Con la pandemia hemos descubierto muchas cosas que los poderosos esperan de nosotros, las ovejas, en el futuro. Y todos nosotros, las ovejas (menos algunas que están en el mundo por estar), ya le intuimos las orejas al lobo. Dejando de lado el tema de las farmacéuticas y su poder, de las que ya hablé en este blog, el mayor problema al que nos enfrentamos es la actual desaparición y futura vuelta de la exclusividad. Me explicaré.
El que sepa algo de historia sabrá que hasta hace poco el rico y el pobre vivían de forma muy distinta. El rico vivía en un palacio y el pobre en una choza (actuales lofts) fuesen los que fuesen en el seno familiar. El rico tenía oro por doquier y el pobre zanahorias, y las justas. El rico tenía caballos y el pobre a lo sumo una mula desdentada. El rico viajaba, el pobre no salía de su aldea. El rico comía carne todos los días mientras que el pobre la carne ni la olía. Bien, pues las cosas han cambiado, pero no por mucho tiempo. Esa exclusividad de la que disfrutaban los ricos hoy día se ha diluido. Hoy hasta la quinqui del barrio lleva un bolso Gucci, unas gafas Prada, unas Nike de 200 euros y ha visitado toda Europa en vuelos low cost. El currante de hoy viaja, pasa sus vacaciones en hoteles de cuatro estrellas, conduce un Mercedes Benz, come ternera día sí y día también, vive en pisos de 100 metros cuadrados con piscina comunitaria y hasta se hace millonario con los bitcoins. El rico de hoy no puede presumir de nada, sólo de minucias como viajar en primera clase, comer carne de Kobe o dormir en hoteles de lujo. El caribe ya no es exclusivamente suyo, ni los coches caros, ni la ropa de marca, ni la última tecnología y ni tan siquiera el vivir bien sin trabajar. Ni eso es exclusivo suyo ya. Hoy día puedes llevar la misma vida que un rico siendo mileurista, y para los ricos eso no puede ser. ¿Cómo se sienten ustedes cuando ven a ese vecino que no da un palo al agua marcharse con mil maletas el 1 de agosto y aparecer el 30 negro como el carbón, con 20 kg de más y restregándote por la cara lo bonito que es Tailandia? Jode, Jode mucho. Yo todo el año currando como un cabrón para ir a descansar a la casa del pueblo y este que está en paro viajando a lo grande. Jode mucho. Pues ahora saben cómo se sienten los poderosos cuando se cruzan con cuatro paletos como yo en la Gran Muralla China o ven parados a su lado en el semáforo a un niñato de veinte años conduciendo un SLK último modelo con asientos de cuero y la choni buenorra operada de todo a su lado sobándole la… pierna. Pues les jode, y mucho. Así que han decidido acabar con esto por lo sano.
Ya están dejando caer que la carne se va a prohibir de aquí a unos años, que nos alimentaremos de patatas que se cultivarán en sus campos. Sí, sus campos, porque por si no lo saben los Bill Gates & company se están haciendo con todos los campos de conreo del mundo. Con esto del Covid pretenden cargarse las compañías aéreas low cost y por supuesto los miles de vuelos diarios y asequibles, algo que ya han conseguido. También pretenden no depender del petróleo fabricando coches eléctricos. ¿Adivinan en manos de quién están las eléctricas? De los árabes no, ya se lo digo yo. ¿Y adivinan también quién es el que pone precio a la electricidad? Usted no, por supuesto. De aquí a unos años el que quiera tener un cochazo tendrá que tener garaje propio (algo imposible como leerán después) y gastarse su sueldo en la luz. También ya están dejando caer que eso de la propiedad no puede ser. ¿Qué es eso de que un mileurista tenga tres pisos de su propiedad y gane dinero alquilándolos? Fuera la propiedad, el capitalismo ha fracasado según ellos, y no me extraña viendo lo que estamos viendo. Ahora el futuro es el comunismo, sí sí, como lo oyen, el comunismo a la antigua usanza. Todo será de unos pocos y si quiere un coche, lo alquila (a ellos); si quiere un piso, lo alquila (a ellos); un bolso Gucci para ir de fiesta, lo alquila (a Gucci); un televisor 55 pulgadas, lo alquila (a ellos). La palabra comprar desaparecerá. Como también desaparecerá el dinero, el oro y todo aquello que sirva para tener algo en propiedad. El futuro que les espera a nuestros hijos es este y quien no lo quiera ver que no lo vea, ya he dicho antes que también hay ovejas que están en el mundo por estar y que siguen votando a los partidos mayoritarios, que según los medios de comunicación son los buenos. Pero también hay un futuro optimista, o puede haberlo, si las ovejas se unen y se enfrentan al pastor con conocimiento, no con violencia. Porque eso es lo que esperan de nosotros, que usemos la violencia para tener una excusa para llamar a los lobos y a base de palos mantenernos en vereda. Pero tenemos una baza, sabemos lo que quieren hacernos. Aprovechemos eso para darle la vuelta a la situación. Buenas noches.
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