras mujeres y de sus hijos. Esto era así porque al evolucionar el grupo, éste debía estar cohesionado para solventar problemas o escapar de peligros. Las mujeres tenían que confiar las unas en las otras y una manera de conocerse era hablando. Se reunían todas alrededor del fuego, hacían caldos, tejían, etc, siempre en grupo y siempre hablando, conociéndose, confiándose sus secretos para hacer equipo. Por este hecho las mujeres llegan sin esfuerzo a emitir entre 6000 y 8000 palabras diarias, mientras que los hombres apenan llegan a las 3500. También la mujer puede usar hasta cinco tonos distintos mientras habla, aunque el hombre sólo puede distinguir tres de esos cinco tonos. Esta falta de distinción tonal hace que el hombre se pierda muchas cosas de las que la mujer dice y la mujer se cabree con su marido porque no la escucha. Ellas hablan por los codos y nosotros sólo cuando tenemos algo que decir. La mujer afronta los problemas indirectamente, dando rodeos, esperando que el hombre adivine sus intenciones, algo que al hombre, por su pragmatismo, le es imposible acertar. Por eso lo que comentábamos antes, la falta de comunicación entre un hombre y una mujer se debe a esto mismo. Cuando la mujer llega a casa y le explica al marido cómo ha ido el día en el trabajo, lo que menos quiere es que el hombre le dé su opinión al respecto o una solución. La mujer sólo quiere que se la escuche, mientras que el hombre está programado para aportar soluciones al problema. Un ejemplo. Una mujer llega a casa y ve a su marido sentado en el sofá viendo la tele. La mujer empieza a decir que en el trabajo su jefe la putea, que tiene que llevarse trabajo a casa, que una compañera le ha llamado gorda, que otra la mira mal, etc... El hombre espera a que la mujer acabe y dice una sola frase: si tanto te molesta el trabajo, búscate otro. Y se queda tan ancho. Y la mujer se enfada porque no ha entendido nada. Bien, aquí un consejo para los hombres, que también recordaremos más tarde: asientan a todo. Si la mujer critica a su jefe, a sus compañeras, el trabajo, los niños, etc..., póngase de su lado con frases como "tu jefe es un cabrón", "los niños son unos demonios", "tu trabajo no está bien pagado" o cosas así. Evite siempre darle una opinión o podrá llevarse un buen rapapolvo. El consejo a la mujer sería simple: hable menos y respete los momentos de silencio de su marido, se lo agradecerá. Y no castigue al hombre con silencio, para él no es un castigo, es una bendición. No intente comprender al hombre, no lo hará. La mujer piensa de muy distinta manera que el hombre. Ellas intentan comprender al hombre, pero desde su punto de vista, al igual que el hombre intenta comprender a la mujer desde su punto de vista. La comprensión de la forma de pensar de un sexo para el otro es casi imposible, deberíamos ser hermafroditas para ello, lo único que podemos hacer es lo comentado unas líneas arriba. No intenten comprender, háganlo y no se pregunten por qué, serán más felices y su relación será completamente distinta. Y un truco para el hombre. Si quiere hacer creer a su mujer que la escucha, cosa su última palabra y conviértala en pregunta, así podrá llevar una conversación con ella sin tener que prestar atención a lo que dice.
Otro asunto es lo rencorosa que puede llegar a ser una mujer. Piensen que la mujer no olvida nunca, puede reprocharle ahora lo que hizo tres meses atrás sin ningún problema. El problema (otro) es que el hombre es secuencial, sólo puede hacer una cosa a la vez, mientras que las mujeres pueden hacer veinte cosas a la vez. Su cerebro está preparado para escuchar, hacer y retener. Los hombres a duras penas retenemos la orina. Al hombre se le olvida todo, sólo puede prestar atención a una cosa, la cual hace, y no empieza otra hasta que lo otro no está acabado. La mujer también miente para que los demás se sientan mejor, al contrario que el hombre, que miente sólo para quedar bien, para vacilar delante de los amigos. Pongo un ejemplo que a más de uno le hará sonreír por sentirse identificado.
Cuando la mujer dice ”debemos hablar”, en realidad quiere decir “estoy enfadada o tengo un problema”. Cuando dice “necesitamos” quiere decir ”quiero”. “Lo siento” significa “lo sentirás”. La frase “la decisión es tuya” lleva detrás el pensamiento ”siempre y cuando yo esté de acuerdo”. “No estoy enfadada” significa “por supuesto que estoy enfadada”. “Tendrás que aprender a comunicarte” es “limítate a estar de acuerdo conmigo”. “¿Me quieres?” es “quiero una cosa cara”. “Esta noche estás siendo un encanto” significa “¿es que sólo piensas en el sexo?”. “¿Cuánto me quieres?” en realidad es “he hecho algo que no te gustará”. “Sé romántico, apaga las luces” quiere decir “tengo los muslos flácidos”.
Deseos
Llegados a este punto tocaremos uno de los temas que los hombres están esperando. ¿Qué quiere una mujer de un hombre? ¿Qué buscan en el sexo opuesto? Nosotros, pobres ignorantes, creemos que la mujer quiere a un hombre musculoso, fuerte, guapo y que llore con las películas románticas de Hollywood. Nada más lejos de la realidad. Por encima de todo, lo que la mujer busca es un hombre que pueda aportar recursos para mantener a sus hijos sanos y salvos. El hombre siempre ha sospechado que ser rico le proporcionará mujeres preciosas, elegantes y jóvenes. En el fondo no le falta razón, pero no buscan un hombre rico para envolverse en oro, sino para sentirse seguras, para saber que ni a ella ni a su hijo les faltará nunca de nada. No es el hecho de que sea rico, sino de seguir siendo rico. Un hombre que tenga recursos para trabajar de lo que sea tendrá más posibilidades de encontrar a una mujer que un hombre que sólo sepa hacer una cosa. Desde la prehistoria, el hombre se buscó las castañas para llevar comida a casa. Mejor llegar con una manzana a casa que con las manos vacías. Y eso es lo que quieren las mujeres, un hombre espabilado que ponga comida en la mesa, da igual si es un plátano que caviar, pero que ponga comida en la mesa.
Además de recursos, un hombre debe aportar a una mujer estabilidad, seguridad, inteligencia y mimos, muchos mimos. La mujer quiere sentirse atractiva, querida, amada, deseada, cuidada y adorada. No quieren ser la madre de su esposo, ni la hija, ni su empleada, la mujer quiere un hombre que la escuche cuando habla, que no le dé consejos, sólo que la escuche, y que sea sensible. En este punto, la sensibilidad, hay un cierto temor para el hombre, ya que éste no sabe dónde está el límite de la sensibilidad. Extremos por supuesto que no, no quieren un llorón en casa ni tampoco al hombre de hielo. Quieren un hombre como Dios manda, que los tenga bien puestos, pero si se emociona con la muerte de la madre de Bambi, que no se reprima. La mujer quiere que la hagan sentirse especial.
No quiero pasar por alto la típica frase que algunos hombres se creen y que dice "cuánto más cabrón soy, más me vienen detrás". Esto es un poco cierto, aunque no irán detrás de ti toda la vida. Es cierto que el hombre inestable, en palabras de Robin Norwood, le resulta a la mujer excitante; el que no es fiable es para ellas un desafío; el imprevisible les parece un romántico; el inmaduro es un hombre encantador; el malhumorado les parece misterioso; el furioso les provoca necesidad de comprensión; el desdichado necesita su consuelo; el inadecuado necesita apoyo; y el hombre insensible necesita que la mujer le dé calor. Esto puede ser cierto, pero siendo lo que he escrito no encontrarán a la mujer perfecta ni a la madre de sus hijos porque la excitación se acaba, el desafío se cumple, el imprevisible la enloquece, el inmaduro agota, el malhumorado entristece con el tiempo, el furioso enfada, el desdichado acaba sólo, el inadecuado es eso, inadecuado, y el insensible no la lleva al cine. Los desafíos, las ganas de ayudar al otro, la bondad, la comprensión por la falta de trabajo, etc, todo eso cansa. La mujer, al igual que el hombre, también se cansa de tirar del carro, de sacarle las castañas del fuego al que se supone que debe ayudarla a ella. Dicen que en nuestro cerebro hay neuronas espejo, que se pega lo que el otro nos transmite. ¿No han estado nunca charlando durante horas con alguien pesimista y al despedirse le han entrado ganas de ahorcarse? Pues eso, el pesimista nos contagia su pesimismo, el vago nos contagia su vaguería, el dejado nos contagia su dejadez, el alegre nos contagia su alegría, el hiperactivo nos contagia su hiperactividad. Así, tengan esto en cuenta, no siempre el más cabrón es el que vive más feliz. Y ahora se preguntará por qué si usted tiene todo lo bueno (trabajador, sensible, independiente, fuerte, guapo...) no consigue tener a una mujer a su lado. Pues yo le diría que está rodeado de mujeres con problemas que como no quieren asumir esos problemas (normalmente de autoestima), se evaden ayudando a los demás. No se preocupe, no le interesa una mujer así. Un hombre autosuficiente y sano física y mentalmente no atrae a mujeres "tontas", pero sí a mujeres inteligentes. Como ella no nos puede ayudar, ya que no tenemos ningún problema o ninguna adicción, se aparta de nosotros buscando al desgraciado que sí necesita ayuda. A un "cabrón" se le puede ayudar a comportarse como todo un caballero, a un caballero no se le puede ayudar en nada. ¡Qué aburrido!, pensarán ellas. Pues que piensen así. Una mujer que desea sufrir al lado de un "cabrón" no interesa. Sinceramente, prefiero aburrirme a mi manera, no saltar muros, ni huir de la policía, ni probar drogas que uno no sabe con qué demonios las han cortado, ni sentirme un cornudo. Quiero vivir en paz, y quiero que la mujer que viva conmigo viva en paz con ella misma y conmigo. Para acabar esta sección de las mujeres que "aman demasiado", pegaré una frase del libro "Las mujeres que aman demasiado" de Robin Norwood a modo de conclusión. "Si bien estar en compañía de él puede resultarnos agradable, sedante e interesante, nos cuesta considerar esa relación como algo importante y digno de desarrollarse en un nivel más serio. A los hombres así [aburridos] los dejamos de inmediato o los ignoramos, o, en el mejor de los casos, los relegamos a la categoría de "sólo amigos", porque no despertaron en nosotras los latidos intensos del corazón ni el nudo en el estómago que hemos llegado a llamar amor".
Para acabar, diremos que la mujer quiere a su lado a un hombre luchador en el trabajo, un metrosexual en lo que se refiere a la ropa, la cocina y la decoración, un semental en la cama, un dios fibrado, un padre perfecto, un amigo al que le encanta escuchar cuando le cuenten sus problemas y un hombre sensible que es capaz de llorar en público con el final de Romeo y Julieta. Vamos, que el hombre perfecto sería una mezcla de Superman, Mc Guiver, Gracita Morales, su padre, Alberto Chicote, Nacho Vidal y Jesús Vázquez.
Sexo
Cabe decir que lo que busca la mujer con la práctica del sexo se acerca más a una experiencia mística que el placer del orgasmo. A diferencia del hombre, la mujer necesita aún hoy día un motivo para hacer el amor. En cambio, el hombre sólo necesita un lugar. Esto se debe a lo que ya comentamos que la mujer busca un hombre que sepa cuidar de ella y de sus hijos, que tenga recursos para darles la vida que ella espera para sus retoños. Es decir, los hombres deberían tener en cuenta que las mujeres comercian con el sexo a cambio de beneficios, y como si se tratase de ir de compras, siempre están buscando una oferta mejor que la anterior, sobretodo si el hombre permite conscientemente que su valor como amante/marido decaiga. Por eso a la mujer siempre se la debe tener satisfecha, tanto en el sexo como en el amor. Desean de un hombre que guarde para sí mismo sus juicios respecto a sus necesidades y se dedique por entero a satisfacer las necesidades de su pareja. Esto también se puede extrapolar a la mujer. La vida sexual ideal es aquella en la que reina el altruismo en la cama. Es más, se ha demostrado que un hombre implicado en el trabajo del hogar y en los deberes domésticos es el mejor afrodisíaco para una mujer. Ya sabe pues, si desea hacer el amor con su esposa, prepárele una cena con velas y compre un buen vino, caerá rendida a sus pies. Además de la cena romántica, la mujer necesita preliminares. Ellas desean grandes cantidades de contacto no sexual, como por ejemplo que las abracen, que les den la mano, que les acaricien el pelo, les den masajes o todo tipo de besos. Esto viene dado porque ellas no follan, hacen el amor, y necesitan estar enamoradas para acostarse con un hombre. Demostrarles amor con caricias, besos o masajes puede darle a la mujer ese empujón que necesitaba para acostarse con un hombre. Por contra, el estrés es el obstáculo principal para que el deseo sexual de una mujer decaiga. El estrés provoca emociones negativas y las emociones y el deseo sexual, como acabamos de ver, van estrechamente ligados. En resumen, las mujeres desean que el camino que lleva a la cama se recorra lentamente, sin prisas, saboreando cada momento, cada caricia, cada beso.
Las 5 cosas que las mujeres dicen que esperan de los hombres antes de sentir el impulso sexual:
-Sentirse atractivas y especiales
-Sentirse queridas y protegidas
-Que las mimen y las consientan
-Que las besen, las toquen y las acurruquen
-Poder hablar de sus sentimientos
Pero como en la viña del Señor debe haber de todo, también hay mujeres que buscan sexo esporádico con hombres. Pero cuidado, si usted está enamorado de una mujer que sólo busca sexo de una noche debe tener en cuenta que esa mujer intenta levantar su autoestima. Las mujeres que follan son mujeres inseguras de sí mismas y necesitan el sexo para sentirse hermosas y apreciadas. También puede ser que esa mujer tenga los niveles de testosterona altos, niveles que sólo el hombre tiene. Es decir, si usted se topa con una mujer que tras acabar el acto sexual lo envía a casa en taxi, no rechace la oferta, ya que o es una mujer autodestructiva o le oculta su lado masculino, que esperemos sólo sea psíquico. ¿Cómo detectar a una devora-hombres? Fácil. La mujer que busca sexo esporádico viste provocativa y sus capas de maquillaje no salen ni con rasqueta. Por eso mismo, cuando el hombre ve a una mujer así por la calle, es muy extraño que piense en ella como la madre de sus hijos, aunque sí desearía pegarse un buen revolcón con ella. Los hombres también tenemos eso que llaman intuición. Además, también está probado que las mujeres opinan de muy distinta manera a la de los hombres la mañana después de tener sexo. El hombre llama a sus amigos, los invita a unas cañas y se vanagloria de haberse follado a una mujer para después irse a su casa a dormir tranquilamente. En cambio, la mujer se siente insatisfecha sentimentalmente, tiene sentimiento de culpa y disminuye su autoestima. Las mujeres no están preparadas para el sexo esporádico, aunque para bien o para mal, este hecho cada vez se da menos en la sociedad actual, donde las mujeres más jóvenes no suelen sufrir un sentimiento de culpa tan acusado como el de las mayores, aunque siguen declarando unos bajos niveles de satisfacción y cierta disminución de la autoestima con el sexo ocasional.
4 motivos por los cuales una mujer tiene sexo esporádico
-Baja autoestima
-Evaluación de relaciones a largo plazo con ese hombre
-Para obtener algún beneficio
-Para encontrar mejores genes
Recordar también que las mujeres alcanzan su cúspide sexual entre los 35 y 40 años. Así que no pierdan el tiempo con jovencitas, las maduritas pueden hacerle a usted gritar de placer. Y también que la postura favorita de la mujer es la del perrito, que estimula el punto G.
Aquí daremos una enorme alegría al hombre, por eso lo hemos resaltado en negrita: un pene de 8 cm da más placer a una mujer que uno de 18 cm, ya que el pene de 8 cm estimula el punto G de la mujer, situado en los primeros 5 cm de la vagina. Con este dato, seguro que muchos hombres dormirán tranquilos esta noche, otros tirarán su extensor de pene a la basura y otros pocos se maldecirán por tener el miembro de un caballo. ¡Qué cosas tiene la vida!
Así pues, si usted está con una mujer que le habla de sus relaciones anteriores, coquetea con todo aquel que se le acerca y se acuesta con usted el mismo día de haberlo conocido, esa mujer no está enamorada de usted. Ni de sí misma. Para conseguir a una mujer digna de llevar sus genes en el vientre durante nueve meses debe tener en cuenta todo esto que le he relatado aquí. Recuerden una vez más que este no es un artículo para que sepan llevarse a una mujer a la cama, eso es muy fácil, basta con emborracharla. Este es un artículo para conseguir a la madre de sus hijos y que su matrimonio dure más tiempo que la Guerra de los cien años. Si usted sabe escuchar, sabe cocinar, sabe ganarse la vida, sabe cuidarse, sabe mimarla y la pone mirando a Cuenca cuando ella así lo desee, usted habrá conseguido lo que muchos humanos anhelan, ser felices en pareja.
Cómo son los hombres
Como ya hemos dicho, el hombre está hecho para cazar, para luchar, para ganar. Es extremadamente competitivo. Deben entender las mujeres que desde que el hombre dejó de cazar para sustentar a la familia, ese espíritu competitivo lo ha sustituido por el deporte. El hombre siente pasión por los deportes, se identifica con los deportistas de élite, viven en ellos su anhelo competitivo. El hombre celebra el triunfo de su equipo como si fuese el suyo propio. Se vanagloria de su triunfo y del de su equipo. Sé que muchas mujeres no entienden la pasión que su marido siente por el fútbol, pero deben comprender que es el sustituto de siglos de guerras y caza. El hombre debe ser mejor que su vecino, por eso insiste en comprarse un Audi, en hacer partidillos con los amigos los domingos, en jugar a las cartas... El hombre es un competidor nato desde que se jugaba el cuello cazando bisontes en Atapuerca. Este hecho es el más significativo y que una mujer debe tener siempre en cuenta. Competimos en el fútbol, en las damas, en el dominó y en conseguir mujeres. Y jamás, jamás, compartirá el premio, de ahí los asesinatos que se dan a amantes, aunque la causante de todo haya sido ella. El hombre no soporta perder, y si le ponen los cuernos ha perdido. Y una manera (jamás justificable) de ganar a su oponente es en muchos casos (tristes casos) la de enviar a su adversario al hospital. Sí, el hombre que consigue las mujeres más espectaculares es el más admirado y respetado dentro de su círculo de amistades, pero si le pone los cuernos con un amigo tendrá que vérselas con él. Somos así, primitivos, qué se le va a hacer. Aquí un consejo para la mujer: no debe luchar contra el espíritu deportivo del hombre, debe unirse a él o aprovechar para irse de compras. Si le quita esa competitividad su relación está abocada al fracaso, se lo puedo asegurar.
Para el hombre, dado su neandertal pasado, las relaciones son vistas por él como puede ver la vida de un superhéroe. Son hombres solitarios, fuertes, no muestran sus sentimientos, actúan solos o como mucho en compañía de algún aprendiz, y siempre buscan soluciones a sus problemas. Para un hombre, la aparición de una mujer en su idílica vida es sinónimo de problemas. En esto Marvel lo ha plasmado a la perfección en sus cómics y películas. Superman es un hombre feliz mientras vive solo, haciendo el bien en el mundo, luchando contra villanos que le hacen la vida imposible. Pero todo su mundo se viene abajo cuando aparece en su vida Lois Lane. Los villanos se aprovechan de esa debilidad sentimental para intentar vencerlo, y en muchas ocasiones casi lo consiguen. En otras, el superhéroe debe escoger entre salvar a su amada o a treinta niños que viajan en un autobús escolar camino del bosque más cercano. Para el hombre, la aparición de una mujer en su vida es más un quebradero de cabeza que una solución. El hombre es así, siempre de flor en flor, de aventura en aventura, callado, luchando contra los malos, ganándolos, llevándose a la chica a la cama y desapareciendo en mitad de la noche sin dejar rastro. Esa es la vida que todo hombre desearía llevar.
Pero desde la aparición de la religión, el hombre está destinado a entenderse con las mujeres a las que deja embarazadas. La familia está por encima de su activo pasado, y claro está, la mujer no va a dejar que Superman se vaya de rositas mientras ella amamanta al bebé. El hombre debe cuidar de su familia, llevar comida a casa, aunque si tuviese los recursos necesarios para mantener a mil hijos y sus respectivas mil madres, no dudaría en hacer sombra a Julio Iglesias. Creo que por eso mismo el hombre desea ser rico, no para conducir un Ferrari, sino para mantener a todas aquellas que deseen hacérselo en su Ferrari. Pero no es este el único hecho por el que el hombre no se ata a una sola mujer. Hoy día vemos cada vez más como los hombres son dejados por sus mujeres para irse con otro hombre. Esto se debe principalmente a la incomprensión entre sexos, está claro, pero también la desidia que algunos hombres muestran hacia su pareja pasados unos años de relación. Esto se debe principalmente al hecho de que la madre eduque a su hijo de forma que haga lo que haga éste, ella lo seguirá queriendo igual. Esto hace que de mayor, ese niño no entienda por qué debe demostrar a su esposa cada día que la ama. Hace mucho tiempo viví una anécdota que identifica muy bien este problema. Una mujer le reprochaba a su esposo que nunca le decía que la quería, a lo que éste contestó que ya se lo había dicho una vez, en el altar, el día de su boda, y que cuando cambiase de opinión sería la primera en saberlo. El hombre no sabe, no ha aprendido a mantener a su lado a una sola mujer, ya sea por los genes transmitidos desde la época del cromañón hasta hoy día o porque no nos educan para convivir con una sola persona el resto de nuestros días. Por su sencillez cerebral, algo de lo que hablaremos más adelante, el hombre se niega a aceptar que trata mal a su esposa o que en realidad no la quiere. Ni siquiera se da cuenta de que en dos años ha sustituido el vocablo “preciosa” por el de “zorra”. Somos así de simples y de dejados.
Físico
Siempre hemos escuchado eso de que el físico no importa, que si me quiere me querrá por como soy. Bien, creo sinceramente que esto lo inventó o un feo o un dejado. El aspecto físico importa, y mucho. Al igual que nosotros dejamos de tocar a nuestra mujer en cuanto entra de lado por la puerta, ellas también dejarán de tocarnos si descuidamos nuestra forma física. Una mujer no quiere a su lado a un hombre que no pueda cargar con la bolsa de la compra, que se ahogue al subir cuatro escalones, que no pueda jugar con su hijo porque le duele la espalda… El físico es muy importante en un hombre, porque un buen físico significa obtención de recursos. Las investigaciones han demostrado que a una persona que se cuida y se la ve sana se le otorga también a primera vista cualidades como honestidad, inteligencia, amabilidad y talento. Y todas estas cualidades influyen hoy día para que sea usted el elegido para cualquier empleo. Es más, el instinto protector del hombre hace que éste a menudo necesite sentirse más fuerte que su pareja para sentirse sexualmente atraído hacia ella.
Al hombre tampoco le gusta oír que tiene defectos. Como competitivo que es, no le gusta hablar de sus debilidades con nadie. Es más, si la mujer menciona a su marido que su amigo de toda la vida tiene menos barriga que él, este hecho puede ser devastador para el ego del esposo y pueden pasar dos cosas: o que se ponga las pilas y se apunte a un gimnasio o que esa noche despierten a sus vecinos con gritos, ya que la discusión puede ser de órdago. Recuerden, competitivo. Además, somos animales, y como animales cuando nos sentimos heridos atacamos a nuestro adversario sin pensar en las consecuencias. Mejor no decirles nada, o maquillar un poco el comentario si no desean discutir hasta la saciedad sin llegar a acuerdo alguno.
Aquí haremos un inciso y daremos una alegría al hombre. Está demostrado que la calvicie humana es hereditaria y se produce por un exceso de hormonas masculinas. Por esto mismo los calvos gritan más y son más agresivos, aunque por este hecho son tomados por la mujer como hombres enérgicos y potentes, sexualmente hablando.
Más adelante diremos aquí cómo le gusta a las mujeres el físico de un hombre. Paciencia, los calvos sobre todo. De todas formas resaltaremos el hecho de que hoy día el hombre se cuida igual o más que la mujer. Se depila todo el cuerpo, se pone cremas en la cara, hace deporte, toma el sol y también es capaz de operarse para parecer más joven (aunque aún se resiste a ponerse tetas). Como en el trabajo y en la familia, parece que en el cuidado corporal también se ha dado la vuelta a la tortilla.
Mental
La comisura anterior que conecta el hemisferio izquierdo con el derecho es un 12% más pequeña en los hombres que en las mujeres, y el cuerpo calloso (la conexión que permite a un hemisferio cerebral intercambiar información con el otro) tiene hasta un 30% menos de conexiones en los hombres que en las mujeres. Esto explica por qué a los hombres se les da mejor ocuparse de las tareas de una en una. Ahí queda eso. Es decir, mujer, el hombre es simple, secuencial, práctico y cabezón. Hasta que la mujer no procese esta información, seguirá sin entender al hombre. Somos diferentes, actuamos de diferente manera, no intenten compararnos a ustedes, no lo podemos hacer mejor.
Dicho esto, volvemos a repetir lo tantas veces escrito aquí y que es tan importante para comprender al hombre. El macho está acostumbrado a cazar solo. Por eso ir de compras genera tanto estrés en el hombre y en cambio libera a la mujer de tan odiado sentimiento. El hombre estaba hecho para matar búfalos lo antes posible y volver a casa para dar de comer a sus hijos, piensen en las águilas, cazan, llevan la comida a sus poyuelos y vuelven al tema. Por eso el hombre puede comprarse tres pantalones y cinco camisas en diez minutos y volver a casa para descansar. En cambio, la mujer compra como recolectaba hace 1,8 millones de años, en compañía, en grupo, sin prisas (ya que llevaban a sus hijos a cuestas), yendo de un campo a otro en busca de buenos frutos. El hombre es un animal solitario, las aglomeraciones le asustan, el ruido le estresa y perder una pieza le enfurece.
Es cierto, somos simples, ya se ha visto en lo de las conexiones cerebrales. Al hombre le gusta ir al grano, problema, solución, no hay más. Para qué marear la perdiz, se caza y a la olla, que mañana será otro día. El hombre no pregunta, espera que le cuenten. No habla, no piensa en mil cosas a la vez. Cuando una mujer pregunta en qué está pensando un hombre cuando mira la tele no entiende la respuesta “en nada”. Cierto, el hombre no piensa en nada, ve la tele y punto. No puede hacer más, su cerebro no da para más. Es así. No se extrañen, no somos como ustedes. El hombre, cuando acaba de hacer el acto sexual no piensa, recupera fuerzas mirando al techo. Ya está, no hay más, no le den más vueltas. No piensan en el trabajo, ni en la amante, ni en la esposa, ni en los hijos, ni en su equipo de fútbol. En ese momento, el hombre descansa, está relajado, su cerebro está en off. Por eso mismo, por su sencillo cerebro, los hombres no caen en muchas cosas, se olvidan de fechas señaladas, de eventos importantes, etc. Pero eso no quiere decir que no quieran ir a la función de su hija en el colegio, simplemente está concentrado en lo que está haciendo en ese momento. Deben pensar las mujeres que el hombre es un ser destinado a aportar recursos, es como un soldado. Él obedece a su estómago o a quien le mande. Al hombre no se le pide, se le ordena y con fecha límite. Esta tarde me traes ciervo para cenar. Eso sí puede el hombre asimilarlo. Ciervo, ciervo, ciervo. Lo lleva todo el día en la cabeza. Pero si se le dice “esta noche traes ciervo para cenar y después recoges tres manzanas”, la segunda parte de la frase se perdió por el camino. Es secuencial, primero ciervo, y cuando lo lleva a casa se le puede pedir que recoja manzanas. Vamos por partes. Por eso podemos ver a cualquier hombre dando más vueltas en un supermercado que un ventilador. La lista de la compra por orden. El hombre aborrece los recordatorios que la mujer le hace (acuérdate de comprar papel higiénico, compra el pan, etc.). Es más fácil que un hombre vaya a casa mil veces con mil productos distintos que se acuerde de comprarlos de una sola vez.
Pasemos al punto de cabezón o de orgullo. El hombre es orgulloso, por eso el no conseguir lo que se propone lo hunde en la miseria, lo trastoca, se vuelve loco, se cree un fracasado. Y eso no puede evitarlo. Por ello tantas discusiones con su esposa. Recibir consejos de una mujer es para el hombre sinónimo de desconfianza. La mujer debe evitar a toda costa cualquier comentario que suponga al hombre que lo que hace lo está haciendo mal. Lo mejor para evitar cualquier discusión es comentar las cosas pero sin echarle la culpa a él directamente, por ejemplo decir que el mapa era confuso si éste se pierde yendo en coche. Algo que también puede ayudar mucho a que su marido le mime es halagarlo cuando haga algo bien. Tener contento al hombre con un “muy bien, cariño” puede reportarle esa cena romántica que tanto ansía. Somos simples y por eso también somos fáciles de contentar. También debe evitar a toda costa incordiar al hombre. Cálmese, respire hondo y vuélvale a recordar la tarea a hacer, con tranquilidad, de una en una, verá cómo al final su esposo acaba comiendo de su mano. Gritar a un hombre provoca en éste irritación, y por consiguiente su orgullo y rebeldía provocará en él hacer oídos sordos a sus requerimientos. Eso a la mujer también le irrita y podemos entrar en un bucle que puede llevarnos al divorcio. No vale la pena. Yo no digo que no se separen, pero que sea por otros motivos, no porque no le ha colgado un cuadro horroroso en el comedor. Además, tengan también en cuenta que el hombre ama el silencio, y con tal de que la mujer se calle es capaz de confesarse asesino de J. F. K.. Si el hombre no entiende lo que la mujer quiere decirle le dará la razón antes de quedar como un tonto. La mayoría de hombres harán y dirán lo que haga falta para tener a su mujer contenta con el objetivo de sacársela de encima o para conseguir sexo. Se podría decir que el hombre está más dispuesto a soportar el estallido de una bomba nuclear que a soportar los reproches de su esposa. Es por esto que el hombre rehuye siempre el compromiso, por no oír a su mujer y por perder esa libertad que tanto ama. Recuerden también aquello de las neuronas espejo. Si una mujer enseña a un hombre a mentir sobre pequeñas e insignificantes cosas, él pronto se sentirá cómodo mintiendo sobre cosas más importantes, y volvemos al bucle que nos puede llevar al divorcio. Por eso, recuerden que el hombre no soporta que le incordien ni que le digan que se ha equivocado. Tampoco le gusta discutir y aprende lo que le enseñan en casa. En ese sentido es un niño encerrado en un cuerpo de hombre.
Un dato más. Los hombres no hablan con sus amigos de su vida privada. Los sentimientos los guardan para ellos, ya que confesar a un amigo según qué cosas le hace sentirse débil. Eso sí, pueden estar hablando horas de mujeres guapas, de fútbol o contándose chistes guarros. En una osa la mujer puede estar tranquila, los hombres no se cuentan sus intimidades.
Deseo
Tranquilidad, deportes, cerveza y sexo. No hay más.
Sexo
Cómo dijimos páginas más arriba, el hombre está programado para plantar su semilla en cuantas más mujeres mejor, ya que por encima de todo su deseo es prolongar su estirpe. Para ello el hombre busca a la mujer ideal, cuanto más joven mejor, y por eso también no suele conformarse con una sola mujer. Un ejemplo: ¿saben esos concursos en los que se pueden llevar tres mil euros al levantar la tapa de un yogur?, pues bien, ¿saben que cuantos más yogures compren más posibilidades tienen de que les toque el premio? Eso hace el hombre con el sexo, cuestión de probabilidades. Pero el hombre se cansa también de comer yogur, por eso una vez copulan más de cinco veces con la misma mujer, tienen problemas para animarse a repetir. Cinco polvos son suficientes para prolongar la especie, y si no ha sido así, el hombre pasa a buscar otra candidata para tener hijos.
Otra diferencia con los sentimientos sexuales femeninos es que el hombre suele permanecer en la fase de deseo mucho más tiempo que las mujeres. Es decir, mientras la mujer ya ha pasado a una fase más avanzada de la relación, el hombre sigue ofuscado por el sexo, por eso la mujer pierde la paciencia cuando ve que el hombre no le pide de formalizar la relación a los tres meses, por ejemplo, y cree que sólo la quiere por el sexo, algo que no es verdad. Hay que reconocer que el hombre es lento para unas cosas y demasiado rápido para otras.
Un sondeo realizado en Inglaterra reveló las diez razones principales que los hombres alegaban para ir de flor en flor. Estas son las razones:
-Lascivia
-Pérdida de la atracción por su esposa/pareja
-Problemas sexuales (quieren más sexo o más variedad, o sufren adicción al sexo)
-Mujer preocupada por la familia y los hijos
-Fuerte seducción de otra mujer
-Falta de seducción potente por parte de su pareja
-La emoción del ligoteo
-Discusiones
-Falta de comunicación de la pareja sobre los problemas
-La propia imagen masculina (atractivo sexual, envejecimiento, hinchar el ego)
Saber también que debido a los altos niveles de testosterona del hombre al alba, prefiere éste el sexo matutino a la noche. Esto se debe a que por la mañana el hombre, heredero de los genes de sus ancestros, se prepara para salir de caza y sus niveles de testosterona están por las nubes. Un día duro de caza hace que cuando el hombre llegue a casa por la noche, únicamente tenga ganas de descansar, por eso escasean los polvos nocturnos.
Los hombres no planean el sexo ocasional, son oportunistas. El hombre siempre va de caza pero nunca sabe si llegará con un bisonte a casa, con una liebre o con las manos vacías. El hombre no planea el sexo, se lo encuentra y aprovecha el momento. Es más, su actitud varonil y su orgullo hace que el hombre pierda muchas oportunidades. Debe saber el género masculino que si en ocasiones fuesen más atentos y cariñosos con una mujer, esta actitud podría ser recompensada y la mujer estaría más inclinada a iniciar sexo con ellos. El problema es que el hombre no entiende las señales femeninas y tampoco se insinúa, simplemente lo pide (recuerden, problema, solución), y eso hace que más de una noche se vaya a la cama con los huevos cargaditos de amor. Además, su presunción, su chulería, su orgullo hace al hombre confundir las señales que la mujer le envía y confunden amabilidad con disponibilidad sexual. Así, cuidado con ser amable con un hombre porque pueden pedirles matrimonio y ustedes pasar un mal rato.
Recuerden, el hombre es secuencial (una cosa primero y acabada pasan a otra), es orgulloso, también podríamos decir que un poco tonto para captar las señales femeninas de apareamiento y va al grano, no es nada sutil. En el sexo es lo más parecido a un mono rodeado de monas en celo. Vamos, un salido.
Como conquistar a una mujer
Quien aspire a convertirse en un maestro del amor debe comenzar por practicar la disciplina, la concentración y la paciencia a través de todas las fases de su vida. El paso más importante para llegar a concentrarse es aprender a estar solo con uno mismo, sin leer, sin escuchar la radio, sin fumar o beber. Sin duda, ser capaz de concentrarse significa poder estar solo con uno mismo y esa habilidad es precisamente una condición imprescindible para ser capaz de amar. Ante todo, debemos conocernos a nosotros mismos, mejorarnos y amarnos. Si uno no se ama a sí mismo, será incapaz de amar a nadie más. Estar plenamente despierto y concentrado es la condición primordial para no aburrirnos, y si no nos aburrimos nosotros tampoco aburriremos a los demás -y sin duda no estar o no ser aburrido es una de las condiciones fundamentales para amar-. El hombre debe saber que las mujeres ponen el amor por encima de todo en la vida y su éxito en dicha vida viene dado por la solidez y calidad de sus relaciones amorosas. En cambio, los hombres miden su éxito por sus logros y hazañas teniendo más cosas y mejores que su vecino. Se podría resumir que la mujer es más mística en sus aspiraciones y el hombre más materialista. Ellas buscan calidad y nosotros cantidad. La mujer busca en el padre de sus hijos cualidades que le ofrezcan seguridad, tanto económica como física. Desean un hombre con dinero, cultura, sentido del humor, posición y autoridad. No debemos creer que tener una cartilla repleta de dólares nos asegura una buena mujer, nada más lejos de la realidad. Un hombre puede tener dinero pero si carece de inteligencia para mantenerlo estará condenado al onanismo de por vida. No es tan importante tener dinero como el no tenerlo, pero sí tener cualidades para conseguirlo. Un "buen partido" es un hombre soltero con recursos suficientes (o potencial para conseguirlos) para mantenerla a ella y a sus hijos de por vida. Por eso las mujeres no quieren en sus vidas un hombre que se conforme con servir cafés por mil euros al mes, pero sí quieren un hombre que después de servir cafés se dedique a estudiar Económicas en la universidad. No es tanto lo que tienes como lo que puedes llegar a tener. La mujer espera de un hombre devoción, compromiso, amor y fidelidad. Sobretodo fidelidad, ya que los recursos del hombre no los quieren compartir con otra mujer y otros hijos. La mujer espera que el hombre le dé la mejor vida posible a sus hijos y a ella, dedicándoles dinero y tiempo. En una relación a larga distancia, las mujeres buscan por orden de prioridad: personalidad, sentido del humor, sensibilidad, inteligencia y un buen cuerpo. Como se puede ver, el físico ocupa el último puesto en esta lista. Es más, a las mujeres no les gustan los "cachas" porque los ven como hombres egocéntricos que dedican mucho tiempo a cuidarse, un tiempo que no les dedicarán a ellas. Pero tampoco nos engañemos, no les gustan tampoco los hombres dejados. Pero la salubridad la tocaremos después.
Las mujeres piden ante todo cinco cosas a un hombre: amor, fidelidad, ternura, compromiso y cultura e inteligencia. No les gustan los hombres pesimistas, negativos y con el agua al cuello. Quieren hombres que sepan escuchar sin tener que dar la solución, entiendan sus sentimientos y que no interrumpan cuando hablan. Los hombres somos seres resolutivos históricamente hablando. En nuestros genes está buscar una solución para un problema. Por decirlo claramente, si se nos rompe la lanza de cazar mamuts o la arreglamos o no comemos. La mujer sólo desea comprensión, ya que sus problemas se solucionan con atención y dándoles la razón. Si una mujer te viene explicando una trifulca con una compañera de trabajo, debes dejar que hable, que se desahogue y cuando haya acabado de criticar a fulanita por haber hecho lo que ha hecho darle la razón diciendo que fulanita es una mal compañera. Y si quiere usted discutir siempre puede decirle lo que pensamos todos los hombres, nuestra solución, que cambie de trabajo. Pero no sólo eso. Las mujeres también valoran de un hombre que cocine, que baile, que les dé seguridad, que le gusten los niños y que sean ambiciosos. Pero sobretodo les gustan los hombres seguros de sí mismos. Esto es en lo único que coinciden todas.
Para saber si un hombre está seguro de sí mismo utilizan varias tretas y averiguar asi si tiene posibilidades o está haciendo el papelón del siglo. Y recuerda, nadie es tan buen actor como para mantener su mentira mucho tiempo, tarde o temprano te descubrirá. Así, si eres un hombre inseguro sólo tienes dos opciones: cambiar o irte de putas.
Hay varios tipos de pruebas a las que una mujer te someterá para saber si eres su hombre ideal, como, por ejemplo, nada más entrarle te dan una mala contestación. Esta frase lapidaria pone a prueba la seguridad en ti mismo, pero a la cuarta frase lapidaria dile que te ha encantado conocerla y retírate, no le interesas. Si tras el primer corte tu le respondes haciéndola reír y no insiste con más disparos es que has pasado la prueba. Otra prueba es "tengo novio". Ni caso, hay que actuar con normalidad, haciéndole ver que no estás hablando con ella para darte un simple revolcón. Tampoco debes interesarte demasiado por su relación, si la tiene, o quedarás como un cotilla y demostrarás que no eres de fiar. Algo parecido al "tengo novio" es “ahora no quiero estar con nadie”, “tú y yo nunca podríamos estar juntos, somos demasiado parecidos (o diferentes)”, “no me gustan los chicos con… (aquí nombra una de tus cualidades o algo que te identifica)”. Hacerte entender que te será imposible ligar con ella no debe afectarte. Simplemente haz lo que en el caso anterior. Ni caso. Tú lo vales, pero ella aún no lo sabe.
Otra prueba de seguridad es ignorarte. Un error muy común que cometemos es irles detrás como perritos falderos y quedar así como unos pesados y unos don nadie que se aferran a la única que le ha hecho caso porque no tienen otra opción. En este caso no insistas, espera que sea ella la que venga a ti. Los desesperados no les gustan.
Otro test que dice mucho de tu seguridad es ponerte celoso. El hombre inseguro es celoso por naturaleza, teme no ser tan bueno como otros y se comporta irracionalmente, agresivo con la mujer, la anula como persona y la sume en un profundo pozo de infelicidad del que le será muy difícil salir. Si en ese caso actúas con normalidad y sigues divirtiéndote por tu cuenta, ella sabrá que confías en ella y que confías también en tus posibilidades. Y volverá, no te quepa duda.
Otro test es el de valor social. En este test la mujer hace preguntas que contestes lo que contestes vas a salir perdiendo. Lo mejor en este caso es exagerar la respuesta con humor, si es posible. Un ejemplo. Ella te pregunta si ligas mucho, a lo que puedes responder que no, que eres virgen como el Papa de Roma, o que sí, que hasta las palomas te buscan el hocico. Otra opción es no hablar del pasado, ya que sólo miras hacia el futuro.
Otro test es el de convertirte en su sirviente. En este test, si accedes a sus caprichos ella sabrá que tu personalidad brilla por su ausencia y corres el riesgo de convertirte en su amigo pagafantas. Di no, educadamente y con humor. Tú no eres el criado de nadie.
Para seducir hay que primeramente atraer a la mujer y para esto el físico juega un papel muy importante, aunque no primordial. La primera impresión que puede darnos una persona puede ser la que nos haga dar un paso al frente o recular. Y esa primera impresión nos la da el sentido de la vista. Por esto mismo, cuidar tu apariencia es clave para seducir a una mujer. Tu vestimenta debe ir acorde con tu manera de ser y con el tipo de mujer que quieres conquistar y jamás, jamás utilizar chándal, ni para ir al gimnasio. Aquí debo decir que los colores en las prendas de vestir son importantes. Para una primera cita hay que evitar las prendas rojas, ya que el rojo es el color del amor y la pasión y se toma como que eres un hombre necesitado de sexo. Tampoco debemos vestir en nuestra primera cita como si fuésemos a una boda, demasiado formal y podemos asustarla dándole a entender que sin conocerla queremos ya una relación seria. Lo ideal es vestir informal pero decente. Se aconseja tejanos y camisa azul o verde claro. Se deben evitar los colores fuertes y el negro. También evitar estampados raros o llamativos en camisetas, nuestra intención debe ser que nos mire a los ojos cuando hablemos, no al pecho o a los pies. Nosotros también debemos mirarle a los ojos cuando hable y olvidarnos de su generoso escote durante la cita. Una mirada a su cuerpo puede halagarla, más miradas nos hacen parecer unos salidos.
Al acercarte a ella tienes que caminar erguido, lo más recto posible pero natural, que no se te vea tenso, y los hombros siempre hacia atrás. Piensa en caminar como si alguien te estirase desde la coronilla con un cordel. Cuando camines o hagas cualquier movimiento hazlo a una velocidad normal, ni demasiado lento ni demasiado rápido. Si son lentos das la sensación de vago, si son movimientos bruscos o rápidos proyectarán que estás nervioso o que te sientes inseguro. El tono de voz debe ser grave, pero sin gritar y las frases deben ser dichas con firmeza. No hables demasiado rápido y utiliza las pausas cuando no sepas qué decir. Déjala hablar a ella, interésate por su vida, pregúntale lo que quieras saber de ella y contesta sin dudar lo que te pregunte. Hazte el misterioso, eso te dará la oportunidad de quedar con ella una segunda vez. Demuéstrale que te sientes cómodo hablando con mujeres, sean conocidas o no. Mantente erguido y firme aún estando sentado, respeta su zona de confort o espacio vital, que sea ella la que se acerque a ti si así lo desea. Vigila tu lenguaje corporal. Brazos cruzados o piernas cruzadas denotan que estás a la defensiva, nervioso. Gesticular con las palmas de la mano hacia arriba significa sumisión y boca abajo agresividad. Para recordar eso podemos imaginarnos a los coros de las iglesias cantando el Aleluya o a los raperos que amenazan con pegarte un tiro si miras a su chica. Ni una cosa ni otra. Las manos fuera de los bolsillos y no olvides sonreír lo justo, debes parecer alegre, no un payaso. ¿Qué crees que pensaría de ti si sonríes mientras te explica que echa de menos a su gatito muerto? Pues eso.
Un hombre seductor debe ir siempre limpio y aseado. También perfumado, pero que la colonia no tire para atrás. Pelo limpio y corto, a las mujeres no les gustan las largas melenas a no ser que sea un heavy, porque detestan a los hombres que tardan más que ellas en arreglarse. Si eres calvo, nada de peluquines o llevar un peinado Anasagasti, recuerda que buscan a un hombre seguro de sí mismo, que no oculte sus defectos sino que les saque partido. Como dicen, si no puedes con tu enemigo, únete a él. Vello de nariz y orejas no, vigilar los pelos largos y rebeldes de las cejas. Siempre bien afeitado o barba cuidada, y SOBRETODO dentadura impoluta. Lo del hombre como el oso, cuanto más peludo más hermoso, ha pasado de moda. El hombre debe ir bien depilado y el vello púbico rasurado. Las uñas cortas y limadas, NO MORDIDAS. Morderse las uñas, llorar y tirarse pedos siempre tiene que hacerse en soledad. Y ten en cuenta también que una mujer te mirará con buenos ojos si estás rodeado de mujeres guapas, te valoran porque das la sensación de ser un hombre moderno, limpio y culto.
El hombre seductor debe ser también un caballero. Aguantarles las puertas, dejarlas pasar primero, caminar él por el exterior de la acera, subir las escaleras detrás de ella o bajarlas delante para que tengan algo a lo que agarrarse por si tropiezan y ser educado son pequeños gestos que la mujer valora mucho en un hombre. Y la valentía, no olvidemos que quieren un hombre que las proteja a ellas y a sus hijos.
Una vez le has entrado por los ojos, debes impresionarla con tu conversación. Debes saber llevar cualquier tipo de conversación y por eso debes saber de todo un poco. Debes saber responder a preguntas como qué libros te has leído últimamente, quién es el ministro de economía, qué opinas de la Pantoja, cuál es la capital de Suiza, si eres de derechas o de izquierdas, qué opinas del libre comercio, si te gustan los bolsos de Michael Kors, etc. Un hombre seductor lee, va al cine, al teatro, ve las noticias y programas del corazón, va de compras, hace deporte, cuida su alimentación, cuida su lenguaje, es sociable (ya que así su mujer también podrá serlo, no olvidemos que la mujer es sociable por naturaleza y necesita estar rodeada de sus semejantes), acepta el fracaso, sabe perder, reconoce sus errores, pide perdón por ellos, nunca pierde los nervios, no duda, siempre sabe dónde ir, qué hacer y qué responder, es divertido sin caer en el bufonismo, viste a la moda y acorde a su edad, sabe cocinar, fregar y barrer, intenta aprender algo nuevo cada día, se instruye y nunca, nunca deja a una mujer insatisfecha en la cama (para esto lo primero que debe hacer es provocarle un orgasmo clitoriano con la mano, la lengua o algún juguete sexual). ¿Y cómo sabremos si le hemos gustado tanto como para provocarle un orgasmo clitoriano? Muy fácil, durante la comida, la cena o en la discoteca se nos venderá bien. Es decir, nos relatará sus virtudes de pé a pá. Pues yo cocino muy bien, no soy celosa, me cuido mucho, tengo mi casa como los chorros del oro, soy independiente, etc. Y todo esto mientras juguetea con su pelo mientras te mira fijamente a los ojos con sus pupilas dilatadas. Se irá acercando a ti, su zona de confort se reducirá hasta tener contacto físico contigo, a lo mejor un beso. Pero cuidado, para una mujer un beso no significa tanto como para un hombre, no se debe caer en el error de creer que ya está en el bote. Solo en ese momento podremos decirle que nos atrae, si nos sinceramos antes corremos el riesgo que piense de nosotros que somos como el resto y sólo será un premio más en nuestra estantería y nuestro ego.
¿Y si no es así? ¿Y si se nos resiste? Pues nada, con caballerosidad nos despedimos de ella, le decimos que nos ha encantado conocerla, que es una gran mujer y nos retiramos para seguir con nuestra vida. Como seductor, sacarás algo positivo siempre si la has escuchado y podrás utilizar esas enseñanzas en un futuro. Y por favor, nada de coserla a llamadas, eso es de mal perdedor, si se lo ha pensado mejor ya nos lo hará saber. Seguro. Y si ese día llega y quiere quedar, el seductor pone la fecha, ya que debe aparentar ser un hombre ocupado. La mujer debe entender que no vives por y para ella y que tú también le puedes hacer esperar. Lo ideal sería concretar un día para dos semanas más tarde. Cabe recordar que el amor es cosa de dos y si sabemos seducir seguro que un día u otro daremos con nuestra media naranja.
Cómo conquistar a un hombre
Mujer, conquistar a un hombre no es tan complicado al principio. El problema viene tras cinco caiditas de Roma. El problema es retenerlo. Lo primero que debes tener en cuenta es que a los hombres las mujeres quejicas les aburren. Recuerda que el hombre es problema, solución. Pero no solo las quejas de la vida, quejarte de tus imperfecciones corporales acaba con la líbido de la mayoría de hombres. El “estoy gorda”, o “tengo el culo flácido” son frases que debes borrar de tu vocabulario. Además, ten en cuenta que los estudios revelan que la figura esquelética no resulta atractiva a la mayoría de hombres porque cuanto más delgada y recta es la figura de una mujer más se aleja del ratio del 70% en la relación cadera-cintura y en consecuencia es menos probable que vaya a dar a luz a un hijo. Es decir, caderas anchas significan facilidad para parir a sus hijos, pero tampoco nos pasemos y comamos hasta ocupar dos asientos del metro. Flaca como un palo, no. Gorda como un tonel, tampoco. Rellenita y dura si. La verdad es que las imágenes de las mujeres perfectas en los medios de comunicación son un factor que ha contribuido a que los hombres de hoy día estén menos comprometidos con sus relaciones y sean más propensos a la promiscuidad. Pero también han contribuido a dar una imagen de la mujer deseada que no es verdadera. Poco pecho significa poco alimento para su bebe recién nacido. Mucho pecho significa llamar la atención, pelea con algún salido o inseguridad en la mujer. De todas formas debes tener en cuenta que un hombre te dirá lo que quieres oir para volver a tener la comida en la mesa, ropa limpia, sexo o para echar a un rival. Tenlo presente.
Las 5 cosas que pide un hombre a una mujer para relaciones largas son:
Personalidad
Atractivo
Cerebro
Humor
Buen cuerpo
Aunque sean las mismas cosas que pide una mujer de una relación duradera con un hombre, obsérvese como las prioridades cambian. La mujer le pide a un hombre, por este orden, personalidad, humor, sensibilidad, cerebro, buen cuerpo.
Ahora, si eres una mujer que usas a los hombres como clínex, la lista a corto plazo del deseo de un hombre por orden de prioridad es:
Atractivo
Buen cuerpo
Pechos
Trasero
Personalidad
Aunque no sea lo más importante, el aspecto físico influye mucho en mantener a la pareja a nuestro lado. Si la mujer se descuida, el hombre la dejará por otra. Igual que harías tú con el. Las investigaciones han demostrado que a una persona que se cuida y se la ve sana se le otorga también a primera vista cualidades como honestidad, inteligencia, amabilidad y talento. Vamos, recursos.
¿Qué buscan los hombres?
A primera vista En una pareja a largo plazo
1. Buena apariencia 1. Personalidad
2. Cuerpo con formas 2. Buena apariencia
3. Pechos 3. Inteligencia
4. Trasero 4. Humor
Las mujeres deben comprender que su aspecto es importante para el hombre y puede influir en la relación y el hombre debe comprender que la mujer mide la relación por el trato que se les da. Como se puede ver, los hombres también desean mujeres con carácter, al contrario de lo que se pueda pensar, las sumisas gustan durante cierto tiempo, pero al final acaban aburriendo por ser demasiado predecibles. Ahora unos consejos.
A un hombre se le debe pedir que haga algo con órdenes y poniendo fecha límite, como hemos dicho antes
Para mejorar la comunicación es preferible usar la primera persona, hablar desde el yo, a acusar al otro lo que hace mal (recuerden que el hombre se toma muy mal las críticas)
Como el hombre es más simple que una ameba, es preferible que seas sincera con él y que le digas que únicamente quieres ser escuchada y que no quieres soluciones antes de soltar el discurso del día. Eso evitará discusiones tontas que pueden llevar a otras más gordas.
El secreto de una perfecta convivencia consiste en manejar a los hombres, no en enfadarse con ellos. El hombre no está genéticamente preparado para llevar una casa, así que si recoge su ropa dale las gracias o premialo con un revolcón, esa indirecta si la pilla.
El mismo consejo que se ha dado a los hombres, nada de miles de mensajes preguntando donde esta o con quien. Al hombre también le gusta la mujer segura de sí misma y se agobia con tanto control. La seguridad es atractiva.
Al igual que el hombre tiene sus hobbies, la mujer debe tener también los suyos, ya que así el hombre no se sentirá culpable por dedicarse un tiempo a sí mismo. La independencia también es atractiva.
Ser tú misma. Tu pareja está contigo por como eres, no por como te gustaría ser.
Como puedes comprobar, el sexo opuesto no es muy distinto a ti, así que coge lo aprendido y vete a la búsqueda de tu príncipe azul. Pero encontrar al príncipe azul puede llevar su tiempo.
Relación
Durante el primer año de una relación, las personas tienden a minimizar sus defectos, por lo que puede llevar tiempo conocer realmente a la pareja. Nadie presenta sus defectos así, de sopetón, ya que nos interesa conquistar, no asustar. Además, también lleva su tiempo conocernos a nosotros mismos. Es importante saber qué se busca en una relación y ser capaz de ofrecer lo mismo a cambio (lo que quiere de nosotros nuestra pareja, se entiende). Una relación a largo plazo se basa en la química, valores y creencias similares, y en la capacidad de superar las diferencias. Para evaluar a una posible pareja debemos preguntarnos:
¿Cuáles son sus valores fundamentales?
¿Cómo trata a los demás? ¿Es atento/a y amable? Para responder a esta pregunta podemos observar cómo trata a un perro (y cómo le trata un perro a él o ella) o a un camarero que se ha equivocado con la demanda.
¿Qué dicen sus actos?
¿Qué piensan sus amigos de su nueva relación?
Aún y así, hay gente que es una experta en el engaño y la manipulación. Para detectarlos te recomiendo que escuches mis podcast sobre el lenguaje corporal y la manipulación oscura. De todos modos te dejo aquí algunas frases que se dicen para convencer al otro de su sinceridad:
Confía en mí
No tengo ninguna razón para mentir
Hablando francamente
Te digo la verdad
¿Por qué tendría que mentirte?
Para ser totalmente franco/honesto/sincero contigo
¿Haría yo algo así?
Recordar que cuando alguien miente su tono es más agudo y aumenta su velocidad y volumen. Los ndicadores corporales de que nos mienten son:
Contracciones de los músculos faciales. El cerebro intenta evitar que la cara muestre cualquier reacción de respuesta
Falta de contacto visual. Su mirada rehúye la suya. Si se encuentran en una habitación con puerta, siempre mirará hacia allí.
Brazos y/o piernas cruzadas. Se trata de un instinto defensivo
Sonrisa apretando los labios. Una sonrisa forzada que utilizan ambos sexos para fingir sinceridad
Dilatación de las pupilas
Hablar rápido. El mentiroso quiere acabar pronto con el tema
La cabeza se mueve diciendo que “no” cuando da un “sí” por respuesta, o viceversa
Ocultar las manos. A los hombres les resulta más sencillo mentir con las manos metidas en los bolsillos
Palabras mal pronunciadas o tartamudeo. Cuando el mentiroso hace esto es que cree que no está mintiendo
Muestras excesivas de amistad o carcajadas. Quiere gustarle para que usted le crea
Algunas curiosidades sobre las relaciones de pareja
Ver una foto de la expareja puede activar zonas del cerebro relacionadas con el dolor físico, la obsesión, el riesgo y la ira.
Se estima que se necesita un mes por cada año de relación para recuperarse emocionalmente de una ruptura.
El matrimonio se asocia con menos estrés, mayor seguridad y un sistema inmunitario más fuerte, lo que lleva a una mayor longevidad. Los hombres casados viven de media diez años más que los no casados y las mujeres casadas viven cerca de cuatro años más que las no casadas. Las personas casadas viven más años y sufren menos enfermedades.
La distancia emocional en una pareja puede aumentar la probabilidad de infidelidad. La comunicación abierta es clave para prevenirla.
Los ocho síntomas de infidelidad son: cambios en la rutina, en el sexo, en el aspecto, viajes de negocios, reacciones nerviosas, cambios en la conversación, en la manera de comunicarse y nuevas amistades.
Diez beneficios para la salud de hacer el sexo:
Es un antihistamínico natural. Ayuda a combatir el asma y la fiebre del heno.
Quema las calorías de la cena
Tonifica prácticamente todos los músculos del cuerpo
Se producen más estrógenos en la mujer, algo que le da brillo en el pelo y suaviza la piel
Cuanto más se hace más ofertas se tiene para hacerlo. Un cuerpo sexualmente activo segrega grandes cantidades de feromonas que vuelven loco al sexo contrario.
Tranquiliza 10 veces más que el Valium
Besar ayuda a limpiar los restos de comida
El sexo alivia el dolor de cabeza al aflojar la tensión que restringe los vasos sanguíneos del cerebro
Hacer el amor de un modo suave y relajado reduce sus posibilidades de sufrir dermatitis, sarpullidos y manchas en la piel.
El sudor limpia los poros y hace que la piel brille.
Algunos consejos
Para acabar me atreveré a dar algunos consejos extraídos de los libros estudiados para redactar este difícil artículo.
El primero es que si su pareja le insta a ir al gimnasio para parecerse a las personas que aparecen en las portadas de las revistas no le querrá a largo plazo por ser como es. Y lo mismo al revés, no obligue a nadie a ser alguien que no es. No intentes crear una copia, busca al original.
Si la química no surge con alguien, su relación con esa persona será siempre lógica y corriente. No la fuerce. La capacidad de crear una relación química en la pareja es lo que sostiene la pasión y el deseo a largo plazo, no el autoengaño.
Nunca utilice a nadie como una pareja provisional, esta actitud provoca más dolor que placer, le impide centrarse en lo que realmente desea y es un modo de maltratar a otra persona.
Sea lo que fuere lo que él decida hacer, al aceptar al hombre o mujer de su vida exactamente como es, usted queda en libertad, de una forma o de otra, para vivir su propia vida con felicidad por siempre jamás.
En la fase de conquista, el truco está en tratar al que se desea como si fuera tu hermana o hermano. Eso da confianza a uno mismo porque no se tiene el miedo de cagarla, él o ella no te ve desesperado por complacerlo y esa indiferencia es lo que hace que te persigan.
El modo de lograr la auténtica felicidad en una relación es comprender las necesidades de su pareja y convertir la satisfacción de esas necesidades en su objetivo.
Dialogar es importante. Cuanta más distancia emocional hay entre usted y su pareja, mayores son las probabilidades de que alguno tenga una aventura. Lo mejor para evitar las aventuras es hablar abiertamente de su relación de pareja.
No crea eso de que los polos opuestos se atraen. Todos los estudios que analizan el comportamiento, las actitudes y la longevidad de las parejas demuestran claramente que pese a que los polos opuestos realmente se atraen en las primeras etapas de una relación, también son ingredientes seguros de una tensión a largo plazo y de rupturas.
Por último, trate a su pareja como le gustaría que ella le tratara a usted.
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