A estas alturas de la
historia y gracias a Internet ahora tenemos otra versión de la evolución
humana, y ya van tres. La primera es la que se narra en la Biblia, donde Dios
crea La Tierra en seis días, crea al hombre del barro y a la mujer de la
costilla del hombre y al séptimo día descansa. Esta versión, científicamente
deja mucho que desear pero no seré yo quien les diga en qué creer. Si creer en
Dios y en la Biblia les hace ser mejores personas, pues adelante, eso sí, un
matiz, no crean que los curas les perdonan sus pecados para entrar en el cielo
nada más rezar tres Padres Nuestros, sólo Dios tiene ese poder y posiblemente
cuando se lo encuentren sea ya demasiado tarde para arrepentirse. La confesión
de los pecados y el perdón de ellos fue una excusa de la Iglesia para enterarse
de las malas obras de los demás y chantajear al pecador, sólo eso. Si ustedes
quieren entrar en el Reino de los Cielos pórtense bien para no tener
remordimientos de conciencia que los envíen al infierno.
La segunda teoría, más
verosímil, es la teoría de la evolución de Darwin. Aunque más creíble, esta
teoría deja también muchos flecos al aire (clicke
aquí para saber más), por ejemplo el eslabón perdido, la construcción de
las pirámides, los dioses venidos del cielo… De todas formas hay algo que no
encaja en esta evolución y es lo rápido que aprendimos a domesticar animales y
construir monumentos sagrados y ciudades subterráneas cuando apenas nos manteníamos
en pie. Tampoco me opongo al científico o al racionalista que tenga esta
versión cómo la verdadera, simplemente les propongo que estudien la tercera
versión a ver si sus lagunas se aclaran un poco.
La tercera versión, de
la que escribiré hoy, es la no oficial, la que se oculta en Internet, se
censura en YouTube (y sabiendo lo que sé
de los que gobiernan, si censuran algo es porque algo de verdad lleva) y se
tacha de loco al que cree en ella. Es curioso cómo se puede tachar de chalado a
un hombre que no cree que estemos solos en el infinito Universo y el cuerdo sea el que cree que Dios moldeó a
Adán en el barro y le dio vida con su aliento, pero ya lo dicen: este mundo de locos. Esta
tercera versión, en mi opinión, es más lógica y racional que las otras dos,
pero hagamos un poco de historia (intentaré ser conciso).
Se crean los planetas y
en ellos, gracias a alguna estrella cercana como nuestro sol, la atmósfera y al
agua, se crea vida. Esta vida evoluciona durante millones y millones de años y nacen
seres inteligentes, como nosotros. Estos
seres crean naves y visitan nuevos planetas que colonizan, como los alemanes en
Mallorca. En estos viajes se dan cuenta de que hay otros como ellos o
diferentes, pero igualmente inteligentes. Nosotros evolucionamos del mono, en
teoría, pero ¿por qué no pueden haber seres que evolucionasen de los lagartos,
de los gatos, o de otros simios? Pero en el Universo hay una cosa que no falla,
si existe algo es porque también existe su contrario. Y si existe el bien es porque
también existe el mal. Y el mal existe para aprender a hacer el bien. Piensen
por ejemplo en los mafiosos (clicke
aquí para saber más). Sí, tienen mucho dinero, pero su esperanza de vida es
de… ¿cuánto? ¿cincuenta, sesenta años? ¡Y qué vida!, siempre temiendo porque no
le pillen o les mate una familia rival. Eso no es vida, pero es lo que hay si
desea hacer el mal. Si ponemos en una balanza una vida bondadosa y una vida de
maldad, ¿qué parte cree usted que bajará hasta los infiernos? (puede leer mi
artículo sobre el mal clickando aquí). Sigamos. Dos razas se
encuentran en un planeta idóneo para ambas, digamos por ejemplo La Tierra. Una
es buena y su conducta se basa en la justicia y en la igualdad, la otra es mala
y su sociedad es jerárquica, se creen superiores a sus contrincantes al creerles
débiles por no tener un jefe ni un ejército y su misión es colonizar y destruir
mundos para aparentar fortaleza. Pongamos que los primeros son los llamados
extraterrestres nórdicos, provenientes de Lyra, seres con forma humana, rubios,
altos y de ojos claros. Pongamos que los segundos son los llamados reptilianos,
provenientes de Alpha Draco, seres evolucionados de serpientes o lagartos, sin
empatía y con mucha mala baba. Quiero aquí hacer un inciso. Se dice que en el
Universo, el que nosotros llamamos Dios, la Luz, creó la Matriz. La Luz se
alimenta de la bondad y el amor incondicional y la Matriz, o la Matrix, se
alimenta del odio y del miedo. Más bondad en el Universo, gana la Luz, más
maldad, gana la Matriz. Imaginen que ustedes son Dios, ahí sentado en su trono
Universal, sin nada que hacer, aburrido. Posiblemente todos nosotros crearíamos a alguien para
jugar, pero debería ser opuesto a nosotros, ya que si lo hiciéramos igual a
nosotros, ¿dónde estaría el reto? Bien, la Luz crea a los nórdicos y la Matriz
crea a los reptilianos, ¡y a jugar!
La sociedad nórdica es
matriarcal, la sociedad reptil es patriarcal. Los humanos se alimentan
espiritualmente de la bondad para evolucionar y llegar a la Luz (pueden leer
más sobre la evolución hacia la Luz clickando aquí).
Los reptilianos se alimentan del odio para ser más fuertes y poder así
conquistar más planetas. Unos ayudan, otros ambicionan. No es raro entonces que
al encontrarse estas dos razas en un planeta salten chispas. Pero no crean que
los buenos son tontos, no. Los buenos, al cooperar unos con otros, han
evolucionado tecnológicamente más rápido que los egoístas reptiles, cuyo mayor
poder es la fuerza. Llegado este momento hay diversas y múltiples teorías. Cada
autor tiene su teoría, desde J.J. Benítez, Von Daniken, Sitchin, Paz Wells, Icke,
etc… Bien. La guerra es cruenta y las dos razas pierden a muchos de los suyos.
Buscando la paz, ambas razas deciden crear la Federación Intergaláctica, una
especie de Parlamento que gobierne La Tierra y las colonias planetarias de
ambos contrincantes y solucione los encontronazos de ambas razas. El problema
es que La Tierra, llamada por entonces Tiamat, quedó sin mano de obra barata y
la Federación creyó oportuno modificar genéticamente a los simios del planeta
para que fueran más inteligentes, más fuertes y más espirituales para
evolucionar hacia la Luz. Además también se buscaba con esto experimentar con
una nueva raza individualista, con libre albedrío, ya que ellos no lo tenían.
Freixedo llama a esto “granja humana” mientras que Sixto Paz le llama “casa
cuna”. Los reptiles que vivían en Tiamat y que deseaban el planeta para ellos
se enfadaron con la decisión de la Federación de poblar el
planeta con sujetos experimentales y decidieron acabar con éstos. La Federación
se enfadó con esta decisión y decidió destruir La Tierra, cuyos restos de esa
destrucción forma lo que ahora llamamos el cinturón de asteroides, situado
entre Marte y Júpiter. Esta destrucción fue la que extinguió a los dinosaurios.
La Tierra menguó a la mitad de su tamaño antiguo y siguió su curso de evolución.
Los reptiles declararon la guerra a la Federación y la Federación, más poderosa
que ellos, destruyó varios planetas-colonias de los reptiles, que nuevamente
buscaron la paz. Para ello crearon un ser híbrido, mitad humano mitad reptil,
llamado Enki y que gobernaría La Tierra bajo supervisión de la Federación. De
esta creación hace unos 700.000 años. Enki, al ver que necesitaban mano de obra
para explotar las minas de oro y cobre, modificó genéticamente nuevamente al
simio evolucionado durante millones de años tras la destrucción parcial de
Tiamat y creó al ser humano. Enki enseñó al ser humano arquitectura,
astrología, matemáticas, etc… He aquí el eslabon perdido, que no es perdido,
sino que nunca existió tal eslabón. Después de esto, ya conocen la historia,
más o menos. Algunos reptiles, antiguos dioses en la civilización egipcia y
maya, se presentaron con su alta tecnología a los incrédulos terrestres para
así conseguir hacerse con el planeta en
la sombra (manipulando psíquicamente a los débiles y temerosos humanos mediante
sociedades secretas y poder militar avanzado), ya que la Federación los vigila
de cerca. Viven bajo tierra y sólo aquellos que han aprendido a cambiar su
apariencia para pasar desapercibidos entre la humanidad se muestran en público.
¿Por qué no actúa la Federación contra estos seres? Buena pregunta. Pues porque
lo dejan a nuestro libre albedrío para que aprendamos y evolucionemos o nos
extingamos, depende de lo tontos o listos que seamos.
Este ha sido un breve,
muy breve resumen de la historia del planeta. Por medio hay varios intentos
fallidos de creación humana, guerras, aducciones, experimentos, rituales
satánicos, personajes míticos como Enoc, Ishtar, Anu, Quetzalcoetl, lugares
como Lemuria, Shambhala, etc… Pero en resumen esta sería la tercera versión de
nuestra historia, de nuestra creación y de nuestra situación actual.
Mi opinión, por si les
interesa, es que sabiendo lo que sé, comparando versiones, leyendo historias de
testimonios, historia de las religiones, mitología, etc…, me decanto por esta
tercera versión. Que no estamos solos en el Universo es un hecho, quieran
creerlo o no. Que la tecnología que puedan tener los visitantes sea
incomprensiblemente avanzada a nuestros ojos y que hayan podido crear híbridos
humanos-reptiles o nórdicos-simios es verosímil, es posible. Nosotros,
principiantes, creamos a Dolly. Que somos manipulados psíquicamente por
gobiernos en la sombra, por supuesto. Y que hacer el bien nos evoluciona como
seres humanos y como almas inmortales, eso ya lo dejo al libre albedrío de cada
uno. De todas formas les recomiendo que no crean todo lo que oyen y que
investiguen para sacar sus propias conclusiones. Y sobretodo, no tener miedo,
no hay que tener miedo ni a la muerte,
porque nuestra alma es inmortal. Sin miedo podremos llegar muy lejos, es más,
tanto unos como otros, todos los extraterrestres nos temen porque somos una
versión mejorada de ellos mismos. Somos algo así como un nórdico 2.0 o 5G.
Ellos son los que deben temernos a nosotros. Buenas tardes.
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