sábado, 12 de marzo de 2022

Sebastian Brant

Sebastian Brant (Estrasburgo, 1457 o 1458 - 10 de mayo de 1521) fue un humanista alsaciano y escritor de obras satíricas. Estudió en Basilea, donde hizo un doctorado canónico y civil en 1489. Fue profesor de derecho y poesía. En Basilea editó antiguas obras de derecho, obras poéticas de Virgilio, las obras completas de Petrarca y tratados de los Padres de la Iglesia. En 1485, se casó con Elisabeth Bürgis, con la que tuvo siete hijos. En 1494, crea un nuevo género literario, el género bufo, al publicar su obra maestra Das Narrenschiff (La nave de los necios), crítica de la debilidad y locura de sus contemporáneos. Su éxito fue inmediato hasta el punto que se tradujo a numerosas lenguas.

Citas

Todas las calles y callejas están llenas de necios que sólo de la necedad se ocupan, pero que no quieren aplicarse el nombre.

Si bien Terencio enseña que quien dice verdad cosecha odio, también quien se aprieta mucho tiempo la nariz expulsa de sí la sangre y, cuando se excita la cólera, se mueve a menudo también la bilis.

El primer danzante soy en el baile de los necios, pues sin provecho muchos libros tengo, que ni leo ni entiendo.

Quien se abandona a la violencia en el consejo y se cuelga hacia donde sopla el viento, empuja la cerda al caldero.

Es necesario que se reflexione mejor y se pregunte a otros lo que uno no sepa, pues, si no, el Derecho se acorta y no tienes excusa ante Dios.

Quien pone su dicha en el bien temporal y busca en éste su alegría y ánimo, un necio es en carne y hueso. 

Un necio es quien acopia bienes y no tiene paz ni contento, ni sabe para quién los ahorra cuando descienda a su lúgubre bodega. 

Ningún sabio ha ansiado nunca ser rico aquí en la tierra, sino aprender a conocerse. Quien sabio es, es más que rico.

Quien atesora lo que es perecedero, sepulta su alma en excrementos y estiércol.

Quien muchas nuevas modas lleva, causa gran indignación y escándalo y toma al necio de la mano.

Un honor era antes llevar barba; ahora han aprendido los hombres el modo propio de las mujeres, y se maquillan con grasa de mono y desnudan su cuello, rodeándolo de muchos collares y de grandes cadenas, como si estuvieran ante San Leonardo. 

Por más que tengo un pie en la tumba y llevo el cuchillo de desollar en el culo, mi necedad no puedo abandonar.

Un necio viejo no cuida su alma; difícil es obrar bien si no se está acostumbrado a ello.

Quien a los hijos pasa por alto sus travesuras y no los reprende, mucho sufrirá el mismo al final.

De necedad está completamente ciego quien no cuida de que sus hijos se eduquen como es debido y se esfuerza, en particular, en dejarlos andar descarriados sin amonestación.

La juventud aprende con presteza, toma buena nota de todo. Lo que se vierte en pucheros de barro nuevos no pierde el sabor. La rama verde se puede doblar; cuando se osa doblar una vieja, en seguida se parte en dos.

Pues principio, medio y fin del honor brotan sólo de una buena educación. 

Ya no queda entre nosotros nada más inmortal y duradero que la enseñanza. 

El mundo está lleno de tal cizaña, de modo que más lejos se puede llevar algo en la lengua que en carruaje de ballestas

Aunque se esconda a un necio detrás de la puerta, sacará las orejas.

Quien no sabe decir sí y no, ni tomar consejo en lo grande y lo pequeño, él mismo recibe el daño.

Muchos son en sus palabras sabios y discretos, pero tiran del arado de los necios. Esto hace que se fíen de su sabiduría e inteligencia y no atiendan al consejo de los demás, hasta que les sobreviene la desgracia. 

De los modales se colige muy pronto lo que uno tiene en su corazón. 

Un necio es, y muy estulto, quien con otro humano comete injusticia, pues con ello amenaza a muchos, que después se alegrarán de su desgracia. 

Donde falta el dinero, termina la amistad.

Dios dice desde su verdad: quien aquí peca, sufre allí la pena; quien aquí consagra sus días a la sabiduría, es honrado en la eternidad. 

A la necedad bien unido está quien dice: «No lo había pensado.» Pues quien medita todas las cosas a tiempo, cincha bien antes de cabalgar. 

Quien quiera edificar, calcule antes qué fortuna necesitará, pues de lo contrario, esperará en vano el final.

Muchos serían pronto muy sabios si la sabiduría estuviera dentro del vino que se echan al coleto por la mañana y por la tarde.

La mayor necedad de todo el mundo es que se honre el dinero por delante de la sabiduría y que se prefiera al hombre rico. 

Quien asume muchos cargos, no puede hacer lo que a cada uno de ellos conviene. 

Murió el burro y nunca estuvo harto de tener cada día nuevos amos.

Quien responde antes de que se le pregunte, muestra por sí mismo el sentido de un necio.

Lo que uno no ha sembrado, vedado le está segarlo. 

Impropio es del maestro criticar a cada cual cuando él mismo tiene dentro de sí el vicio que censura en los demás y cuando tiene que sufrir el proverbio: «señor doctor, cuídate tú primero». 

Obra primero y enseña después, si quieres merecer alabanza y honor.

A quien el diablo quiere engañar, le da felicidad y mucha riqueza. La paciencia es mejor en la pobreza que toda la felicidad, la riqueza y los bienes del mundo. 

Un necio es quien se atribula cada día por lo que no puede cambiar.

Quien se siente bien tomando fiado, no tiene preocupación alguna para pagar. 

Un necio es quien osa decir que está completamente limpio de pecado. Pero todo necio tiene este defecto: que no quiere ser lo que es.

Muchos miles están ahora perdidos, que pensaban enmendarse mañana.

Pues es un defecto de todos los necios el que, lo que es nuevo, siempre les place; mas pronto han satisfecho su curiosidad y quieren tener algo diferente. 

La ira impide el espíritu del sabio. El airado no sabe lo que hace. 

La paciencia amansa la contrariedad, las palabras suaves quiebran la dureza; la impaciencia entierra toda virtud; quien está encolerizado, no reza. 

Quien confía en huir de la nave de los necios, ha de tener cera en los oídos. 

Y quien confía en su suerte, cae a menudo en un instante.

Quien al médico miente en la enfermedad, al cura engaña en la confesión y a su abogado dice mentira cuando quiere que le asesore, sólo se engaña a sí mismo.

Si uno no hace más que amenazar todo el día, no hay miedo de que golpee duro; de quien declara públicamente sus planes, cualquiera puede protegerse bien. 

Para perjudicarnos no hay peor enemigo que los que están viviendo siempre con nosotros; aquellos de los que uno no se protege, quitan a muchos la vida y los bienes.

Un ciego regaña al otro ciego, aunque los dos han caído. 

Quien tenga voluntad de obrar rectamente, no atienda a lo que hable cada cual, sino permanezca firme en sus principios, no haga caso alguno a la flauta de los necios. 

Feliz es el país que tiene un señor que se halla en la sabiduría y cuyos consejeros comen también a su debido tiempo y no buscan lujuria ni codicia.

¡La justicia está ciega y muerta! Todo está sometido al dinero. 

Muchos se las dan de maestros sin haber aprendido nunca el oficio. 

Mal carpintero, buen virutero. 

Es necesario que se mire con la mayor precisión lo que se habla y se hace delante de los hijos, pues la costumbre es otra naturaleza, y hace que los niños adquieran muchos defectos. 

Quien persigue en demasía la vida placentera, compra una pequeña alegría con dolor y daño. 

Un necio es quien dice a su mujer o a otros un secreto. Por ello perdió el hombre más fuerte, Sansón, los ojos y el cabello. 

Cuando uno se ha casado mal, no queda alegría ni amistad. 

Mejor que te reprenda un sabio a que te sonría una oveja necia, pues, como cruje un cardo al caer, así es también el necio cuando ríe.

Aún se encuentran innumerables necios que confían en su poder, como si fuera a mantenerse eternamente en pie, cuando lo que hace es derretirse como la nieve.

La dicha y el poder no duran muchos años, pues, según el proverbio y el dicho de los antiguos, la desgracia y el cabello crecen todos los días.

Como también advierte Terencio: «Yo soy el pariente más próximo de mí». 

Clérigos y órdenes monásticas son muy ricos y se quejan como si fueran pobres.

De la riqueza nace la soberbia; muy raramente trae la riqueza humildad. ¿Qué es la mierda si no huele?

Mire cada cual lo que hace a los demás, para que se le contente también con ello. 

Cada campesino quiere tener en la familia un cura, que se alimente de la ociosidad, viva sin trabajar y sea un señor. 

Caballero Pedro de viejos tiempos, debo cogeros por las orejas. Me parece que ambos éramos necios, por más que vos llevéis espuelas de noble.

Un necio es quien ve el bien y sigue el mal.

En todos los países reina gran escándalo, nadie se conforma ya con su condición, nadie piensa quiénes eran sus antepasados, por ello está ahora el mundo colmado de necios. 

La mayor sabiduría que hay en el mundo es saber hacer lo que a cada cual le place; y si esto no se tiene por bueno, al menos saber hacer lo que a cada uno le conviene. 

No hay mayor necio en ningún caso que quien reposa de continuo y es tan vago, que le arde la tibia antes de darse la vuelta.

La holgazanería inventa pronto una disculpa.

Cobre ahora se pule para el oro; mierda de ratón se mezcla bajo la pimienta; la piel se tiñe a voluntad, y tan débilmente se curte en nuestros días, que sólo conserva muy pocos pelos cuando se la lleva puesta un cuarto de año. Los ratones de campo producen mucho almizcle, cuyo mal olor apesta a media milla; los arenques podridos se mezclan con los buenos, para poder vender todos como frescos.

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